miércoles, 11 de octubre de 2017

PORQUE EL COMPLEJO DE CASTRACION ES NUCLEAR EN LAS NEUROSIS

 
Psicoanálisis: FreudCátedra II: Prof. David Laznik
Septiembre 2011¿
Por qué   el complejo de castración es el complejo nuclear de las neurosis?
Banda Mañana
Puntuación:
Gabriela Israel /
Presentación:
Laura QuintanaGabriela plantea dos líneas en relación al tema propuestoPrimero articular: complejo de Edipo y complejo de castración por la vía del falo para luego pensar,desde la praxis, al complejo de Edipo.Primera línea: complejo de Edipo-complejo de castración-faloGabriela sostiene que aquello que se encuentra en juego en la articulación del complejo de Edipo-complejo de castración es la ausencia de pene en la madre (el telón de fondo será sostener o no a lamadre en tanto fálica).Será desde allí que la impronta de la premisa fálica con la diferencia sexual generará el “dramaneurótico” que como herida narcisística, podrá ser leído como complejo nuclear (por supuesto queno sin padre, en tanto padre real).Entonces, ¿cómo será la relación del varón y de la niña con esta madre fálica?-El varón en un primer momento desmiente la percepción y luego toma como castradas sóloa algunas mujeres (las de poco valor) es en tanto sostiene a la madre fálica-La ligazón madre-niña preedípica termina en odio, con la hija reclamándole aquello que nole dio (si reclama es que sostiene a la madre como fálica, de lo contrario no hubiera reclamoalguno)Pensando luego en las vicisitudes de la transmisión con los alumnos de la cátedra ella sostiene laimportancia de subrayar, en la transmisión, la noción del FALO como cuarto elemento, y para asíintentar que los alumnos no “repitan el cuentito del Edipo”.Segunda línea: complejo de Edipo y praxisTeniendo en cuenta que para Freud los interrogantes se le imponen desde la praxis, será desde latransferencia, en tanto escenario, donde podrán desplegarse, vía compulsión de repetición, losfragmentos del complejo de Edipo y sus vicisitudes. Por otro lado también la angustia, en tanto queseñal, orienta en la clínica el camino del deseo, el cual implica necesariamente la articulación con lacastración.Banda Mañana
Puntuación:
Ernesto Castagnino /
Presentación:
Laura QuintanaErnesto sostiene que cuando Freud refiere a la noción “complejo nuclear de la neurosis” siempreremite al complejo de Edipo. Entonces realiza un recorrido sobre el mismo desde distintos textos queson utilizados como mojones, además de incluir diálogos freudianos con algunos de sus discípulosdevenidos luego en contrincantes (Jung y Adler).
Primer momento: Edipo rey
Ernesto cita una carta de Freud a Fliess del año 1897 (
carta 71
): “Un solo pensamiento de validezuniversal me ha sido dado. También en mí he hallado el enamoramiento de la madre y los celoshacia el padre, y ahora lo considero un suceso universal de la niñez temprana […] Si esto es así,uno comprende el cautivador poder de Edipo rey, que desafía todas las objeciones que el intelectoeleva contra la premisa del oráculo, y comprende por qué el posterior drama de destino debíafracasar miserablemente”. […] (Carta 71/142, 15 de octubre de 1867). Remarquemos: drama dedestino que debía fracasar miserablemente.
 
Segundo momento: discusión con Jung
 Aquí Ernesto refiere el trabajo
Contribuciones a la historia del movimiento psicoanalítico (1914).
 AllíFreud testimonia
 
cómo
 
Jung y Adler rechazan frontalmente el complejo de Edipo y de la sexualidadinfantil. Jung no encuentra “específico” al complejo de Edipo para la etiología de la neurosis yatribuya esa especificidad a una “inercia”. Para Jung el complejo de Edipo se podía entender sólo«simbólicamente», en él la madre significó lo inalcanzable a lo cual debe renunciarse en aras deldesarrollo de la cultura; el padre, a quién se da muerte en el mito de Edipo, es el padre «interior» delque es preciso emanciparse para devenir autónomo. El conflicto entre las aspiraciones eróticasinconciliables y el yo, fue reemplazado por el conflicto entre la «tarea de la vida» y la «inerciapsíquica»; el sentimiento neurótico de culpa correspondió al reproche que el individuo se hace por no haber cumplido su tarea de vida.Es decir que el ataque de Jung se dirigía a los pilares de la teoría: el complejo de Edipo no era lafuerza anímica, sino un mero contenido.
Tercer momento: la escisión
Ernesto se refiere más tarde al texto Sobre las teorías sexuales infantiles (1908) donde aparece laidea de un “complejo nuclear”. El conflicto que se genera en el niño a partir de las respuestasevasivas, engañosas o reprimendas por su curiosidad, que recibe de los adultos, desemboca en unaescisión psíquica: “una de las opiniones, la que conlleva el ser “bueno”, deviene la dominante,conciente; la otra, para la cual el trabajo de investigación ha aportado entretanto nuevas pruebas,deviene sofocada, inconciente. Queda de esta manera constituido el complejo nuclear de laneurosis.
Cuarto momento: prohibición de lo imposible
Concluye con:
El sepultamiento del complejo de Edipo
(1924). Remarca que Freud Freud afirma queel complejo de Edipo se va al fundamento a raíz de una imposibilidad interna. Esta noción de“imposibilidad interna” se conecta con lo que Freud había afirmado años antes acerca de la pulsión,afirmando que hay algo en la naturaleza misma de la pulsión desfavorable a la satisfacción plena. Esdecir que la prohibición del objeto incestuoso marca como posible aquello que en realidad esimposible. La trama edípica se constituye así en un modo de velar la imposibilidad de unasatisfacción plena. Entonces me parece que aquí podemos decir que Ernesto vuelve al primer momento: drama de un destino que debía fracasar miserablemente que podría conectarse con laimposibilidad de una satisfacción plena. Discusión Banda Mañana
Puntuaciones:
Ernesto Castagnino y Gabriela Israel /
Presentación:
María Virginia De LucaLa discusión se inició resaltando dos cuestiones abordadas en el trabajo de Ernesto.La primera: lo interesante de la discusión con Jung por cuanto permite recuperar 
la idea de unainercia psíquica
. Un Jung lúcido, que siempre lo lee bien. Idea de inercia psíquica que despuésserá posible pensar en relación con el resto que deja el asesinato del padre, resto que se jugará enla compulsión de repetición en transferencia. No podemos dejar de volver al lugar del crimen,donde otra vez se pone en juego la superestructura que es el Complejo de Edipo. Resto delComplejo de Edipo y retorno de fragmento de lo pulsional.La segunda, recuperar también
la idea de que hay algo en la naturaleza misma de la pulsióndesfavorable a la satisfacción plena
. Se dijo que en el trabajo que conllevó la segunda parte delprograma, ya habíamos introducido la imposibilidad. Ahora, en el encuentro de la pulsión con losobjetos incestuosos (catectización de los objetos incestuosos), no se trata de lo interdicto sino de laimposibilidad. Es interesante recuperar esa idea: hay algo en la pulsión que es estructuralmenteimposible a la satisfacción, y el Complejo de Edipo es, en todo caso, secundario. (Así, en “ElSepultamiento del Complejo de Edipo” (1924) Freud vuelve sobre la idea de la represión comodestino del complejo, afirmando que el Complejo de Edipo se va al fundamento a raíz de unaimposibilidad interna).
 
Luego, la discusión recortó un tercer eje, avanzando por la vía del conflicto psíquico. Se dijo que laescisión psíquica es el complejo, o un nombre posible de la castración, para llegar al texto deInhibición, síntoma y angustia como el lugar donde el Complejo de Castración aparece en tantocomplejo nuclear. Se recordó que en el texto “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo”, Lacansostiene que:
el Edipo es un mito, pero que el Complejo de Castración no
.Con la referencia a las clases del Seminario XVII se ubicó el
valor de novela que tiene la historiaedípica.
Relato que indica un agujero. ¿ El Edipo es la novela de la castración? Lo que se juega enel Edipo es la interpretación fálica de la sexualidad. Como si hiciera de la castración un complejo, elEdipo. La vuelve representable. Hace de la castración conflicto, que implica al mismo tiempo lo queno se puede representar. A partir de la prohibición la posibilidad de inscribir algo imposible.Se trata entonces, se dijo, de la cita con la castración.
El análisis se revela como una cita con lacastración
. Un volver a pasar. El complejo de castración es una interpretación de la castración. (cf.Seminario X, La Angustia)En cuarto lugar, la discusión prosiguió señalando que:
la castración nos permite situar que elEdipo no es un triángulo, sino una estructura cuaternaria.
(se tomó la referencia al artículoclásico de Masotta. Introducción del falo en el triángulo. Un Falo que circula todo el tiempo en laestructura).En quinto lugar, se abordó
la relación con el no saber 
. Lo interesante que el psicoanálisis halló enel desconocimiento de Edipo en la tragedia clásica, es el mismo velamiento de la verdad que seencuentra en el neurótico. El espectador de la tragedia de Edipo encuentra ante sí el espectáculode la repetición del parricidio y del incesto, pero sobre todas las cosas, vive además la repetición desu desconocimiento. Un saber irremediablemente perdido. Valor estructural que intenta ilustrar Freud. Luego, en “La escisión del yo en el proceso defensivo” (1940 [1938]), la posición delneurótico frente a la castración no es otra que “ya lo sé, pero aún así”. Cita con la que estamosconvocados en el análisis. Cita que no es sin muchas vueltas. Posición renegatoria que conectacon la perversión. Desmentida que la hace extensiva a la posición del neurótico.En sexto lugar, y con ello finalizaba la discusión, se formuló la siguiente pregunta:
el complejo decastración ¿es el complejo nuclear de la neurosis o de la estructura?
Las neurosis seconstituyen como respuesta a la castración. El Complejo de Castración es la versión fálica de lacastración. Hay otras versiones, distintas respuestas a la castración, a eso que se impone al yo. ElComplejo de Castración se restringe a la medida fálica.Banda Tarde
Puntuación:
Daniela Rivas /
Presentación:
Ignacio Balaguer Plantea pensar la castración con Freud en Tres niveles.Freud propone que no hay primado de un genital sino del falo que es un representante inconscienteprivilegiado dado que no tiene equivalente y remite, como tal, a la castración. El falo es un modo deintentar dar cuenta de la diferencia de los sexos que no se puede inscribir. La diferencia sexuadaqueda establecida, entonces, entre falo y castrado. El falo se asume como común medida y es en lafase falica que la castración será resignificada.En “Inhibición, síntoma y angustia” (1926), Freud establecerá que la exigencia pulsional no es unpeligro en sí misma y trasladará el peligro exterior que suponía la pulsión al peligro exterior quesupone la castración. La angustia de castración es una angustia de separación, la separación de losgenitales que remite a otra separación anterior, que se actualiza y resignifica el valor de laposibilidad de esta pérdida. Aquí la castración, ya no queda circunscripta a los límites de la fasefálica y al Edipo; una castración estructural y que antecede a la que se juega en torno a los primerosobjetos en el Complejo de Edipo. Es necesario ubicar ya una castración en la madre que pone en juego la hiancia en el núcleo de la estructura misma.La pérdida es marca fundante de la estructura, no es algo que advendrá o que se encuentra en elhorizonte. Es un momento lógicamente anterior a la estructuración del niño como sujeto sexuado

EL DISCURSO CAPITALISTA



SUJETO-RESTO:
CAÍDO POR EL DISCURSO CAPITALISTA.
MARCELO AUGUSTO PÉREZ
 “Lo que distingue al discurso del capitalismo es esto: la verwerfung, el rechazo, el rechazo fuera de todos los capos de lo Simbólico, con lo que ya dije que tiene como consecuencia. ¿El rechazo de qué? De la castración.  Todo orden, todo discurso que se entronca en el capitalismo, deja de lado lo que llamamos simplemente las cosas del amor, amigos míos.  Ven eso, eh? ¡No es poca cosa!”
Jacques Lacan, “El saber del Psicoanalista” – Seminario 19, 1972.
Voy a aprender a llorar sin sufrir,
Sin detenerme a mirar una flor.
(…)
Llegó la indiferencia metiéndose en mi piel
Pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!
Saber que no me importa nada...
De alguna vibración pasada;
Y caminar narcotizado
Por un mundo helado sin amor.
Eladia Blázquez, Sin Piel.
Resumen: El texto realiza una crítica al discurso capitalista que pretende aniquilar el deseo, la Castración. Por ello reivindica el amor, como propuesta ética contra la muerte, el goce de la muerte, donde la falta es la metáfora del sujeto, donde sólo vía del Amo castrado puede hacerse futuro, donde la Castración opere como posibilidad del amor.
Palabras clave: necropolítica, biopolítica, amor, castración, capitalismo, sujeto.
Analizar significa desatar. Intento revelar en estos párrafos, cómo sólo atándose a la Castración es posible menguar el sufrimiento de la neurosis nuestra de cada día. Me valgo, para eso, de un discurso inverso al que tiene como agente el objeto: el del capitalismo. Que –a diferencia del discurso amoroso- introduce el tapón para la falta y su consecuente camino hacia un Otro ideal perfecto; goce mítico obviamente perdido desde el origen.
Como sabemos por Lacan, en el discurso el Otro está castrado y el Goce es mítico; es decir: imposible. Esto no es así en el discurso capitalista (nuevo algoritmo creado por Lacan a partir del Seminario 16 y especialmente en la Conferencia de Milan de 1972). Podríamos preguntarnos si el discurso capitalista es realmente un discurso, ya que –por definición- un discurso es lo que hace lazo, y el capitalismo –con sus objetos de acumulación- consume al sujeto y tapa sistemáticamente la falta: impulsado por el imperativo de la pulsión de muerte, no hay más que un goce que rechaza la palabra (Verwerfung) en pro de la forclusión del sujeto de deseo. Falsamente –enlace falso freudiano- el sujeto cree que podrá acceder –vía el consumo metonímico- a un Otro sin falta –sin barrar- y, entonces, a una felicidad absoluta: de allí que las promesas –en perpetuidad liberal- se afiancen en declarar que el Paraíso es posible.

En la Necropolítica, Achille Mbembe nos recuerda que el apotegma se basa “en los nuevos actores internacionales que deciden quién debe vivir y quién debe morir en un momento dado, atendiendo a criterios estrictamente económicos.  Y las nuevas guerras, en consecuencia, son actos bélicos nomádicos que realizan empresas privadas –en connivencia o no con los Estados, poco importa...– que no buscan obtener territorio ni someter a las poblaciones; tan sólo afianzar recursos estratégicos y obtener beneficios inmediatos a cualquier coste.” 

En la Biopolítica de Michel Foucault, el autor francés versa sobre la misma problemática que el autor de Camerún. Los ciudadanos son –en esta necropolítica- meros entes intercambiables donde su subjetividad queda abolida sine qua non. Claro que, hay que ser honestos, a cierto ciudadano hay algo de esto –de este goce que lo va a devorar- que le seduce y lo tranquiliza.  La voracidad del poder –vía tecnología y consumo- no es ajena a esta Demanda del sujeto poco advertido del latigazo que se viene; de la boca del cocodrilo –como diría Lacan- que se avecina glotona, hambrienta de poder. (¿Se escucha el falo en todo este andamiaje? No quiero decir que el sujeto es cómplice de este capitalismo voraz, pero el falo seduce a cualquier hijo de vecino. Paradójicamente, el sujeto queda expropiado de un plus de goce que le pertenece por estar caído al Lenguaje. Lacan dixit: “Lo que Marx denuncia en la plusvalía es la expoliación del goce”.)

Dice Clara Valverde:
                "La nueva necropolítica no necesita armas para matar a los excluidos. Por medio de sus políticas, los excluidos viven muertos en vida o se les deja morir porque no son rentables. No sirven ni para ser esclavos. Pero, ¿no es suficiente con dejarles morir sin acceso a comida, techo y atención sanitaria? ¿Por qué se desarrollan políticas y maneras de gobernar que aceleran su muerte, que aseguran que estén al límite de la vida con el “privilegio” de sobrevivir? Pues porque son una amenaza. Sin darse cuenta ni proponérselo, lo excluidos y los precarios ponen en evidencia, como cuerpos resonantes, como altavoces, todas las injusticias del neoliberalismo. Y eso, los poderosos, no lo van a tolerar porque podría inspirar solidaridad en el resto de la sociedad, solidaridad que se podría convertir en revuelta. Por eso, a través de muchas formas de violencia discreta, se aplasta, una y otra vez, a los excluidos. Se les remata. Y se convence al resto de la sociedad de que participen en esa necropolítica, no solo asegurándose de que no haya solidaridad, sino también utilizando a los “incluidos” y a los expertos para mantener a los excluidos a raya.  El neoliberalismo se mantiene, en parte, gracias a esos “incluidos” que aún creen que están a salvo, los que aún creen falsamente que son libres y los que esperan que vengan tiempos mejores por arte de magia. Por eso urge, más que nunca, la creación de una empatía radical para amenazar al neoliberalismo.” (1)

El anarcocapitalismo –término Foucualtiano- lleva directamente –vía la globalización neoliberal- al capitalismo de mercado, salvaje en cuanto el Amo-Empresarial se apodera del dominio no sólo económico sino también social.  Como sabemos, el sentido de toda Empresa es la ganancia: es decir que la lógica del discurso capitalista se da la mano con el sujeto que –haciendo mutis por el foro su castración- pretende ganar sin perder. Lo simbólico –vía lo real- cae, y lo imaginario gana: se trata de un espejo candente y siempre fálico donde la imagen toma el poder resolutivo y absoluto de dominio. Como también sabemos desde Lacan, la pulsión invocante y la pulsión escópica hacen aquí su tour conveniente: el sujeto se apodera de bienes-objetos que satisfacen (a) su pulsión  y crean la ilusión imaginaria –valga el pleonasmo- de que la totalidad sin hiancia es factible.  Dice Lacan: “Las vidrieras están llenas de plus-de-gozar y (…) mantienen a mucha gente entretenida.”  Objetos donde la voz y la mirada (celulares, televisión, playstation, etc.) cobran un tamiz por demás preponderante en la cotidianidad del sujeto. Verse al espejo y ver vidrieras permanentemente con ánimo de consumo, es verse reflejado en un goce fálico constante, donde el narcisismo cobra privilegio ante la presencia –y la dignidad- del prójimo.

Es decir, entonces, que el sujeto de deseo (determinado por lo inconsciente) se reemplaza por un imperativo de goce donde la perversión impacta contra la pregunta por la causa. Analizantes muy angustiados salen del consultorio y van a comprar algo que les permita disminuir ese afecto que los perturba. Lo mismo ocurre con los matrimonios que ya nada tienen que decir(se) o los trabajos que achanchan al sujeto o la rutina inercial y monótona del acontecer diario. De allí que en las antípodas de este discurso, está el discurso amoroso; donde una flor, un gesto, representa la falta en la que todo sujeto-amoroso se ve involucrado. Donde la falta es, obviamente, metáfora del sujeto. El enamorado puede sentirse feliz sin necesidad de visitar un shopping o sin recurrir a la compra compulsiva: una plaza, un río, un horizonte compartido; son metáforas de esas miradas que se entrelazan rememorando que sólo es el amor lo que permite condescender el goce al deseo. Es en el amor donde la castración –permutable vía la transferencia- coloca a los partenaires en una dimensión endeble y, a la vez, fortificante y reconfortante;  hermanados por el lenguaje que, por definición, está agujereado.

En el discurso capitalista –arraigado en su estirpe más evolutiva por el neoliberalismo- el mundo deja su aurea romántica y el consumismo se perfila como mero voluntariado táctico. De allí que las terapias conductuales se afianzan en estos regímenes y el psicoanálisis cae no sólo como antipático sino incluso como estéril. Recordemos a Freud entrando a los Estados Unidos: “Nos aplauden y no saben que le traemos la peste”. El sujeto, atrapado por una promesa de felicidad futura y estable que promete cierto Estado emancipado a un liberalismo salvaje, se desata también y queda desprotegido y desmontado de lo que realmente debería custodiarlo: la Castración.  “Lo que distingue al discurso del capitalismo es esto: la verwerfung, el rechazo, el rechazo fuera de todos los capos de lo Simbólico, con lo que ya dije que tiene como consecuencia. ¿El rechazo de qué? De la castración.  Todo orden, todo discurso que se entronca en el capitalismo, deja de lado lo que llamamos simplemente las cosas del amor, amigos míos.  Ven eso, eh? ¡No es poca cosa!”

Cuando Lacan –en Función y Campo del Habla y del Lenguaje en Psicoanálisis- cita a Antoine Tudalnos está advirtiendo que es imposible atravesar el muro del lenguaje; que no hay sujeto por fuera de éste; y que –entonces- no hay sujeto sin falta: “Entre el hombre y la mujer hay el amor.  Entre el hombre y el amor hay un mundo.  Entre el hombre y el mundo hay un muro”. En el amor el sujeto –en posición de deseante- da lo que no se tiene (su castración, su falta) a quien no es (el falo). De allí que uno no sabe lo que tiene y otro no sabe lo que necesita.  Por eso también la histérica nos enseñó que no alcanza con los bienes, y su discurso intenta colocar al Amo en posición de castrado. (“Me vas a amar más allá de lo que me das, por lo que no tengo”.) El capitalismo, en cambio, es dar lo que sí se tiene. La histérica nos ha enseñado que toda Demanda es de amor y que no alcanza con los bienes que pretende satisfacerla; quizás por eso también una flor representa todo el gesto de amor que el capitalismo pretende aniquilar. Un sujeto que lleva un ramo de flores lleva quizás todo lo que se puede significar del amor. Y supongo que no habrá sido casual que el Modelo Óptico de Lacan esté esquematizado con un ramillete de flores, cuya inversión debajo de la caja metaforiza el cuerpo perdido, al cual ya no será posible acceder sino es por artilugios de lo simbólico; es decir: de la palabra. De allí también –supongo- que el te-amo como verbo performativo, sea tan significante para una pareja de enamorados: se trata de la palabra que pone en evidencia que el sujeto que la enuncia está castrado –sin red, a la espera de un abismo-; holofrase que simboliza la falta. O, como dice el poeta del tango, la falta que me hacés.
Jacques Lacan nos enseñó a pensar que sólo la Castración introduce el deseo y que no es sin el pasaje por la angustia. Un Amo castrado (barrado) es un futuro Sujeto que puede hacerse la pregunta por su deseo. [Podríamos relacionar esto con el campo del deseo del analista: sólo cuando el analista percibe angustia en su trazo –a partir del discurso histérico de su analizante- es que lo convoca (a) su control; es decir: cuando se percibe castrado. El control del analista ratifica (o rectificará) su posición frente al Acto.]
Aprendimos con Lacan que sólo la Castración protege. El discurso capitalismo, enemigo del amor y hermano del consumo global- pretende hacernos creer que la Ley del Otro no sirve; que no ordena, que sólo es menester creer en las leyes del Mercado. Aprendimos que –al revés de lo que pensaba Freud- sin Castración suficiente se produce la Neurosis. Aprendimos, entonces, que –lejos de los que algunos autores “de la sospecha” pretenden hacernos creer, no es liberando pulsiones, voluntades y/o represiones, que el sujeto puede encontrar un lugar en su deseo; sino –es necesario repetirlo una vez más- atándose a la Castración.
 [13-DIC-2014:http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/complices-necropolitica-neoliberalismo_6_334276597.html]