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lunes, 12 de octubre de 2020

SEAMOS REALISTAS, PIDAMOS LO IMPOSIBLE


Frase de Hebert Marcuse, 

 atribuida a Ernesto “Che” Guevara 

En una tormenta en pleno océano, el pesimista reza para salvarse; el optimista espera a que amaine el temporal; el realista ajusta las velas.

Seamos realistas, pidamos lo imposible!

Vivimos inmersos en una cultura que se contradice.

Por una parte, gran parte de lo que nos llega de los medios de comunicación y de las altas esferas políticas son mensajes anclados en el pesimismo: frases como “con los tiempos que corren”, “tal y como van las cosas” o “en esta época de crisis que nos ha tocado vivir”# Covid 19.

Estás palabras han sido pronunciadas hasta la saciedad.

Sin embargo, hay otra esfera que nos empuja al optimismo y que incluso puede generar un sentimiento de culpabilidad en la persona que no consigue crear esa actitud en ella misma: en ese ámbito caben algunos libros de autoayuda o los consejos de personas que no respetan nuestro proceso de aprendizaje vital.

El optimismo por bandera ¿La mejor elección?

“Alegra esa cara, hombre, ¡sé optimista!”, “por encima de todo, el optimismo”… éstas son algunas de las cantinelas que escuchamos y que pueden conseguir incluso que prefiramos vivir en el pesimismo, que nos resulta más cómodo por ser más conocido.

El pesimismo anula toda nuestra visión de futuro, porque nos ancla en el estado presente y nos focaliza en la queja

El optimismo, aunque parezca increíble, también nos mantiene en una actitud de inactividad, porque alimenta la creencia de que las cosas cambiarán por ellas mismas, sin ningún esfuerzo por nuestra parte.

Instálate en el término medio: el realismo

Yo te quiero presentar el sano término medio que, además, resulta el más útil y generativo: el realismo.

Cuando eres realista tomas conciencia de tu ser en el momento presente: te ves, te escuchas y te sientes a ti mismo en el aquí y ahora.

Siendo realista puedes reconocer los recursos con los que cuentas y aquellos que te conviene adquirir o desarrollar para avanzar en tu camino y conseguir tu objetivo, sea cual sea.

Además, adoptando una actitud realista puedes hacer un análisis del trayecto recorrido y prever y desmenuzar los pasos que te quedan por delante.

El realismo, así pues, genera en ti un estado de capacidad, fuerza, conciencia y responsabilidad, una actitud que te empodera y que te permite generar cambios, crear riqueza y adaptarte al medio para poder fluir e influir en él.

Una vez alguien me dijo que creer que podía trabajar y vivir de lo que le apasionaba no era posible. Ésa era una actitud pesimista: se estaba frenando, impidiéndose a sí mismo experimentar.

Sé realista y opta a lo imposible

La actitud optimista habría sido pensar que era posible realizar su sueño, pero sin mover un dedo para hacerlo realidad. Lo realista es ver el cuadro tal y como es: estás tú, el mundo, tus recursos y tu camino recorrido.

Una vez haces recuento de las pinturas, de los pinceles y de los lienzos con los que cuentas, es cuando puedes continuar tu obra.

Porque cuando somos realistas es cuando podemos, realmente, optar a lo que en un principio parecía imposible.

La magia solamente sucede cuando tomamos conciencia de nuestro estado presente y nos marcamos objetivos, creyendo realmente que somos capaces y que merecemos tener éxito.


Lic. Diana S. Gurny
Freud.diana@gmail.com
Whatsapp: +34 644 944 472
Skype: Diana.gurny.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Buenas Razones para consultar al psiconalista

Eficacia y utilidad clinica de la terapia psicoanalitica

Buenas razones para acudir al psicóanalista
Compartido por
Diana Sofia Gurny
La decisión de solicitar ayuda profesional no siempre es fácil, ni se toma de manera rápida, la mayor parte de las veces responde a un proceso por el cual vas tomando conciencia, poco a poco, de que el mero transcurrir de los días no te trae la solución.
En algunos casos, la visita a al psicóanalista llega cuando te encuentras verdaderamente mal y las limitaciones en tu vida cotidiana son más que significativas. Quizá no te guste oír lo que voy a decirte, pero allá va:
“No siempre puedes tú solo, no tienes por qué saber de todo”
De la misma manera que permanecer con un dolor recurrente durante meses en el estómago (sin poder comer) y sin  ir al médico, no tiene mucho sentido, tampoco lo tiene aguantar el dolor emocional sin más.
Si tienes malestar o preocupación que te provoca sufrimiento a lo largo del tiempo y limita tu libertad para elegir lo que te gustaría hacer, entonces pregunta, consulta. Hay una serie de ventajas de las que vas a poder beneficiarte casi inmediatamente, y otras cuantas de las que disfrutarás a medio y largo plazo.
¿Quieres saber qué puedes encontrar en una consulta de psicología? Lee con atención algunas de las grandes razones para dejarte ayudar por un profesional:
 razones para ir al psicoanalista
1. Un espacio y un tiempo para ti
Sí, tal vez parece algo muy obvio e insignificante, pero es necesario. Cuando se lleva mucho tiempo anteponiendo las necesidades de los demás a las tuyas, te aseguro que se convierte en un bien preciado.
Cuando no encuentras un apoyo externo o tienes miedo de preocupar a los que quieres con tus problemas; encontrar un momento y un lugar reservados únicamente para ti y para expresar lo que te inquieta, es reconfortante.
De hecho, puede que ir a psicoterapia sea una de las primeras cosas que hagas para empezar a cuidarte y a dedicarte atención.



2. Sentirte escuchado sin juicios de valor o dogmatismo
  • El psicóanalista no oye tus problemas, te escucha a ti como persona: tu lenguaje, tus gestos, tus emociones, tus reacciones, tus elecciones, etc.
  • Observa, recoge y evalúa, pero no te examina para calificar de buena o reprobable tu conducta.
  • Necesita conocerte en profundidad y hacer una valoración exhaustiva de tus pensamientos, sentimientos y conductas para saber mirar por tus ojos.
  • Le interesa profundamente conocer cómo ves el mundo y como interactúas con él, pero en las sesiones no te sentirás juzgado, ni condenado, porque ese no es el rol del terapeuta ni forma parte de sus competencias.
3. Un espejo y una toma de conciencia
A veces en medio del dolor que sientes, tiendes a evitar pensar en lo que te asusta o preocupa, e incluso negarlo.
En la psicoterapia encontrarás una ayuda para tomar conciencia de lo que te está ocurriendo, para verbalizar tus miedos, para darte cuenta de la parte de responsabilidad (que no culpabilidad) que tienes en tu problema. El terapeuta te hará de espejo y te reflejará lo que estás transmitiendo y exteriorizando. Y ya sabes que saber lo que te pasa suele ser el primer peldaño en la escalera de la recuperación.
#4. Un punto de vista objetivo y profesional
Un psicóanalista no va a opinar desde sus vivencias o valores, ni desde el afecto, puesto que no tiene un vínculo contigo. Te propondrá:
  • una hipótesis explicativa de tu problema a partir de la Psicología como ciencia, siguiendo criterios clínicos para establecer un diagnóstico. “Qué te pasa”
  • un tratamiento personalizado y adaptado a tus necesidades. “Cómo solucionarlo”
Herramientas para comprender y gestionar tus emociones, pensamientos y conductas
En la consulta psicoanalitica puedes identificar y cambiar pensamientos distorsionados por tu imaginario y patrones de conducta que te generan malestar, además de desarrollar nuevas habilidades para alcanzar tus objetivos. En definitiva, encuentras un asesoramiento que te dota de recursos, técnicas y estrategias para que seas tú mismo el que resuelva tu problema.
Ir al psicólogo es una buena idea, porque esperar a que las cosas cambien por sí solas ya sabes que no te funciona. En la psicoterapia tienes una oportunidad, que no la única, de ser agente activo de tu vida.
¿Se te ha pasado por la cabeza ir al psicólogo alguna vez? ¿Eres consciente de las grandes ventajas de dejarte ayudar profesionalmente?