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miércoles, 3 de enero de 2018

Transferir el Saber...



Transferencia en el Saber.. M.A.PÉREZ

Y apliqué mi corazón a conocer la sabiduría y a conocer la locura y la insensatez; me di cuenta de que esto también es correr tras el viento. Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien añade ciencia, añade dolor.
Eclesiastés 1:17
Una clase, un libro o un amor deben poder construirse cada vez de un modo distinto, con cada lectura, con cada mirada, con cada roce significante
Como los textos o los "amorodio" laberínticos, resonantes así son esas clases que se planificaron y salieron "disparadas" para cualquier lado gracias a la valoración de los emergentes, a la "cuántica" de la vida de los grupos, a la valentía de un docente formado para "no saber". Disparadas al disparate, a la evanescencia inaprehensible, a su fatalidad gozante.
No hay aula sin bohemia, sin clandestinidad, sin descentramiento, sin renuncia narcisística, sin poética. ¡Una clase sin poética es casi imposible! En ese "casi" podríamos suponer de modo provisional, la evanescencia de un sujeto pedagógico. Aún así el enlace, el amor transferencial en el aula, resulta falso pero imprescindible.
Los grupos se leen, se dejan leer como textos o se resisten a la apertura como obsesivos capaces de aburrirnos.Tal cual tramamos (volvemos trama y drama) nuestra propia historia, así hace el "enseñador" aunque la etimología occidental y judeocristiana lo ha pretendido sujeto capaz de "poner en signo" ¡vanidad de vanidades!
Desde la función entramos al aula, al sueño, con futuros posibles.Elegimos, creemos elegir, ideas, discursos.Pareciera que el valor acústico, musical, la manera que tiene de "sonar" lo diacrónico, nos elije a nosotros. Somos "hablados" por esa elección del Otro.
Así debiera ser un encuentro didáctico: polo  técnico y... polo afectivo resonante. Así, confieso, me gustaría que fuera el relato de mi manojo de experiencias, mis años de desaciertos y placeres como docente. Saberes (sabidos o no, se hablará de éso en algún momento, palabra de honor), juegos, errores y aciertos, respiraciones, roces significantes (¡insisto!).
Lo que "enseña" es un vínculo, una relación, la manera en que hacemos existir por única vez una comunicación con cada grupo, con cada estudiante. Lo demás está en el teléfono celular: el dato.

Ese enlace, falso y maravilloso, es indispensable para construir saber. Es el vínculo que sin demasiado respeto llamamos "transferencia" (es importante que un texto prometa cosas, hay gente que aún lee textos y se motoriza con las promesas).
Lo que queda pendiente, aquello de "sin demasiado respeto" refiere al psicoanálisis, esa víctima del "bullying" de intelectuales y burros doctorales, que "patean" por no poder entender. Algunos peor: "desisten de la maravilla de no entender", del goce de resonar.
Cuando entramos al aula, como docentes o como estudiantes, soñamos. Entramos en un sueño para consensuar un fantasma, nos ponemos de acuerdo para no despertar.
Para el psicoanálisis el objeto está perdido para siempre y, a pesar de esa certeza teórica, no pararemos de buscarlo. En esta paradoja, en esta confianza en semejante vacío se puede sustentar todo intento pedagógico, toda didáctica, todo arte.
La función docente es una investidura, un tercero estructurante entre campo y persona.
Función y campo son conativos y, prescríbase: un encuentro poético o nada. Poética, polisemia, indeterminancia, pistas para encontrar lo que está perdido para siempre.
¡Nada más inconveniente que un especialista!
Enseñar es cuestión de incertidumbres, ¡de clandestinidades!
La función docente es generar deseo. Posicionarse de modo histérico frente al grupo o el estudiante, como un analista frente a su analizante, como una soprano cursilona de ópera frente a su tenor obsesivo y luego no satisfacer, correrse. Entonces el fin, la finalidad, está empezando a devenir.  Esta es la ética del docente: contener, permitir, instalar un encuadre/ley, seducir y desviar ese impulso hacia la "construcción amorosa de saber". Me llevo esta expresión de Carlos Byington, del título de su libro fundamental.
¡Transmitir datos es el origen de toda patología pedagógica!
Las enfermedades del aula son entre otras la bajada dogmática, el preconcepto, básicamente proceder a la satisfacción del deseo, pervertir el encuadre, el exhibicionismo ilustrado de algunos didáctas, el terror a no saber. Debiera consensuarse un DSM de patologías del aula, pero nunca nos pondríamos de acuerdo, ¡igual que los psiquiatras!
Si al final de una clase, sueño colectivo, docente y estudiante despiertan llenos de dudas, ¡es por ahí! Si al final de un texto sucede lo mismo, ¡es por ahí, va bien!
Si alguien sale de un aula o de un texto lleno de datos, ¡qué los arroje lejos, lo más lejos posible! Volverá a encontrarlos seguramente, cuando sea necesario, en el teléfono celular.
Por último, o por principio: Si alguien se siente satisfecho con este tráfago de palabras, el autor estará éticamente equivocado





. Psicocorreo / Psicoanálisis - Arte / Marcelo Augusto Pérez .

jueves, 21 de septiembre de 2017

Estar bien con uno mismo es mejor que estar bien con todos


 "Quien es auténtico, asume la responsabilidad por lo que es y se reconoce libre de ser lo que es"  J.P. Sartre.


El Amor, la Responsabilidad y la Culpa.
La Valentía y la verdad van de la mano.

Algunas de las cosas mas geniales de Lacán son las que escribió sobre el Amor. Partiendo de la base que a todos nos falta algo, que nunca vamos a llenar ese espacio y que eso que nos falta es lo que nos atormenta -algo del orden de “la insoportable levedad del ser”-, Lacan definió el Amor como “dar lo que no se tiene a quien no lo es”… , difícil explicarlo.
“Dar” no es dar regalos, cosas tangibles, “llenar” al otro con cosas, no es llenar de comida… El dar del Amor es ofrecer eso que no se tiene, eso que no se es, ofrecerle al otro eso incompleto que tenemos, eso que nos falta, sabiendo que el otro a quien nos dirigimos también está incompleto, sabiendo que ni yo te puedo completar, o sea, que no puedo satisfacer todas tus necesidades, y que vos no podés completarme, o sea, no podés satisfacer todas mis necesidades. Si yo intento satisfacer todas tus necesidades, me transformo en un objeto destinado a tapar esa falta, y si soy un objeto, soy una cosa, no un sujeto (sujeto, en Psicoanálisis es algo mas que decir “persona”). Pero vamos a no cesar de intentarlo cada día. pero vamos a intentar, todos los días, de entendernos pese a ese malentendido que es, nuevamente según Lacan, la relación entre un hombre y una mujer.

Amor es dar eso insoportable. ¿Dar? ¿Ofrecer? Parecería mas un ofrecer, porque siempre está abierta la posibilidad de que el otro no acepte. Este es el riesgo del Amor. Por eso cuando descubrimos que amamos caemos en una situación de precariedad, ya que sin darnos cuenta nos vamos colocando a merced de la voluntad del otro. Ese otro, tan incompleto y necesitado como nosotros, ahora tiene el poder de aceptarnos o no… La historia personal de cada uno será determinante para ver como se tolera esta instancia. La calidad de los primeros objetos, como están introyectados, nos hará mas vulnerables, esperanzados, seguros, paranoides, indolentes, etc, etc, etc.
 
Raramente nos acordamos que nosotros también tenemos la posibilidad de pegar “la media vuelta” y no sufrir…
Si yo te quiero para que me completes, te anhelo como un objeto, y eso te sigue dejando en una situación de “paquete” que te ponen en un lado u otro. Surgir como sujeto es reconocer qué querés vos, cuales son tus necesidades, tus deseos, tus vulnerabilidades, tus fortalezas y animarte a no ser un objeto de los demás, a no ser un paquete que sacan de un lado y ponen en otro de acuerdo a los deseos de los demás. Esto tiene que ver con hacerte la pregunta “¿Qué quiero yo?”.
Jacques Alain Miller, el principal discípulo (y yerno) de Lacan, dice que el Amor se dirige a aquel que, pensamos, conoce nuestra verdad y nos ayuda a encontrarla soportable… Y el Amor es lo que permite soportar esa verdad, porque esa verdad nuestra es sumamente difícil de aguantar, porque siempre se trata de lo mismo, de darnos cuenta que nos falta algo y que no encontramos forma de satisfacer eso.
Y nunca hay forma.
En una entrevista que le hicieron a Miller, le preguntaron qué es verdaderamente amar. Y dijo algo fabuloso: “Amar verdaderamente a alguien es creer que amándolo, se accederá a una verdad sobre uno mismo. Amamos a aquel o aquella que esconde la respuesta, o una respuesta a nuestra pregunta: “¿Quién soy yo?”.
Lacan también decía algo que se malinterpretó muchas veces: “el Amor siempre es reciproco”. Explica Miller en esa entrevista: “No quiere decir que basta con amar a alguien para que él lo ame. Eso sería absurdo. Quiere decir: “Si yo te amo, es que tu eres amable” (amable en el sentido de ser alguien a quien se puede amar, que genera amor en otros, aclaración mía que no figura en la entrevista). “Soy yo quien ama, pero tú, tú también estas implicado, puesto que hay en ti algo que hace que te ame. Es reciproco porque hay un ir y venir: el amor que tengo por ti no es solo asunto mío, sino también tuyo. Mi amor dice algo de ti que quizás tu mismo no conozcas.” Eso no asegura en absoluto que al amor de uno responderá el amor del otro: cuando eso se produce siempre es del orden del milagro, no se puede calcular por anticipado”.
¿Y qué pasa con la culpa? ¿Qué pasa cuando no logramos darnos permiso ni siquiera para sentir? Desde el Psicoanálisis se nos propone desvictimizarnos, salir del lugar de la victima, la victima de las circunstancias y del tormento interior y, en consecuencia, en vez de decir “me siento culpable” asumir la responsabilidad por lo que sentimos. Una “ética de la responsabilidad” es salir de la “ética de la culpa”…. Claro, no es fácil. La culpa nos paraliza, no nos deja actuar… En definitiva, la culpa nos deja en suspenso, y logra que no avancemos… Nos hace el juego, es funcional a nuestros miedos mas ancestrales de salir del cascarón, de ser un objetito, y transformarnos en sujetos de pleno derecho y deseo. Si sentimos culpa, NO TENEMOS OBLIGACION DE ACTUAR!!!!! La culpa, en definitiva, nos conviene…
Actuar por culpa tiene, en la mayoría de los casos, un efecto aniquilador: cuando decidimos algo en contra de nosotros mismos y por la culpa que nos genera algo o alguien, vamos a terminar, sistemáticamente, haciéndole pagar un alto precio a quien parecería ser el beneficiario de nuestro sacrificio. Cuando las cosas no las hacemos por amor genuino sino por culpa, algo del orden de la agresión y del odio se va a traslucir en nuestras acciones. Porque le hicimos cargar a ese supuesto beneficiario con todo el peso de no haber asumido nosotros mismos lo que realmente queremos. Cuando en realidad, la responsabilidad siempre es nuestra, aunque no la asumamos.
Lacan decía que la culpa nacía de haber cedido al deseo. No importa en qué plano. Para la mente da lo mismo si se fantasea o si se lleva a la realidad. Algo del deseo mas genuino se asomó y la culpa aguijoneó.
Otra de las consecuencias de vencer la culpa y asumir la responsabilidad es que no queda mas remedio, de esta forma, que empezar a tomar las riendas de la propia vida, y eso también es hacerse responsable de los demás y de lo que vamos generando cuando nos convertimos en personas “amables” al decir de Miller. Dicen algunos que el sujeto que surge de la responsabilidad no necesita refugiarse en la culpa, solo responder a su deseo. El deseo que lo transforma en un sujeto y que le permite salir de su eterno rol de paquete, de objeto.
Hacerse cargo de los propios sentimientos es muy difícil. Pero absolutamente imprescindible.
La valentía y la verdad van de la mano. La mentira se escuda en la cobardía, son socias. El silencio, muchas veces, es un cómplice.
Prestemos atención a los sentimientos que nos generan las personas y a los que generamos nosotros en los demás. A veces son una buena señal de como estamos internamente respecto al resto de cosas y no solo respecto a lo que aparece como lo mas directamente involucrado.
Sin valentía y sin responsabilidad no hay forma de acercarse al milagro del Amor compartido. Pocas veces es posible siquiera que se nos presente la oportunidad de conocerlo. Todo lo demás, es pura farsa.

 Editado por Lic. Gurny

Estar bien con uno mismo es mejor que estar bien con todos

"Un joven y aventajado discípulo de artes marciales estaba aprendiendo bajo la tutela de un famoso maestro.

Un día, el maestro estaba observando una sesión de práctica en el patio y se percató de que la presencia de los otros estudiantes estaba interfiriendo en los intentos del joven de perfeccionar su técnica.

El maestro podía percibir el deseo del joven de quedar bien delante de los demás y su frustración por no lograrlo. Se acercó y le dio una palmada en el hombro.

- ¿Cuál es el problema? - preguntó.

- No lo sé - dijo el joven visiblemente tenso. - No importa cuánto me esfuerce, soy incapaz de ejecutar los movimientos correctamente.

- Ven conmigo, te lo explicaré - respondió el maestro.

El maestro y el estudiante salieron del edificio y caminaron hasta llegar a un arroyo. El maestro permaneció en silencio en la orilla durante un tiempo. Luego habló.

- Mira el arroyo. Hay piedras en su camino. ¿Intenta impresionarlas? ¿Se golpea contra ellas por la frustración? Simplemente fluye y sigue adelante. Sé como el agua.

El joven tomó nota del consejo del maestro y en pocos días apenas se daba cuenta de la presencia de otros estudiantes a su alrededor. Nada podía afectar su manera de ejecutar los movimientos, que cada vez eran más perfectos".

Esta maravillosa historia nos habla sobre la necesidad de encontrar el equilibrio , en vez de intentar impresionar a los demás y obtener su aprobación. De hecho, cuando estamos pendientes de la aceptación ajena ocurre una contradicción: mientras más la buscamos más escurridiza se vuelve y menos nos valoran los demás.
La parábola utiliza como recurso el agua ya que en la filosofía budista tiene un simbolismo especial porque encierra a la perfección sus enseñanzas. El agua fluye constantemente, se adapta a las formas de los recipientes y sortea todo tipo de obstáculos. Es su capacidad de adaptarse sin perder su esencia lo que la hace tan especial.

Los riesgos de buscar la aprobación de los demás

1. Nos apartamos cada vez más de nuestra esencia. Cuando buscamos la aceptación de los demás, asumimos que algunas de nuestras características no serán bien recibidas, por lo que intentamos ocultarlas. Nos colocamos una máscara social que nos aleja de la autenticidad y nos “obliga” a interpretar un personaje. Obviamente, vivir en ese "teatro” es agotador porque tenemos que estar pendientes de reprimir muchos de los pensamientos, actitudes y emociones que experimentamos de manera natural.

2. Vivimos en una montaña rusa emocional. Cuando la opinión de los demás se convierte en la brújula que dicta nuestros pasos, nos subimos por voluntad propia a una montaña rusa emocional porque nuestro estado de ánimo comenzará a depender directamente de las valoraciones externas. Nos sentiremos felices si nos halagan o profundamente infelices y frustrados si nos critican o rechazan. En este punto dejamos de ser dueños de nuestras emociones y le cedemos el control a los demás. Nos convertimos en personas reactivas a merced de las volubles opiniones ajenas.

3. Nos olvidamos de nuestros sueños. Es algo terrible, tan terrible que normalmente lo apartamos de la mente, pero cuando nuestra vida gira en torno a la aprobación de los demás, abandonamos nuestros sueños y planes para adaptarnos y abrazar los objetivos de los otros. De esta forma terminamos perdiendo la motivación intrínseca, que es nuestro motor impulsor, y se nos agota la pasión. Así terminamos viviendo la vida que quieren los demás, no la vida que deseamos nosotros.

¿Es posible ser nosotros mismos sin “dañar” a los demás?

Uno de los obstáculos que detiene a las personas en el camino hacia la autenticidad y la liberación personal es el miedo a dañar a las personas significativas. Sin embargo, el hecho de crecer, perseguir nuestros sueños, ser independientes y sentirnos bien con nosotros mismos no debería representar un problema para los demás. Al contrario, si realmente nos aman, deberían sentirse felices por nuestro crecimiento.

El problema es que cuando creamos una relación de dependencia con alguien al buscar su aprobación antes de tomar decisiones, desde las más intrascendentes hasta las más importantes, le estamos confiriendo un enorme poder sobre nosotros. Muchas personas se sienten cómodas en ese rol, les gusta el poder que tienen sobre nuestra vida y no quieren romper ese lazo. Sin embargo, a menudo esas personas se hacen cada vez más demandantes, intentan atarnos más corto y sus exigencias de control se vuelven desproporcionadas. En esos casos, cortar el lazo es una cuestión de supervivencia psicológica.

Por supuesto, cuando nos independizamos, nos atrevemos a desear cosas diferentes y comenzamos a tomar decisiones propias, esas personas se mostrarán “dolidas” porque quieren mantener ese lazo de dependencia. De cierta forma ese dolor es una forma de manipulación emocional. Sin embargo, debemos recordar que muchas veces los lazos que nos mantienen unidos son también los que más nos atan.

En esos casos no hay que tener miedo a “dañar” a esa persona porque en realidad no le estamos haciendo un daño sino que le estamos dando una oportunidad a la relación de madurar. Lo que estamos haciendo es llevar la relación a un nivel superior donde no hay dependencia sino que son dos personas maduras que disfrutan estando juntas desde su individualidad, sin dependencias toxicas.
No seas tú mismo, sé la mejor versión de ti
El consejo más sabio es: sé la mejor versión de ti. Esto no significa que debemos renunciar a nuestra esencia, sino que debemos aprender a sacar lo mejor de nosotros. Por ejemplo, ser una persona colérica al final solo nos traerá problemas, además de hacernos sentir mal. Eso no significa que debemos ocultar nuestra decepción o desagrado, sino que debemos expresarlo de manera asertiva. El objetivo no es agradar a los demás, sino ser capaces de gestionar nuestras emociones porque acumular odio, rencor  y resentimiento terminará dañándonos.

El secreto para lograr ser la mejor versión de nosotros mismos es muy simple: cuando hemos desarrollado un buen equilibrio interior, sabemos exactamente lo que queremos en la vida y estamos en paz con nosotros mismos; todo eso se traduce en cada uno de nuestros actos y nos permite relacionarnos de manera más asertiva y auténtica.

De hecho, ser auténticos no significa explotar cuando nos sentimos enfadados y frustrados o decir lo primero que nos venga a la mente sin reflexionar sobre sus consecuencias, eso es simplemente un comportamiento infantil.

En palabras de Jean Paul Sartre: "Quien es auténtico, asume la responsabilidad por lo que es y se reconoce libre de ser lo que es".

La persona auténtica practica la congruencia, es aquella que expresa lo que siente y piensa de manera asertiva. Sin embargo, la autenticidad no se limita a la congruencia, no es simplemente “sé tú mismo” sino que también implica un profundo conocimiento interior, un tomarse la responsabilidad y una sólida autoestima que no depende de las opiniones ajenas.La mayoría de las personas necesita ayuda psicologica para llegar a este estado de equilibrio consigo mismo y con los demás.

La persona auténtica es sensible a las emociones y opiniones de los demás, no puede ser de otra manera, pero decide no subordinar sus decisiones a los juicios y críticas de los otros. Lo más interesante es que cuando estamos bien con nosotros, cuando somos auténticos de manera madura y desde un profundo autoconocimiento, los demás lo notan y nos ganamos su respeto y admiración, aunque ese no sea el objetivo final.





Lic. GURNY Inspirada en el texto de Lic. Inés Tornabene 


miércoles, 30 de agosto de 2017

Acerca del obsesivo y la histérica

Acerca del obsesivo y la histérica, es decir del amor y los vínculos eróticos posibles del hablante
Hasta ahora hemos dejado en manos de los poetas
pintarnos las “condiciones del amor”,
bajo las cuales los seres humanos eligen su objeto
y el modo en que ellos concilian los requerimientos
de su fantasía con la realidad.
S. Freud



¿Cuál es la mecánica del amor de pareja?, ¿cómo una mujer acaba eligiendo a un hombre y no a otro y/o cómo un hombre acaba eligiendo a una mujer y no a otra?, ¿qué permite que una pareja se mantenga ligada por más o menos tiempo?, y ¿cómo la cultura popular hoy, podría hablarnos de esta relación?
Pensar que los hombres eligen mujeres parecidas (o totalmente opuestas) a las madres, y las mujeres a hombres parecidos a los padres (o totalmente opuestos), para sublimar, reprimir, denegar sus deseos incestuosos, pero siempre con/sin ellas/ellos, es condenar a la vacuidad, todo un entramado, que precisamente tiene eso, un sinfín de entradas y salidas, de conexiones e interrupciones, que es un hilado que se convierte en tejido. Además, en estricto sentido, Freud dice que el primer objeto de ligazón de hombres y mujeres es la madre, amor al que se debe renunciar, para dar paso a la elección de objeto, y sobre todo fuera de la horda[1].
Parafraseando a Cortázar, el amor no existe, lo que existe es el que ama, entonces debemos comprender que el amor no es el problema, el problema es tratar de acercarnos a comprender cómo ama el que ama a los objetos que dice amar.
Freud nos dice que en todo tipo de enamoramiento hay un rasgo obsesivo, es decir neurótico: “cuando aman no anhelan, y cuando anhelan no pueden amar. Buscan objetos a los que no pueden amar” (Freud, Contribuciones a la psicología del amor, I, 1910). Es decir de esta manera se responde al deseo. Y para que un neurótico obsesivo (hombre/mujer), pueda ser en el amor tratará de amarrarse a lo que le permita seguir amando lo que no puede amar, porque es un amor imposible, un amor condenado, un amor perseguido. Y ese amarre se logra colocándose en el medio del deseo de otro, de una manera que lo mantenga en ese goce, porque el goce no tiene fin, el placer sí. La histeria parece ser la apuesta, para que se pueda responder a lo imposible de la relación de amor, a la imposibilidad de la relación sexual. La histérica busca procurarse un deseo insatisfecho, desear el deseo, enamorarse del amor, enamorarse de la posibilidad de enamorarse, que algo (mucho) quede insatisfecho, y hace de la demanda un deseo. Y es ahí donde aparece en la escena romántica el neurótico obsesivo, que se ha pasado la vida en una eterna lucha por no ser sometido por el Padre, pero que sucumbe al deseo de la histérica. Él se coloca en el papel del esclavo, eterno complaciente de un deseo que no alcanzará a satisfacer, y ella, en el del amo, que demanda, demanda, que pide que no se le satisfaga, que quiere seguir insatisfecha. Ambos dispuestos a vivir mañana. A construir una Eternidad, la eternidad del goce.
Cómo podemos tener noticia de esto. En dónde se encuentran las manifestaciones del amor entre la histérica y el obsesivo. Sin duda alguna en el arte, y no sólo en las bellas artes. Freud nos invita a hurgar en la música popular, y ¿quiénes son hoy los poetas? Si nos atrevemos a caminar otros caminos, diferentes a los andados, por ejemplo en La Interpretación de los Sueños, en donde se da cuenta de esta relación, podríamos descubrir que este constante devenir del amor obsesivo-histérico-obsesivo, sigue estando en las expresiones de la cultura de esta segunda década del tercer milenio, y que en consecuencia el psicoanálisis sigue teniendo la posibilidad de escuchar, en la música estas manifestaciones.
Prince Royce, un cantante estadounidense, tuvo un importante éxito a finales de 2013, con la canción de su autoría: “Quiero Darte un Beso”, que podría ser la fantástica descripción del neurótico obsesivo con la histérica:
“Amarte como te amo es complicado
Pensar como te pienso es un pecado
Mirar como te miro está prohibido
Tocarte como quiero es un delito”


Nos anuncia entonces, toda su carga neurótica obsesiva, nunca entendida como rasgos de personalidad, sino como toda una estructura que manifiesta, como ya lo habíamos mencionado, su respuesta ante el deseo. Para el amante –que no para el amor- mirar como lo hace y tocar como quiere hacerlo es prohibitivo y por lo tanto delito. Delito que demanda sanción que redima. Sanción, que no llegará de fuera. Incestuoso tal vez.

“Ya no sé qué hacer para que estés bien
si apagara el sol para encender tu amanecer
Falar[2] en portugués.
Aprender a hablar francés
O bajar la luna hasta tus pies”
Y el neurótico obsesivo se pregunta una y otra y otra vez, ¿qué es lo que quiere la mujer?, ¿qué es lo que quiere en realidad? Querrá que le apague el Sol, y con él le encienda el amanecer (y los demás qué culpa tendríamos), bajarle la Luna a los pies. Es decir darle el Sol y la Luna a la vez, para que al fin pueda estar completa. Quizá lo que la histérica desea es que fal(l)e, que falle en portugués, que falle en francés, o que falle en español. Que falle en el cumplimiento de ese deseo, para que ella siga siendo deseada, para que siga siendo.





“Si el Mundo fuera mío te lo daría
Hasta mi religión la cambiaría
Por ti hay tantas cosas que yo haría
Pero tú no me das ni las noticias.”
Y hay una angustia en el neurótico obsesivo, quien quisiera tener algo que dar. Y qué va a dar, si no lo tiene, si el Mundo no es suyo, si la religión no es suya (es de sus padres), qué podría ser suyo que pueda dar. Pero sobre todo a quién se lo va a dar. A quien no es. A quien no es ni su madre, ni una prostituta. Y por eso propone hacer “tantas cosas”. Tantas cosas como insatisfacciones pudiera ella tener, para aniquilarle, matarle ese deseo, como si lo lograra. El neurótico obsesivo quiere a Otro que no desee, para no postergar su propio deseo.
“Yo sólo quiero darte un beso”
Y todo este racimo de promesas que nunca podrá cumplir, pero que se pasaría la vida entera tratando de cumplir, tratando de satisfacer, para darle un beso, sólo un beso, no dos, no tres, un beso. Un beso dónde, en la mejilla, en la frente en la mano. Un beso al aire. Un beso que no se dé. Que postergue (una vez más) el encuentro amoroso. Para que pueda seguir enjaulado en sus pensamientos. Construyendo una imagen heroica (erotizado de si y por sí mismo), que lo lleve a creer que puede apagar el sol, bajar la Luna, conquistar el Mundo y dárselo en una caja de cristal. Y todo esto ¿cuándo? Mañana. Cuando no lo pueda cumplir, para que la histérica se siga sintiendo deseada y él, siga creyendo que puede cumplirlo todo, que no puede fallar. Y mientras eso ocurre, podrá seguir cantando “para calmar tus miedos”. Miedos que son demanda, demanda de amor.
[i] Freud supone, guiado por la teoría darwiniana del evolucionismo, que en un comienzo la sociedad estaba formada por una horda salvaje dominada por un “padre violento y celoso que se reserva para si todas las hembras y expulsa a sus hijos conforme van creciendo” (Freud, 1913-1914).
[ii] En español significa hablar.

domingo, 27 de agosto de 2017

La ayuda psicológica online sirve para resolver:



Afectos: Angustias, ansiedad, miedos, fobias, inhibiciones, ataques de pánico, depresión, tristeza, duelo,

Pensamientos compulsivos: dudas, ideas fijas, celos, ideas delirantes,

Adicciones: ludopatías, redes sociales, sexo, consumo de sustancias, alimentación, 

Sociales: lazos, hacer o mantener amistades, conseguir o mantener una pareja, 
Síntomas en el cuerpo: histéria , hipocondría, sintomas psicosomáticos, 
Deseo: dificultades para realizarse en la vida, dificultades en el estudio o trabajo, dificultades sexuales, insatisfacción,
Traumas: Abuso sexual, violencia, maltrato.

Cualquier otra cuestión, no dude en consultar y se le informará.

 Se trata de un servicio de atención psicológica el cual utiliza como recurso las tecnologías en comunicación. Este tipo de modalidad, de igual modo que de forma convencional, nos permite realizar un proceso terapéutico eficaz en lo referente a las distintas problemáticas que nos afectan, así como también, potenciar aquellos aspectos positivos que nos permiten tener una mejor calidad de vida. Este servicio está pensado para cualquier persona, sin importar dónde resida, que desee recibir un apoyo terapéutico con un profesional, con amplia experiencia de habla hispana.
La mayor experiencia en terapias online en español


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¿Cómo se trabaja?
Se abordará como un todo a su persona, sus problemas, su historia, sus síntomas y su sufrimiento. Se trabajarán todas las cuestiones que ud. quiera y traiga a las sesiones, no será juzgado ni censurado por nada de lo que diga. El cuidado y respeto del paciente es muy importante.
Quien sufre no puede ver la salida a ese sufrimiento, porque está inmerso en él. "Un primer momento muy interesante de la terapia es cuando el paciente se presenta con sus historias, síntomas y sufrimientos. Es el tiempo de lo novedoso, del relato, de los pequeños cambios, de sentirse un poco mejor y agradecerlo. Luego viene un tiempo que es maravilloso, es el tiempo del click, cuando el paciente se descubre, y comienza a hacer cambios verdaderos y profundos que ya no se pueden volver atrás, porque ya no existe más esa persona con aquellos síntomas y problemas de antes. Es como si naciera nuevamente"
 Se realizan sesiones en directo de manera similar a una consulta presencial. Para mantener el contacto entre sesiones se usará el correo electrónico cuando sea necesario .Las sesiones de videoconferencia tendrán una duración aproximada de 50 minutos y su frecuencia será generalmente semanal pudiendo espaciarse a medida que avance el tratamiento.



¿CUÁLES SON SUS BENEFICIOS?
Anonimato: Si bien a algunas personas les puede resultar más cercana la terapia presencial, a otras les resultará más fácil expresarse o hablar sobre sus preocupaciones a través de la terapia online.
Accesibilidad: Para personas con alguna limitación física o psicológica que les impida o dificulte el desplazamiento, personas que viajen frecuentemente, por ejemplo, la psicología online es una oportunidad de recibir ayuda.
Bajo costo: Una de las ventajas de consultar un psicólogo online es el ahorro de tiempo y dinero, ya que este servicio ofrece la posibilidad de realizar un encuentro  a través de internet en la privacidad y comodidad de tu hogar u oficina.
Agenda
Ud. podrá agendar sus horarios dejándolos fijos a través de las semanas; o combinar el siguiente horario luego de cada sesión.
En determinadas circunstancias, como viajes, el paciente puede enviar un mail o un whatsapp, en el momento que podrá tener una sesión y se le confirma si en esos horarios hay alguno disponible. Esos mensajes pueden ser enviados el incluso el mismo día.













Consulta Psicológica Profesional.
Modalidad de atención:Tratamientos psicológicos a adultos, parejas, adolescentes y niños.
Atención en consultorio privado ubicado  -Plaza Gala Placidia 10, Manso 17 y Concell de Cent 355 , Barcelona.
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Modalidad online: Skype:psicologiaaleph@gmail.com
Datos del profesional
Lic. Diana S. Gurny
Formación: Licenciada en Psicología - Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. 
Matrícula Nº 7802 R.A. Colegiada COPC : 15956 España.
Cómo reservar un turno:
Puede escribir un e-mail con sus datos (nombre y teléfono o celular) indicando en lo posible su disponibilidad horaria; por ejemplo dando 2 opciones de días y horarios en los que le sea posible concurrir a la consulta. 
El e-mail deberá ser enviado a   freud.diana@gmail.com y psicologiaaleph@gmail.com.
Whatsapp:
London: +447586558971-Administrative Assistant: Johanna R. 
España: +34645644572
























































































domingo, 27 de aosto de 2017