martes, 21 de agosto de 2018

Consejos para tener fuerza de voluntad


Psicología de la fuerza de la voluntad: cuando querer es poder  . Nada es imposible cuando la determinación es indomable!
 

La psicología de la fuerza de la voluntad nos dice que nada es imposible cuando la determinación es indomable; cuando hay carisma y además, somos capaces de entrenar nuestro cerebro para tomar mejores decisiones. Tales valías personales no vienen de fábrica, sino que uno las va desarrollando con el tiempo, tomando poco a poco conciencia de sus propios límites y también de sus capacidades.

“No hacemos las cosas porque sean difíciles, son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.



-Séneca-



¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué a veces procrastinamos tanto? ¿Por qué nos falta voluntad para hacer ejercicio, para dejar de fumar o para aunar los ánimos y la valentía suficiente para luchar por ese sueño o esa meta que siempre nos ha acompañado? La psicología de la fuerza de la voluntad nos da las respuestas.

Pero, ¿qué es realmente la “fuerza de la voluntad”?

A veces tenemos ideas equivocadas sobre diversos ámbitos del comportamiento humano. Es más, puede que incluso nosotros mismos nos hayamos visto en la siguiente situación. Hay épocas en las que nos falta por completo la fuerza de la voluntad, es como si estuviéramos en una habitación a oscuras sin saber qué hacer, cómo reaccionar y sintiendo además una indefensión absoluta. Ante este estado, no falta quien nos critica por nuestra aparente debilidad y nula capacidad de reacción.

Algo que nos deja muy claro la psicología de la fuerza de la voluntad es que esta dimensión no es genética, nadie viene con un programa instaurado que se activa cuando uno lo necesita. Es más, esa energía interna suele ser muy sensible al estado anímico de la persona, al contexto que le rodea y a la educación recibida. Nadie nos ha enseñado estrategias para superar el miedo, la indecisión, para trabajar el auto-control o la determinación personal.

Por tanto, es importante definir en primer lugar qué entendemos por fuerza de voluntad.


“El coraje es la resistencia al miedo y el control del miedo, pero nunca la ausencia del miedo”-Mark Twain-

Características de la fuerza de la voluntad

Es importante la regulación de los pensamientos negativos o limitantes. Controlar esos impulsos no deseados que nos ponen cercos y muros en el horizonte es algo que debemos aprender a gestionar.

    Además, se asocia también con nuestra capacidad de retrasar la gratificación. Debemos ser capaces de resistir las tentaciones a corto plazo con el fin de cumplir con los objetivos a largo plazo.

Por último, incidir una vez más en que todas estas habilidades y recursos psicológicos se pueden entrenar. De hecho, es algo que todos deberíamos hacer.

 Consejos para tener más fuerza de voluntad


¿Cómo incrementar esos niveles de motivación y voluntad de mejora y de crecimiento personal?

Consejos para motivarse.

Varias claves para apostar de verdad por tus metas.

Por ejemplo:

Se acerca el fin de año y con ello la típica lista de propósitos para el año siguiente. Dentro de esa lista de deseos, en una gran cantidad de casos nos encontraremos a viejos conocidos como el “ir al gimnasio”, “bajar de peso”, “dejar de fumar”. Unos propósitos que por norma general son abandonados al poco de empezar a llevarlos a cabo, o que directamente ni se intentan cumplir.

¿El motivo de esto? Pueden ser muchos, pero si dejamos las excusas a un lado nos encontramos en que uno de los mayores obstáculos es la falta de fuerza de voluntad.

Y es que puede ser difícil de mantener, dado que en el día a día, abundan las situaciones que pueden llevar a desanimarnos y dejar de esforzarnos por algo. Por ello, en este artículo vamos a hablar sobre cómo tener más fuerza de voluntad.

La importancia de la fuerza de voluntad


Todos o casi todos sabemos o tenemos una idea respecto a qué es la fuerza de voluntad, siendo fácil encontrar algún ejemplo de esta capacidad o de su ausencia. Pero de cara a mejorar la comprensión de qué estamos proponiendo incrementar, es útil hacer una breve definición sobre el concepto del que estamos hablando.

Se entiende por fuerza de voluntad a aquella capacidad o habilidad para perseguir un objetivo concreto a pesar de la existencia de obstáculos, dificultades y distractores. No se trata de saber llegar al objetivo en sí, sino de persistir en la voluntad de lograrlo a pesar de que podamos no saber cómo afrontar las dificultades que nos impiden llegar a él. Estaríamos pues ante la idea de no ceder en nuestras pretensiones, no rendirnos y perseverar aunque no veamos resultados inmediatos.

La fuerza de voluntad suele correlacionar positivamente con la capacidad de demora de gratificación: las personas que son capaces de posponer la obtención de una gratificación con el fin de ser recompensados más adelante con algo que les motive especialmente.

Observemos los ejemplos puestos en el primer párrafo de este artículo: perder peso o ir al gimnasio. El objetivo es algo deseado y gratificante para quien se lo marca como meta, pero requiere de un esfuerzo continuado a lo largo de un tiempo que puede ser relativamente prolongado. Y entre medio van a aparecer continuas tentaciones en forma de comida, bebida, planes u obstáculos como cansancio e incluso sufrimiento.

Lo mismo ocurre con quien quiere dejar de fumar: sabe que es algo que quiere dejar, pero coger un cigarrillo le produce satisfacción a nivel inmediato. Sólo aquellas personas que sean capaces de resistir la tentación de obtener un refuerzo inmediato para conseguir su objetivo conseguirán persistir hasta llegar a alcanzar su meta (aunque puedan tener alguna caída puntual).

Consejos para tener más fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad, en definitiva, es una habilidad importante que es muy valorada socialmente, de forma personal y también en el ámbito laboral y académico. Pero no algo que aparezca de la nada, sino que es una capacidad psicológica que se va adquiriendo y potenciando a lo largo de la vida.

En este sentido, podemos llevar a cabo diferentes actividades para mejorar la fuerza de voluntad. Algunas estrategias y actuaciones que nos pueden ayudar son las siguientes.

1. Proponte objetivos claros

Uno de los posibles motivos por los que no se consigue mantener la fuerza de voluntad para hacer algo es el desconocimiento y la falta de seguridad en lo que queremos. Proponerse objetivos claros y conocer la manera de llevarlos a cabo es fundamental y ayuda a que podamos generar la suficiente motivación y fuerza de voluntad para perseguirlos.

2. Sé realista

Otro de los mayores problemas que tiene la mayoría de las personas es que quieren resultados inmediatos y poco realistas. Quiero bajar 15 kilos en un mes o quiero dejar de hacer algo que llevo haciendo los últimos diez años en un momento. Personas que ya tengan de base una gran fuerza de voluntad podrían llegar a lograrlo, pero la mayoría de la población debería tener en cuenta que para lograr algo no suelen valer atajos y que se requiere de un esfuerzo continuado y prolongado en el tiempo. Ten en cuenta las experiencias anteriores y ajusta tus expectativas respecto a lo que te puede costar lograr tu meta.

3. Paso a paso: divide tareas en subtareas



Algo muy útil para lograr tus objetivos y a la vez reforzar tu fuerza de voluntad es dividir tu objetivo en diferentes pasos, fases o subtareas. Identifica y crea objetivos a corto y medio plazo que permitan llegar al objetivo final.

4. Establece un planing

Lo contrario al anterior punto también puede ser un problema: fijarse un objetivo a cumplir en un periodo de tiempo indeterminado nos puede llevar a procrastinar y no hacer nada. Es por ello que es altamente recomendable establecer una planificación previa del tiempo que le vamos a dedicar a un objetivo concreto y esforzarse en cumplirlo. De este modo iremos avanzando en nuestro objetivo, y el conocimiento de este hecho reforzará la motivación para seguir adelante.

5. Lleva un registro

Relacionado con el punto anterior, otro de los medios que pueden facilitar fortalecer nuestra fuerza de voluntad y alcanzar nuestras metas es llevar a cabo un registro de nuestra actividad, de cara a que podamos valorar nuestros logros y avances.

6. Date pequeñas recompensas

Lograr algo del tirón es muy complicado. “Mimarnos”según vayamos avanzando en la consecución de objetivos (siempre y cuando dicha autogratificación no vaya en contra del objetivo final en sí) puede servirnos para preservar y fortalecer nuestra motivación
.

7. No lo hagas todo a la vez

Todos tenemos muchos objetivos a lo largo de la vida. Sin embargo, si tenemos como objetivo encontrar pareja, hacer deporte, ser más productivo en el trabajo, bajar de peso, apuntarnos a un cursillo de cocina y hacer tres másters y dos doctorados vamos a terminar por no hacer nada o por agotarnos. Debemos tener en cuenta que no podemos hacerlo todo a la vez. Y mucho menos si lo que intentamos es entrenar la fuerza de voluntad: lo más recomendable y sano es identificar un elemento cada vez y centrarnos en él.



8. Meditación

La práctica de la meditación contribuye en gran medida a fortalecer la fuerza de voluntad, relativizar la importancia de las cosas y ver el mundo desde una perspectiva más centrada. De hecho, se ha demostrado cómo la práctica habitual de la meditación disminuye los niveles de estrés e incluso contribuye a mejorar la conectividad sináptica de regiones cerebrales, como el prefrontal. 

9. Exposición



Una de las formas de entrenar la fuerza de voluntad es, precisamente, exponerse a estímulos que la pongan a prueba. Se trata de favorecer que tengamos que resistir la tentación. Para ello puede resultar de utilidad empezar por exponernos a situaciones que aunque nos sean tentadoras no nos generen una necesidad inmediata e irresistible, para poco a poco y según veamos que podemos resistir ir procediendo a exponerse a elementos que nos causen mayor atracción.

Es posible exponerse directamente a los elementos que más nos cueste resistir, pero con ello también nos arriesgamos a no ser capaces de soportarlo y favorecer que más que aumentar la fuerza de voluntad esta disminuya. Si se aplica correctamente y se consigue, este método también nos ayuda a mejorar nuestra sensación de competencia y autoeficacia, lo que además puede contribuir a aumentar la autoestima.

10. Date autoinstrucciones positivas

Generalmente, al hacer cualquier cosa vienen a nuestra mente diversas autoverbalizaciones respecto a qué hacer y cómo.

Frecuentemente, estas autoinstrucciones incluyen contenidos mentales y emocionales y expectativas sobre el resultado (por ejemplo si lo vamos a hacer bien o mal, si vamos a lograr o no nuestro objetivo, etc.). Intentar hacer que estas instrucciones sean positivas e incluyan mensajes en los que se refuerce y se considere positivamente la propia capacidad puede hacer que a la larga nos sintamos más capaces y se incremente la fuerza de voluntad.

Repetirnos:

   Quiero poder sentirme mejor.



   Quiero poder sentirme más fuerte.



   Quiero poder superar mi pasado y dejar a un lado los pensamientos negativos.



   Hoy quiero poder enfrentarme a ese miedo, a ese problema.



   Mañana quiero poder conseguir ese objetivo.



11. Encuentra un modelo a seguir

Una manera de fortalecer la fuerza de voluntad es la inspirarte en personas a las que aprecies y admires. Aprender sobre ellas y su forma de hacer las cosas y lograr sus metas. Observar la presencia de una gran fuerza de voluntad nos puede ayudar a intentar imitarla y fortalecer la nuestra propia.

12. Relativiza y acepta las caídas

Por mucho que tengamos fuerza de voluntad, todos podemos caer en algún momento en que nos olvidamos de nuestro objetivo o tenemos un momento de debilidad en el que hacemos lo contrario de lo que pretendemos.

Ello nos puede conducir a culpabilizarnos, sentirnos poco competentes y finalmente a desmotivarnos y abandonar. Una buena idea para incrementar nuestra fuerza de voluntad es, aunque parezca contradictorio, aceptar que podemos fallar y tener algún momento de debilidad. Eso sí, sin excedernos en ser autoindulgentes: se trata de no machacarse a uno mismo si ocurre una caída, no de dejar que sucedan sin más.

13. Mejor acompañados

Para conseguir escuchar tu voz interior, las personas altamente intuitivas necesitan tranquilidad, estar a solas. Solo así pueden cultivar la energía interior, solo así pueden escucharse. Es por eso que estas personas suelen ser bastante introvertidas.Pero

Mantener la motivación y la fuerza de voluntad para alcanzar un objetivo es complicado. Recibir apoyo externo en el proceso o establecer una meta compartida facilita que exista una dificultad añadida a caer en la tentación. Por otro lado, también depende de la actitud de cada uno: si alguien te tienta continuamente a abandonar tu meta se convertirá en un desafío para tu fuerza de voluntad.

14. Haz ejercicio


Lo que para muchas personas es un objetivo a cumplir puede servir asimismo para ayudarnos a incrementar la fuerza de voluntad para hacer otras. Tensar y destensar los músculos puede ayudarnos a fortalecer no solo nuestro cuerpo sino también nuestra mente, liberándose endorfinas y mejorando nuestra sensación de competencia. Además, requiere de un esfuerzo que hace que parte de nuestra atención se desvíe de la posible tentación.























Lic. Diana Gurny
 citando a Oscar Castillero Mimenza yValeria Sabater














jueves, 16 de agosto de 2018

¿Quien sueña cuando yo sueño?

HACIA UNA CLÍNICA DEL SUJETO. LACAN 

**¿Adónde rastrear lo singular de la experiencia humana en un horizonte que se define justamente por la desmemoria de todo aquello que aluda a la subjetividad?
 Sabemos que algo radical de lo humano encuentra su forma de presentación clínica en aquella repetición de la historia subjetiva que llamamos transferencia. 
Algunas consideraciones respecto de la noción del sujeto en el discurso psicoanalítico.

 El sujeto según Freud
La experiencia humana que está más allá de los límites de la conciencia
Si el síntoma y el sueño, el lapsus y el chiste, interrogan y sorprenden a quienes los experimentamos, entonces resulta evidente que aquello que llamamos las formaciones del inconsciente aparezcan como retoños o derivados de una interrogante primordial. Y esta pregunta originaria no es sino la pregunta por el sujeto.

El hombre, aunque degradado ahí afuera, se siente soberano en su propia alma.


Él se ha creado en algún lugar del núcleo de su yo un órgano de vigilancia que examina sus propias mociones y acciones para determinar si armonizan con sus exigencias. Si no lo hacen, son inhibidas y relegadas sin miramientos. Su percepción interna, la conciencia, anoticia al yo de toda clase de procesos significativos que se desarrollan dentro de la fábrica anímica; y la voluntad, guiada por tales noticias, ejecuta lo que el yo ordena, modifica lo que querría consumarse de manera autónoma. (...) El yo se siente seguro de que sus noticias son completas y confiables, y seguro también de la viabilidad de sus órdenes.
Esta sensación de familiaridad se empieza a derrumbar en tanto emergen, desde lo cotidiano, las primeras incertidumbres:
¿quién sueña cuando yo duermo? ¿Quién se place en sufrir a pesar mío? ¿Quién se equivoca contra mi voluntad? ¿Quiénes reímos cuando reímos? ¿Quién habla cuando digo más de lo que yo quisiera?
En todas estas experiencias en absoluto infrecuentes, somos tomados por sorpresa y enfrentados a algo de nosotros mismos que sin embargo sentimos que no nos pertenece, que se nos escapa sin siquiera poder dar cuenta de ello, que nos devuelve una sensación de extrañeza y perplejidad. Sigamos, entonces, la reflexión freudiana, acotada esta vez a la dinámica del síntoma:
Ahora bien: en ciertas enfermedades no es así; entre ellas, justamente en las neurosis estudiadas por nosotros. El yo se siente incómodo, tropieza con límites a su poder en su propia casa, el alma. De pronto afloran pensamientos que no se sabe de dónde vienen; tampoco se puede hacer nada para expulsarlos. Y estos huéspedes extraños hasta parecen más poderosos que los sometidos al yo; resisten todos los ya acreditados recursos de la voluntad, permanecen impertérritos ante la refutación lógica, indiferentes al mentís de la realidad. O sobrevienen impulsos como si fueran de alguien ajeno , de suerte que el yo los desmiente, pese a lo cual no puede menos que temerlos y adoptar medidas preventivas contra ellos. El yo se dice que eso es una enfermedad, una invasión ajena, y redobla su vigilancia; pero no puede comprender por qué se siente paralizado de una manera tan rara.
Es así como llegamos a descubrir, en la noción misma de sujeto, la marca de la paradoja: hablamos de “sujeto” para referirnos a la experiencia de aquello que resulta ajeno a nuestra conciencia habitual, incomprensible para nuestra lógica rutinaria, informulable para lo común de nuestro discurso.
La concepción freudiana implícita del proceso por el cual el sujeto se constituye es fundamentalmente dialéctica (...), dado que el sujeto se crea y se sostiene, al mismo tiempo que se descentra, en el interjuego dialéctico de consciencia e inconsciente” .

Frente a estos hechos, la psiquiatría sin duda rechaza la idea de que unos espíritus ajenos se hubieran infiltrado en la vida anímica. Pero por lo demás se limita a decir, encogiéndose de hombros: “¡Degeneración, disposición hereditaria, inferioridad constitucional!” El psicoanálisis (...) se procura conceptos auxiliares y construcciones científicas, y por fin puede decir al yo:
* “No estás poseído por nada ajeno; es una parte de tu propia vida anímica la que se ha sustraído de tu conocimiento y del imperio de tu voluntad” .


 En un comienzo, el síntoma histérico fue el semblante de una escisión de conciencia que no tardó después en presentarse como un hecho de estructura: 






* La realidad psíquica constituida en la represión originaria de la realidad material, acto en que se inscribe para la experiencia humana la huella imborrable de la división del sujeto. Es precisamente esta escisión estructural el punto de anclaje de la noción lacaniana del sujeto.
3. El sujeto según Lacan

La infancia de un sujeto, los aparatos registradores familiares parecen sufrir los mismos mecanismos de censura y de sustitución que el análisis freudiano nos ha enseñado a conocer en el psiquismo del sujeto mismo .

* La personalidad del sujeto está estructurada como una psicosis paranoica: tal parece ser la primera de las fórmulas lacanianas.
*Segun Lacan la psicosis no es la demencia, la alienación del sujeto en la personalidad no es el traumatismo supuesto de los lóbulos cerebrales en el encéfalo, la pregunta por la subjetividad no es la respuesta de la anatomía académica.
Hay que despejar el papel que el trauma vital tiene en las psicosis .

 Hacia una clínica del sujeto

* Es imposible que resulta escuchar algo en aquello que Lacan llamará después los significantes del sujeto si no nos volvemos a su historia de vida, sus vivencias y sus traumas o heridas. 

 
Lacan concluye:
Nuestro estudio nos ha impuesto, por principio de cuentas,
* la importancia de la historia afectiva del enfermo. Y hemos comprobado que las vivencias eran tanto más determinantes de esta historia cuanto más relacionadas estaban con la infancia del sujeto .
En este sentido, sostenemos que no es caprichoso el interés del psicoanálisis en lo inconsciente, la sexualidad y la historia de nuestra infancia: es que allí se teje, íntimo y sutil, algo del orden de la subjetividad que no alcanza a ser escuchado ni por la biología ni por la psicología empírica. Al decir de Lacan, los hechos de nuestra ciencia no pueden hacer a un lado la preocupación por el hombre, por el ser humano concreto, singular y deseante; ese que al hablar se descubre extranjero en sí mismo y que al equivocarse descubre su propia verdad.
Tal es el sujeto que descubrimos finalmente en nuestro recorrido por Freud y Lacan. Un sujeto vivo que la ciencia y sus avances farmacológicos no podrán desterrar. Bajo el proyecto de refundar el psicoanálisis en el sentido común, nos resulta sugerente volver a Freud y a Lacan, no para quedarnos allí, sino para traerlos de vuelta a nuestra profunda y a la vez ominosa experiencia de lo cotidiano. Porque “lejos de discutir la utilidad de estas sustancias y de despreciar el confort que aportan, quise mostrar que no sabrían curar al hombre de sus sufrimientos psíquicos, fueran éstos normales o patológicos. La muerte, las pasiones, la sexualidad, la locura, el inconsciente, la relación con el otro dan forma a la subjetividad de cada uno, y ninguna ciencia digna de este nombre acabará jamás con ello, afortunadamente”





 Lic.D. Gurny



 .
Referencias


Borges, J. L. (1944). Ficciones. En Obras Completas, tomo I (1996). Barcelona: Emecé.
Dor, J. (1994). Introducción a la lectura de Lacan II. La estructura del sujeto. Barcelona: Gedisa.
Evans, D. (1997). Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano. Bs. As.: Paidós.
Freud, S. (1917 [1916]). Una dificultad del psicoanálisis. En Obras Completas, tomo XVII (1996). Bs. As.: Amorrortu.
Gárate, I; Marinas, J. M. (1996). Lacan en castellano. Tránsito razonado por algunas voces. Madrid: Quipú.
Kaufmann, P. (1996). Elementos para una enciclopedia del psicoanálisis. El aporte freudiano. Bs. As.: Paidós.
Lacan, J. (1960). Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano. En Escritos, tomo II (1988). Bs. As.: Siglo XXI.
Lacan, J. (1962-63). La angustia. En El Seminario, tomo IX. Inédito.
Lacan, J. (1988). Escritos. Bs. As.: Siglo XXI.
Lacan, J. (1998). De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. México: Siglo XXI.
Miller, J. A. (2001). El ruiseñor de Lacan. En ‘Del Edipo a la sexuación’. Bs. As.: Paidós.
Miller, J. A. (2004). La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Bs. As.: Paidós.
Miller, J. A. (2005). Filosofía <> Psicoanálisis. Buenos Aires: Tres Haches.
Miller, J. A. (2005b). El Otro que no existe y sus comités de ética. Buenos Aires: Paidós.
Nasio, J. D. (1997). Los ojos de Laura. El concepto de objeto a en la teoría de J. Lacan. Bs. As.: Amorrortu.
Ogden, T. (1992). El sujeto dialécticamente constituido / descentrado del psicoanálisis. En Libro Anual de Psicoanálisis (1992). Madrid: Libro Anual.
Oroz, R. (1990). Diccionario de la lengua castellana. Stgo.: Universitaria.
Roudinesco, E. (2000). ¿Por qué el psicoanálisis? Bs. As.: Paidós.
Roudinesco, E.; Plon, M. (1998). Diccionario de psicoanálisis. Bs. As.: Paidós.
Tendlarz, S. E. (1999). Aimée con Lacan. Acerca de la paranoia de autopunición. Bs. As.: Lugar Editorial.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Oscuridad y diversidad

Lacan:el mal entendido

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La oscuridad y diversidad de los asuntos humanos son tales que no se puede saber nada claramente, y si se puede, suele ser en detrimento del placer.(Erasmo – Elogio a la locura)

... Hoy escribo justamente para presentar; no la complejidad del pensamiento lacaniano en un par de líneas, sino más bien para dar algunas razones de por qué, el discurso general presenta al psicoanálisis, principalmente lacaniano, como algo tan complejo y tan inútil que es mejor ni leer y ni acercarse.
El psicoanálisis lacaniano es uno de los tantos psicoanálisis existentes. Es una escuela formada a partir del pensamiento de Jaques Lacan, psicoanalista francés cuya reflexion es una producción, un efecto del contacto con el pensamiento de grandes filósofos, antropólogos, lingüistas, etc., como Hegel, Kant, Descartes, Marx, Levi-Strauss, Saussure, etc., etc., en una época donde el estructuralismo y nuevas propuestas artísticas de estilo más rupturistas entraban en escena. Cabe mencionar que Lacan fue un psiquiatra muy controvertido por plantear ideas revolucionarias y diferentes que en los círculos académicos de su época generaban más de un descontento.
“El lenguaje no sirve”, “No hay relación sexual”, “La mujer no existe”, “El inconsciente estructurado como un lenguaje”, son algunas de las frases claves que durante años pensadores prominentes han discutido, venerado o criticado. En resumen, estemos de acuerdo o no, Jaques Lacan llegó a reformular el psicoanálisis biologicista, sobre todo positivista[1], releyendo a Freud y planteando lo que (él consideraba) el padre del psicoanálisis intentó decir y señalar con sus palabras.
Ahora bien, los alcances del psicoanálisis de Freud y Lacan han tenido un impacto que va más allá del pensamiento acerca de lo puramente psicológico, pudiendo encontrarse aplicado en ámbitos diversos como el estudio de la política, la sociología, la filosofía, la interpretación en arte, la expresión en literatura, etc. Esto, pues el pensamiento psicoanalítico es estructural, en el sentido de que se pregunta por los fundamentos que constituyen al sujeto y que lo hacen ser quien es, lo que lleva de una u otra forma a pensar que el sujeto es producto de una multiplicidad de factores político-sociales y  discursivos que interactúan en un momento determinado. De ahí que el pensamiento psicoanalítico no es sumiso a las certezas sino que, por el contrario, suele hacerse preguntas que van a cuestionar el fundamento o la raíz de esas certezas que, la mayoría de las veces sin enterarnos siquiera, van construyendo aquello que creemos es nuestra realidad y, por ende, constituyéndonos como aquello que creemos ser.
Pero no es aquí donde quiero apuntar con este ensayo sino que lo que me propongo es presentar, en forma concisa y ojala muy simple, lo que para mi constituye un mal entendido que por años se ha hecho del psicoanálisis lacaniano, un mal entendido, a saber, que tal vez no es tan inocente como parece.
En un mundo globalizado, con un capitalismo articulador de lo político-social, donde el hedonismo, la velocidad y lo práctico, parecen venir hoy a 
sustituir el pensamiento y la reflexión, por ser algo denso que merece más tiempo del que se puede necesitar para generar dinero o pagar algún preciado articulo pronto a comprar, el psicoanálisis es puesto en el lugar de lo innecesario y engorroso para enfrentarse o moverse en el mundo actual. El simple ejemplo de la inmediatez a la cual estamos acostumbrados, donde podemos tener lo que queremos en el lugar que queremos (y al costo que queramos, pagado aunque sea en cuotas) va formando una sociedad e individuos que lejos de querer detenerse, solo apuntan a conseguir placer y satisfacción inmediata[2].
Es justamente esta ceguera colectiva, este deseo por alcanzar lo simple y lo más placentero en lo inmediato lo que genera que pensamientos que requieren de mayor esfuerzo cognitivo, sean considerados como meras imposturas intelectuales[3], y no sean tomados en cuenta desde su esencia, por aquello que nos señalan y nos quieren mostrar. Alguna vez leí en Rey una frase de Lacan que siempre recuerdo: “no hablo para idiotas”[4]. Y es verdad, me di cuenta lo idiota que había venido siendo (y que aun puedo seguir siendo) y cómo, a costa de un mayor esfuerzo, podía comprender cosas realmente profundas de la constitución de un sujeto[5], de la ideología, de lo social, etc. ¿Pero quién no quiere ser idiota (pero no parecerlo) hoy en día, y disfrutar a costa del “mínimo” esfuerzo?
El segundo punto que quiero tomar es justamente las acusaciones de que Lacan era un tipo encriptado que escribía para una elite intelectual y que, tal vez ni ellos entendieron nunca lo que el propio Lacan quiso decir. La reflexión lacaniana es sumamente subversiva puesto que, al partir de ideas como que “el sujeto miente” (no por deshonestidad sino por inconsciencia), suele encontrar la quinta pata al gato, la sexta e incluso a postular que el gato que ahí se veía, que nos hicieron ver, nunca existió en la realidad. A nivel social y político esto es bastante complejo, porque hace que el individuo comience a pensar por sí mismo y, peor aún, comience a hacerse preguntas: ¿Por qué hoy los discursos mediáticos nos bombardean con “compre mas”, “sea más”, “viva mas”?¿de dónde vienen estas ideas de “pensar menos y sentir más”?¿por qué hoy en día emerge un movimiento espiritual “new age” tan llamativo?¿por qué los ambientalistas hoy parecen ser la nueva religión de estado?¿por qué el matrimonio?¿por qué…?, etc., etc. El pensamiento acerca de las estructuras mismas empuja al sujeto a ser un actor que cuestiona su mundo antes que ser un mero efecto del mercado y del Estado imperante.
Recuerdo haber escuchado gente diciéndome: “¡ah no!, Lacan es tan complicado, se da tantas vueltas para decir algo tan simple” Es justamente ahí donde aparece, por ejemplo, el sujeto globalizado que antes mencioné, ese individuo marcado por la obtención de lo sencillo y lo inmediato. El pensamiento lacaniano es complejo porque la constitución del sujeto es profundamente intrincada por una multiplicidad de discursos y creencias que sostienen la ilusión de que las cosas son como son, y como para este caso antes caricaturizado, sería que las cosas son “simples”[6].
De ahí que, para mí, este sesgo, exacerbado, es una forma de alejar a los individuos de un pensamiento y una escritura que invita a pensar. Que invita a estar totalmente atento, palabra a palabra, letra a letra, para descifrar aquello que ahí está dicho. Y recuerdo con esto a Zizek[7], quien en una conferencia en Nueva York plantea:
 “Lo admito, hay un aspecto de payaso en mí, como ellos lo ponen en el New York Time. Todo, y quizás coqueteo con eso. Pero no obstante estoy cansándome de eso, porque noto que hay un tipo de impulso terrible para hacerme ver como un hombre cómico. Y la verdadera pregunta debe ser ¿desde dónde viene este impulso? ¿Por qué es necesario retratarme así? ¿Cómo alguien puede prosperar atreves de chistes e incluso vender publicaciones? Ya ven, es mucho más de lo que puede parecer aquí. Es realmente un fenómeno complejo. Estoy tentado a decir que hacerme popular es una resistencia contra el hacerme serio”.[8]
Parece ser así como los discursos dominantes, en pos de mantener su poder, su verdad, acusan y señalan otros tipos de discursos para sacarlos del camino; y esto es lo que hoy trato de señalar, este efecto que a mi parecer ha estado y está ocurriendo, el hecho de que sea parte de un acto el desacreditar cierto tipo de pensamientos, en este caso, el lacaniano.Ya lo he dicho, el pensamiento de Jaques Lacan no es algo sencillo de comprender, sin embargo, cuando fui entendiendo (hasta hoy algunas cosas) fui también dándome cuenta que el efecto de estas lecturas puede ser profundo puesto que abren la experiencia del pensamiento a otros limites. Es una lectura que remueve, palabras que sacan el piso y proponen observar el mundo y a uno mismo desde otra perspectiva. Por eso mi invitación es, en primer lugar, a no quedarse en el prejuicio antes de hacer el esfuerzo de entender aquello que parece tan complejo (de hecho, me permito decir que Sokal[9] no leyó realmente a Lacan, y tal vez tan solo paso los ojos por algunos párrafos sin detenerse a pensar qué es aquello que ahí se quiso decir). En segundo lugar dejo la invitación a salir de la comodidad cognitiva que el sistema imperante hoy propone (impone), como método de dominación de los mecanismos de verdad que constituyen su mundo. Y por último, que si en algún momento tiene la oportunidad de leer acerca del psicoanálisis lacaniano, tome asiento, tómese su tiempo, respire, y léalo, palabra a palabra. Quién sabe, tal vez al terminar un párrafo, al desenmarañarlo, pueda usted compartir esto que aquí escribo y pienso.





Por Jorge Norambuena

[1] El retorno a Freud implicó la reconsideración de su teoría sobre otras bases, distintas del positivismo imperante en la época en la que Freud produjo su teoría y del que se desprende la raigambre biologicista. (Colaboración de María Haag)
[2] Pierre  Jacomet (2003) Lucidez del Abismo.
[3] Soka, Bricmont  (1998) Imposturas intelectuales.
[4] “Al día siguiente, afirmé ante el Gordo que los Escritos no eran más que una jerigonza. Todavía no conocía el lema de su autor: “No hablo para idiotas” ”. Pierre Rey (2010) Una Temporada con Lacan, pag. 38.
[5] Me refiero con esto al sujeto del psicoanálisis ($), atravesado por la represión primaria, dividido entre aquello que sabe y no sabe, lo que quiere y no quiere, etc.
[6] Dirá Lacan en sus Escritos (1955) “La verdad tiene estructura de ficción” 
[7] Slavoj Žižek es un filósofo e historiador natural de Eslovenia. Su obra integra el pensamiento de Jacques Lacan con el marxismo, y en ella destaca una tendencia a ejemplificar la teoría con la cultura popular [principalmente el cine].
[8] Este párrafo fue sacado del documental que lleva por nombre “Zizek”, disponible en internet en el sitio