miércoles, 30 de septiembre de 2020

El Psicoanalisis en tiempos dificiles # Corona#

 


Si bien el enfoque tradicional psicoanalitico, indica la presencia in situ de los cuerpos en el dispositivo analítico, es posible matizar esa exigencia.

Atender por Skype o videollamadas, una oportunidad para el prójimo.

Cuidar al Otro aparece como la consigna necesaria para que tales medidas no desemboquen en la desconfianza, el recelo y la mala fe respecto al prójimo, anhelado cóctel de todo régimen totalitario.

Discontinuar los tratamientos no aparece como una vía aconsejable habida cuenta del campo fértil para la angustia que este virus amenaza coronar en un sin salida.

La pandemia que amenaza al planeta nos anoticia sobre la necesidad de observar algunos decisivos recaudos tales como guardar cierta distancia entre los cuerpos y evitar la circulación.

Desde ya, un recurso disponible para evitar tal peligro es el empleo de medios digitales: Skype, videollamadas o sencillamente la voz en el teléfono.

Como dice Jorge Drexler en su cancion, se aconseja: “manten a distancias largas/ tu amor de distancias cortas”



Alephsicoanalisis

Lic. Diana S. Gurny

Whatsapp: +34 645644572

Email: freud.diana@ gmail.com.

Skype: diana.gurny.


sábado, 5 de septiembre de 2020

Alephsicoanalisis

 



LA CONSULTA: 


Un Lugar para ser, diferente.

Los deseos de los otros nos atan y nos atraviesan.

Vivimos confrontados unos con otros y no nos detenemos a escucharnos, ni a escuchar.

Simposio de Sordos.

Te invito a que vengas, hables , te escuches y escuches a los otros.        

Soy psicoanalista , con años de experiencia clínica en diferentes áreas, edades y estados de cada paciente.

Me licencié en la UBA en Argentina. Hice el postgrado de psicoanálisis lacaniano, en la cátedra de Diana Rabinovich, UBA.

En 2005 homologue mi titulo de Psicóloga en la U. de Girona.


Lic.Diana Sofía Gurny.

Psicologa- Psicoanalista.

Pero más allá de todos estos puntos de mi CV.

 Soy , quien te escuchara. 

La consulta física se encuentra en Barcelona , Plaza Galla Plácida ,

5 P. (Suspendida momentáneamente).

Trabajo vía Skype y WhatsApp.

Recomiendo la modalidad online.

Skype: diana.gurny.

Whatsapp : +34 644 944 472







Ml: (0034) 645644572

Whatsapp: 644944472


email: Freud.diana@gmail.com




sábado, 1 de agosto de 2020

mujeres

El extravío que las orienta Ou pire... GRISELDA LOZANO Lacan dice en algún lugar que las analistas mujeres son la mejores, cuando no las peores. Respecto de por qué las mejores, me encontré con varias referencias, una de las más elogiosas, brindando una conferencia en Ginebra en 1974: Con toda seguridad hay una diferencia, que se debe al hecho de que las mujeres comprenden muy bien que el hombre es un bicho raro. Esto debe ser juzgado a nivel de las mujeres analistas. Las mujeres analistas son las mejores. Son mejores que el hombre analista [… ] Está claro que son mucho mas activas. No hay muchos analistas que hayan dado fe de que comprendían algo. Las mujeres avanzan. Basta con ver a Melanie Klein. (Lacan, 2007: 136) Miller ha sido tajante respecto de que el coraje es femenino, que nadie tiene más agallas que las mujeres, que son seres que 250 con respecto a la referencia fálica no tienen nada que perder. Lo cuál las deja en un borde: un coraje sin límite -que el hombre no tiene- que también las puede volver feroces. En su comentario del tercer tiempo del Edipo afi rma que la verdadera mujer -y esto se opone a la maternidad- es la que sabe donde hay que ir a buscarlo (al falo), que esto indica por que una verdadera feminidad siempre tiene una dimensión de coartada, que las verdaderas mujeres siempre tienen algo de extravío, aspecto este que se produce por la desorientación, y, la desorientación se debe a que saben dónde ir a buscarlo. ¿Cómo es esto de que la desorientación -que da el aspecto de extraviadas- es porque saben donde ir a buscarlo? Creo que todo esto las sitúa en un borde que las puede hacer caer del lado de las mejores, o virar hacía el lado de las peores, las feroces, las aplastantes. Luego de este recorrido, que echa algo de luz sobre por que las mejores: por la docilidad para ocupar la posición de objeto, por la afi nidad con el semblante, por el coraje -al no tener nada que perder-, me pregunto: ¿y las peores? Entonces aparece…Ou pire, no en vano titulo de su Seminario 19, haciendo Lacan de lo peor una categoría -no así de lo mejor-. Encontré una cita, de sus últimos años: Freud, por su lado, parte de su causa fálica, para deducir de ella la castración. Lo que no deja de producir algunos borrones, que yo me dedico a borrar. Contrariamente a lo que se dice, la mujer, si me atrevo a decirlo ya ella no existe, no esta privada del goce fálico. No lo está menos que el hombre al cual se engancha su instrumento (organon). Por poco provista que esté ella (pues reconozcamos que es de poca monta) no deja de obtener por ello el efecto de lo que limita la otra orilla de este goce, a saber el incons- REVISTA CONCLUSIONES ANALÍTICAS | 251 ciente irreductible. Precisamente por eso “las” mujeres, en plural, que, ellas, sí existen, son las mejores analistas -las peores ocasionalmente. A condición de no aturdirse con una naturaleza antifálica, de la cual no hay la menor huella en el inconsciente, ellas pueden escuchar lo que de este inconsciente no tiene ganas de decirse, pero que tiene que ver con lo que de él se elabora como procurándoles el goce propiamente fálico. (Lacan, 1989: 21) Me pregunto si esta descripción sobre el inconsciente tiene que ver con algo dicho por Mónica Torres (1997: 111), respecto de que la mujer tiene otra relación con el inconsciente, mucho menos tejido a la realidad que el de un hombre, y es por esto que puede oír mejor el fuera de sentido. Y por otro me interrogo por lo peor, si puede pensarse en relación al postizo. Se me hizo necesario delimitar las dos salidas planteadas al Complejo de Edipo: una freudiana, partiendo de un no tener corporal, para la cuál la salida es tener, tener un hijo; y otra, lacaniana, por la vía del ser. Es poniendo en la cuenta del ser, de como llenar ese agujero, que se me prefi gura el las mejores o las peores. El lugar vacío del LA, axioma del que parto, LA mujer no existe, no impide que se encuentren máscaras, máscaras de la nada, relacionado con la mujer y el semblante. El semblante tiene por función velar la nada, si se la vela es porque no se la puede descubrir y hay que inventarla. El carácter verdadero de la femineidad solo se mide por su distancia con la madre: tanto menos madre, más mujer. Lacan habla de una verdadera mujer cuando la madre no ha aplastado en su sujeto el agujero. 252 Una verdadera mujer se revela cuando el sujeto está preparado para el sacrifi cio de todos los bienes: el sacrifi cio del tener. Es por eso que una verdadera mujer es una encarnación de la castración, en tanto que, aunque no la realice, apunta a tocar, a herir al hombre en lo que él tiene de más precioso. (Miller, 2006: 288- 289) La solución a esa nada no es colmar el agujero sino convertirse en el agujero mismo. Fabricar un ser con la nada. Y la posición femenina se acerca aquí a la posición analítica (Miller, 2006: 289). Ahora, ¿siempre va de suyo que una salida por la vía del ser implique un pasaje del tener al ser, el abandono de la posición de ser el falo materno y arribar a la posición de objeto? Leonardo Gorostiza dirá que, a propósito de lo que le cuesta al hombre ceder en su posición de sujeto, condenado a la cautela por tenerlo: las mejores analistas, en general son mujeres, porque pueden tener la docilidad de ocupar la posición de objeto del fantasma del analizante. Y, aunque tanto para las mujeres como para el hombre es necesario poder abandonar la posición de falo materno e ir más allá de la prerrogativas viriles y así consentir a ocupar la posición de objeto, a los hombres les cuesta más ceder en la posición de sujetos, cederlo diríamos, también a las mujeres cuando son muy histéricas (2010: 74). La cuestión de género se desdibuja un poco, y digamos que, hombres y mujeres, pueden hacer lo peor con sus pacientes teniéndolo. Lacan pensaba que no hay solución para una mujer del lado del tener, y que cuando las hay son falsas e inocentes (la histérica es una). Si hay una solución necesita la presencia, la incidencia, de un no tener presentado como la mujer con postizo, “sería la encarnación de lo que sueña con excluir al no tener. Cuánto más se excluye el no tener tanto más completo es ese postizo” (Miller, 2006: 292). REVISTA CONCLUSIONES ANALÍTICAS | 253 La mujer con postizo sería la que se agrega lo que le falta, con la condición secreta de que siempre lo obtenga de un hombre, mientras que todas piensan que es de ella. Ha de parecer que es de ella; lo importante aquí es que hay un elemento de PARECER. La mujer fálica esconde su falta en tener; la otra hace ostentación de la falta. Y en la distinción entres estas dos posiciones, supuestamente fálicas, se perfi la una cuestión de peso, porque no es lo mismo creer tenerlo que estar advertidas de que allí no hay nada, y sin embargo hacer parecer. Este segundo parece un paso mas respecto de las fálicas en tanto es una salida por la vía del ser, femenino, resonando la dimensión de coartada. Una verdadera mujer es, respecto al hombre, un momento de verdad, alguien que le permite manifestarse como deseante. La mujer con postizo se opone a esto. Es un semblante que dice no soy un semblante. La mujer con postizo, dice Miller, es una salida para la mujer, pero agrega que “...en el psicoanálisis de este siglo han nacido y crecido mujeres terribles, mujeres que lo sabían todo, expertas en esconder toda falta y en hablar como oráculos, como Helene Deutstch, Melanie Klein y Francoise Dolto” (2006: 294). No me resulta casual que Lacan en el capítulo XI de su Seminario 10, y a propósito de la contratransferencia, hable en términos de aplastantes de algunas de esas analistas, aludidas por Miller para desplegar el concepto de la mujer con postizo. ¿Se trata de la contratransferencia, situada en las antípodas del deseo del analista, de un rechazo de la castración? El acto de una verdadera mujer es, a veces, también un callejón sin salida -y esta versión me interesa- una región sin marcas, una zona desconocida que traspasa los límites y que siempre tiene, como decía Lacan, algo de extraviado, haciendo del propio menos un arma. Tomo para fi nalizar una referencia de…Ou pire -que pongo en relación con lo dicho por Lacan en esa cita oscura-: 254 La existencia, recién la distinguí, para ustedes, de la excepción. Si la negación quisiera decir aquí ൂx. i x, o sea sin la excepción de esta posición signifi cante, podría inscribirse como negación de la castración, como rechazo, como no es verdadero que la castración domine todo. (Lacan, 2012: 36) Me pregunto si lo peor, como categoría, puede pensarse en relación al postizo, como un aturdirse de la posición antifálica haciendo del propio menos un arma -cuanto mas se excluye el no tener tanto mas completo es ese postizo-, a la vez que plantarse en un no es verdadero que la castración lo domine todo. Bibliografía Gorostiza, L. (2010). “Un nuevo amor”. En Registros Tomo Blanco (pp. 71- 77). Buenos Aires: Colección Diálogos. Lacan, J. (2007). “Conferencia en Ginebra”. En Intervenciones y Textos 2 (pp. 115- 144). Buenos Aires: Manantial. ______(1989). “Un Otro falta”. En Escanción Nueva Serie, “La Escuela” (pp. 21). Buenos Aires: Manantial. ______(2012). “La función j x”. En El seminario, Libro 19: O peor (pp. 25- 36). Buenos Aires: Paidós. Miller, J. A. (2006). “Clínica de la posición femenina”. En Introducción a la Clínica Lacaniana (pp. 283- 294). Barcelona: RBA Libros, S.A. Pérez Galdós. Torres, M. (1997). “Los embrollos del amor” (pp. 111). En Los nudos del amor (pp. 105- 123). Buenos Aires: Imprenta Do

martes, 28 de julio de 2020

ese coche ME HABLA

 
 
¿por qué Lacan incluye la voz y la mirada en la serie de los objetos freudianos?(1
 
 
Me gustaría decirles que me siento muy honrada de estar entre ustedes y de comentarles  cómo concibo aquello de lo que vengo a hablarles hoy. Se me pidió hablar de la mirada y de la voz. Considero que es un tema muy difícil, por lo menos para mí; entonces, les presentaré un trabajo en el que, al dirigirme a ustedes, me enseño a mí misma. Se trata de un trabajo minucioso y preciso de lectura de algunas partes del Seminario 10 de Lacan, consagradas a la mirada y a la voz.

Comienzo introduciendo el problema de manera general. Lo que en el psicoanálisis, desde Freud, se denomina objetos, o el objeto, tiene muy poco que ver con lo que desde el discurso común se nombra del mismo modo.
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. Se trata, entonces, de QUE TENEMOS RELACIÓN CON LOS OBJETOS lo que implica que no estamos en el campo de la utilidad.
El objeto de amor en juego en la relación genital, resumía y estaba construido como el arreglo de todos los objetos parciales.
Otra expresión que permite pensar en qué consiste un objeto desde el psicoanálisis, es la expresión freudiana fundamental de objeto perdido. Digamos, rápidamente, que este es el paradigma del objeto psicoanalítico. En psicoanálisis, cuando se habla de objeto, se habla de un objeto perdido. Y en este seminario(En este seminario de 1962-1963, Lacan examina el concepto de angustia, postulándolo como el único afecto que no engaña. ... La angustia surgiría cuando falta esa falta, y el acting out y el pasaje al acto serían defensas contra ese afecto.
 Lacan opone objetividad con otro término que inventa: “objetalidad”. Ubica la objetividad del lado de los objetos exteriores, de los objetos que están en el espacio, y la objetalidad para definir estos raros objetos que están perdidos desde el comienzo. Por lo tanto, solo tenemos acceso a ellos a través de representaciones o huellas.
Freud elaboró una primera lista de estos objetos, una lista de tres más dos –el pecho, el excremento, el falo, a los que agregó, como una subcategoría, el dinero y el niño– que delimitan cinco tipos de pérdidas, cinco objetos pulsionales. Esta lista fue desarrollada e historizada por Karl Abraham, quien estableció la correspondencia de cada uno de estos objetos perdidos con un estadio del desarrollo. Ligó los objetos a un desarrollo pulsional que supuestamente finalizaba en la pulsión genital. Era una manera de civilizar al niño perverso polimorfo freudiano.
Ahora bien, Lacan retoma la lista freudiana y le agrega otros dos, aún más bizarros que los anteriores. Cosas a las que nunca, antes de Lacan, se las había nombrado como objetos: la voz y la mirada. Se aleja, verdaderamente, de lo que comúnmente se llama objeto. Toma como hilo conductor la idea de que cuanto más bizarros son estos objetos, tanto más manifiestan la especificidad de los objetos lacanianos, y añade otros, como la placenta y las membranas embrionarias. Veremos qué hace con esto.

En primer lugar, definiremos al objeto lacaniano como tal; luego, precisaremos las características de la mirada y de la voz en tanto objetos libidinales y daré algunos ejemplos clínicos de la localización de estos objetos en el análisis.
El hecho de que los ubique en una lista implica que tienen al menos un punto en común, y ese punto en común –Lacan explicará– es su función. Construye la idea de que existe para un sujeto hablante una función objeto. Una función que designa el término que creó: objeto a. Dice Lacan: “Este objeto, lo designamos con una letra. Tal notación algebraica tiene su función. Es como un hilo destinado a permitirnos reconocer la identidad del objeto en las diversas incidencias en las que se nos manifiesta”(2). Entonces, se trata de la misma función, pero aparece en formas fenoménicas diferentes. “La notación algébrica algebraica tiene precisamente la finalidad de darnos una localización pura de la identidad ya que hemos planteado que la localización mediante una palabra es siempre metafórica…”. Me detengo aquí para precisar que Lacan utiliza la notación algebraica a para evitar los significantes y las oleadas de significados que éstos vehiculizan, ya que la palabra tiene siempre un sentido metafórico, es decir, un sentido propio y un sentido figurado. Tomen por ejemplo el pecho. Bueno, el pecho quiere decir el pezón, el corazón, un espacio privilegiado, el alimento, quiere decir muchas cosas. De ese modo, llamándolo objeto a termina con la metáfora. Lo mismo para el excremento, se utiliza mucho la mierda, en francés hay toda una serie de derivadas que permiten metaforizar la mierda. En cuanto al falo, cualquier cosa toma el sentido fálico. Por ejemplo, esta botella erecta: es suficiente que yo la metaforice para que devenga un falo. Entonces, ustedes comprenden por qué Lacan decidió denominarlo como objeto a. Una máquina para combatir las metáforas y las significaciones. Sin embargo, en este seminario el objeto, al ser una función no por ello es menos sustancia. Este es el seminario en el que Lacan toma más apoyo de la biología. Hay muchas referencias a la biología que muestran que el objeto es una función que implica el funcionamiento biológico; es la articulación de la pulsión con lo biológico.

La otra tesis de este seminario, sobre la cual no voy a entrar en detalles pero que es fundamental, es que sólo tenemos acceso a estos objetos, estos objetos a, de un modo indirecto y que la vía de acceso más segura es la angustia. ¡Hay una guía clínica al respecto en este seminario! Cada vez que ustedes se angustian, –no digo cuando tienen miedo porque en ese caso ustedes saben a qué le tienen miedo– no pueden decir qué los angustia; y bien, siempre hay un objeto detrás. Les doy una indicación clínica: cuando se angustien, busquen el objeto. Y verán cómo eso cae.
Y bien, vayamos ahora a una definición lacaniana de este objeto. Quizás el punto más importante es la idea de que este objeto es una parte de nuestra carne, un pedazo de cuerpo, del nuestro y no del cuerpo del Otro; que es un pedazo, por lo tanto, una parte y que jamás formaría un conjunto, que es un objeto escondido, separado, inerte, y si decimos sacrificado es darle ya una significación. Lacan lo define de la siguiente manera: es lo que sobrevive a la división en el campo del Otro debido a la presencia del sujeto. Cuando ustedes nacen, no son todavía un sujeto hablante, son un individuo, un organismo y un cuerpo, pero no todavía un ser hablante. Comienzan a serlo cuando usan la palabra. Es decir, cuando se agarran de las palabras y los significantes para reenviarlos al Otro. Pero, naturalmente, estos significantes les vienen primero del Otro. Cuando se instala este proceso y ustedes entran en relación con los Otros del lenguaje, en ese momento, pierden un pequeño pedazo, un pedacito de cuerpo, un poco de satisfacción y esto es el objeto.
Voy a darles algunos ejemplos clínicos de este objeto extraído del cuerpo: un ejemplo de la psicopatología de la vida cotidiana y el otro del cine. Cuando se va al baño a arreglarse, en particular las mujeres, nos peinamos. Nuestro cabello es relativamente importante para nuestra imagen, lo amamos o no lo amamos, lo queremos cambiar, lo teñimos, lo cortamos, le hacemos rulos, lo alisamos, en fin, nos ocupamos del cabello. Pero, de hecho, cuando uno se peina, los pelos caen en la pileta y francamente eso no gusta para nada. Yo lo encuentro asqueroso, se queda en la rejilla de la pileta y se vuelve pegajoso. En fin, el objeto a es eso, es el pelo una vez que ha caído de la cabeza de ustedes. Es eso asqueroso en la rejilla de la pileta, un resto. O el pelo que se corta y se transforma en un postizo, un artificio que se puede usar cuando uno se casa –en los casamientos, si las novias quieren tener mucho cabello se permiten un postizo– y eso es más bien agalmático hasta que se lo sacan; cuando se lo sacan, se transforma en algo terrible, no es una linda experiencia. Entonces, el objeto a es eso: un trozo que se va.
Me encantan los filmes de guerra. Hay uno que es increíble: Buscando al soldado Ryan. Especialmente la primera escena, la del desembarque, que es excepcional. Allí se muestra el desmembramiento del cuerpo, algo inaudito. En un momento dado, vemos un soldado caído que mira a su lado un brazo y es el suyo, excepto que no está conectado con su cuerpo. Es su propio brazo que lo toma con la otra mano. Ese es el objeto a. Es el pedazo de ustedes que ya no forma parte de ustedes. Comprenderán por qué es el fundamento de la angustia. Este pedazo está allí perdido, incluso si se le pone un brazo artificial, no será jamás como antes. Salvo en La guerra de las galaxias. Como ustedes saben, hay una escena donde el héroe pierde la mano, como por azar; es su padre el que se la ha cortado y se la repara exactamente como era antes. En La guerra de las Galaxias hay una cantidad de escenas que se articulan a la cuestión del objeto a.
En el tercer episodio, el personaje de Darth Vader queda reducido a algunos pedazos. Probablemente recuerdan la escena en la que están en una especie de convoy y sólo queda un pedazo de cuerpo con sangre sobre un río prendido en llamas. Al final, le construyen esa especie de armadura negra que ocultará su cuerpo para siempre, lo que hace que su cuerpo funcione como un objeto a escondido en los otros episodios. Una idea va formando cuerpo: “¡Mi Dios, si le sacaran eso, se vería horrible! ¿Qué es lo que quedará de él?”
Les hago una pregunta que hace al tema. Todos ustedes deben conocer a Dark Vador, ¿quién no recuerda el aaaahhhh…? Eso es lo que queda. Queda un aaahhhh, un soplo cuando habla. Quiere decir que desde que aparece en la imagen, incluso antes de que se lo vea, escuchamos un aaahhhh… y sabemos que el malo está cerca, nos aproximamos al objeto voz.
Volvamos ahora a estas dos facetas del objeto: la mirada y la voz. Lacan es menos simple que La Guerra de las Galaxias. Hará falta que exponga al menos dos cuestiones un poco difíciles. La primera, la tesis de Lacan es que la función de la causa en el ser humano está ligada a la categoría del objeto en tanto Lacan considera que el discurso de la ciencia se desentiende precisamente de la noción de causa. En el lugar de la causa, la ciencia ubica conexiones significantes, relaciones, leyes y ecuaciones. La función de la causa tiene gran importancia en el conocimiento espontáneo, el conocimiento en el lenguaje común, porque la causa es lo que viene al lugar del agujero, de la hiancia característica del deseo. Cuando se desea algo, se desea porque no se lo tiene. Una vez que se lo tiene, ya no se lo desea. O se lo sigue deseando, pero ya no es lo mismo. Hay, entonces, un estatuto fundamentalmente no-efectuado del deseo, un agujero. Al nivel de la conciencia lo llamamos causa. Así llamamos a ese agujero: a causa de. La causa da cuenta de la separación entre las palabras y lo real. Y además tenemos la tendencia de pensar que los significantes son la causa de lo real. Les daré un ejemplo político: habrán oído hablar del presidente de la república de Francia. Se llama Sarkozy y es muy crispado. Dijo recientemente: “El crecimiento será del cuatro por ciento” Y la gente le preguntó “¿Por qué?”  “Porque yo lo digo”. Esa es la idea de causa: el significante causa lo real. Por lo tanto está ligada al deseo. No hay causa sino del deseo. Y el Sr. Sarkozy desea un crecimiento del cuatro por ciento. Él piensa que su deseo es una causa. Veremos.
Les leeré un párrafo de Lacan: “Desde el momento en que el hombre habla, cree alcanzar lo real por medio del significante, cree que el significante comanda lo real según su propia causación interna”. Su propia causación interna es su deseo.

Volvamos a la mirada y la voz. Son los dos objetos que despliegan de forma más clara la función de la causa. Lo hacen de un modo diferente, pero Lacan los elabora apoyándose uno en el otro y recíprocamente. Veamos primero la mirada. La mirada no es el ojo, no es la visión, ni tampoco la imagen. ¡Verán entonces, lo extraño que es este objeto!
A propósito de la mirada, Lacan comienza hablando del ojo. Dice que es raro. ¿Se han dado cuenta que al nivel del órgano, el ojo es doble? Es un órgano que liga partes simétricas del cuerpo. Por lo tanto, hay una conexión entre el ojo y la simetría. El segundo punto consiste en plantear que el ojo está ligado a los espejismos, este es su primer funcionamiento. ¿Por qué dice eso? Porque la primera utilización del ojo es como espejo. Nuestro primer espejo es nuestro ojo. Es la primera vez que se ve una imagen. Por lo tanto, el ojo es un espejo y es un espejo particular porque puede verse en el espejo. Vemos nuestro espejo interno en el espejo externo. En su primera función de espejo se particulariza un rasgo: yo me elido de mí mismo, me veo a condición de no verme. El funcionamiento del ojo fabrica esta cuestión particular: toda nuestra relación visual está condicionada por el hecho de que nosotros desaparecemos de la escena. Y la cuestión es saber cuáles son los rasgos de esta primera función de espejo oculta, desparecida.

Respecto de la voz, pasa lo mismo. Cuando hablo no me escucho. Exactamente como cuando veo, veo a condición de no verme. Entonces, son dos niveles que se apoyan en una neutralización del cuerpo.
Lacan considera este lazo particular de la mirada con la noción de fascinación. Cuando se está fascinado con algo, el sujeto desaparece. Desaparece en lo que mira, claramente hipnotizado. Lacan dice que la función de la mirada implica que toda subsistencia subjetiva queda silenciada. Define la mirada como un punto cero otorgándole, además, un valor libidinal. Porque, por una parte, la mirada anula la disyunción entre el objeto a y la falta en el Otro. Eso quiere decir que cuando se está fascinado, cuando no se está en la mirada, neutralizo mi propia falta y también la del Otro. En el momento en que se está fascinado no se ve el defecto del Otro, por el contrario, no se ve ningún defecto en el Otro. Cuando ustedes se dan cuenta de que el Otro tiene un grano en la mejilla, o la nariz torcida, es el signo de que están un poco menos fascinados.
La mirada tiene como característica neutralizar la falta, en ustedes y en el Otro. Es por eso que es un objeto particularmente agalmático que nos lleva a la contemplación, a la pacificación, y nos libera de la castración. En esto consiste el objeto mirada: no puedo ver lo que pierdo ni tampoco lo que el Otro pierde. Lo que pone en evidencia, de un modo un poco angustiante, que la mirada no es un velo que oculta y que entonces hace aparecer como un objeto. Esta vez, Lacan toma como ejemplo la mancha. La mancha concretiza lo que es el objeto mirada. Ubica al objeto en el exterior. Hay la interpretación de la mirada en tanto es lo que protege y entonces se está en comunicación fusional con el mundo, en la contemplación por ejemplo, pero el objeto a mirada no aparece. Aparece en la angustia, cuando la mancha los mira y ustedes no llegan a interpretar lo que ven, no pueden reducir esa cosa al sentido, ya sea un significante o una bella imagen. Cuando ese objeto resiste, entonces, ese es el objeto mirada. Es la parte de ustedes puesta en el exterior que los mira y que deviene real, que no está imaginarizada ni simbolizada. Hay un famoso ejemplo en Lacan, ejemplo raro por cierto, que se trata de un recuerdo de juventud: la historia de la lata de sardinas. A los dieciocho años, él, que es un fino pequeño burgués, se encuentra en un bote junto a pescadores bretones, verdaderos trabajadores. Está demás decir que no forma parte del grupo. Se le burlan un poco y, en un momento dado, al fijarse en un punto brillante en el agua, Lacan le pregunta a un pescador qué es eso y éste le responde: “¿ves esa lata? ¿la ves? Pues bien, ¡ella no te ve!”. Lacan se sorprendió de tal modo que treinta, cuarenta, cincuenta años después retoma esta anécdota. Notarán que no es tan común encontrarse con una lata de sardinas en el mar. En general, uno se encuentra allí con sardinas vivas. Es decir que se trata de un objeto bizarro que surge donde no debería estar. Y, en el fondo, la interpretación de esto es que la mancha es Lacan mismo. Nosotros también tenemos experiencias como esa cuando aparecemos en el Otro como una mancha. Surge el objeto mirada. Algo nos mira, nos vemos vistos, como una mancha.

Terminaremos esta exposición con la voz. Lacan introduce la voz a partir de un ritual judío, el ritual del shofar, que es el cuerno del carnero que se sopla en algunas ocasiones y produce un sonido inédito. Para ir rápidamente, diremos que Lacan se apoya en el trabajo de otros analistas para hacer su demostración en la que llegará a la conclusión de que se trata de la voz de Dios, despegada de los fonemas. El shofar presenta la voz de una manera ejemplar, separada del significante. Es la voz separada de la utilización que se hace de la palabra. Lacan considera que es el bramido del toro muerto y el clamor de la culpabilidad. La voz bajo una forma separable es el ejemplo del shofar o el que les he dado –un poco menos solemne, por cierto– del aaaahhh… Es decir, la voz separada de la palabra, que indica algo perdido del lado del viviente, perdido a partir del momento en que se habla. Es la voz, entonces, separada de todo soporte. Esto es lo que hace que la mirada y la voz se sitúen cada una a un extremo de los objetos a. La mirada la ubica al comienzo porque justamente anula la separación del objeto a y es el punto cero de la distancia entre mi falta y la del Otro. En tanto que la voz es por el contrario un punto de infinitud que acrecienta la distancia entre mi falta y la del Otro y que se interpreta por medio de la culpabilidad. Quisiera darles dos ejemplos clínicos sobre la utilización de la voz y la mirada.
Se trata de una paciente que se encuentra en el dominio psi, es psicoanalista, psicóloga y se encuentra concernida en el trabajo de la comunidad analítica. Un día –ella se encuentra en un momento bastante particular de su análisis– debe dar una exposición sobre el circuito de la demanda. Mientras se dirige a la conferencia, pone la radio y escucha una voz que reconoce como la voz de Lacan. Llega a dar su exposición y en un momento dado, de una forma inédita, escucha su propia voz. Ella se escucha hablar durante su exposición. Es decir que desaparece completamente. Ya no piensa más, continúa leyendo, se equivoca en el esquema que escribe en el pizarrón y no puede responder a las preguntas que le realizan. Al final de la conferencia, se encuentra con dos personas que hablan. La que organizó la conferencia felicita a la otra y a ella no le dice nada. Se pone muy mal. No puede dormir y comienza a realizar un trabajo de asociaciones de las cuales hay dos que son centrales: su abuelo paterno era cantante de ópera. Perdió su voz en la Segunda Guerra Mundial, cuando cayó prisionero. No pudo cantar más. Ella recuerda que en los almuerzos familiares todavía lo intentaba. También recuerda que, antes de partir a la guerra, había grabado unos discos de marca EMI, “La voz de su amo”, en los que se veía un perro escuchando un gramófono de cuerda. La otra asociación está referida a su padre, que ella caracteriza como alguien que juega sin cesar con las palabras, de forma un poco maníaca, pero que fundamentalmente no dice nada, es entonces una voz vacía. Vemos muy bien lo que le pasó. Lacan en la radio, la voz de su amo y ella deviene el perro que escucha. ¿Qué es lo que el perro escucha durante la conferencia? Su propia voz. El objeto perdido por excelencia, inscripto en la línea de la castración paterna. La voz perdida del abuelo que ella sigue escuchando en los discos y la voz ausente de su padre. Eso tiene para ella un efecto considerable, porque la inhibición que más la perturbaba era su dificultad para tomar la palabra en público. Lo que cae, en parte, con este descubrimiento, es que para ella hablar es la voz de su amo.
Respecto de sus ojos, se trata de una paciente a la que, en su infancia, tanto sus padres como sus abuelos le alababan la belleza de sus ojos azules. ¡Ella era esos ojos! Esplendorosa, es lo primero que le dijo el hombre con el que se casó. Trae un sueño donde ella es los ojos en la sopa. En francés, cuando se ve grasa en el caldo se dice “hay ojos en el caldo”3.  En el sueño, ella se prepara una taza de sopa y ve sus ojos. Se despierta. Aquí se comprende mejor la cuestión del espacio entre el ojo y la mirada. Se trata para ella de darle un lugar a la mirada, lo que implica perder la identificación con el oído. Ahora bien, en otra ocasión se encuentra en el tren leyendo a Lacan y ve enfrente de sí a una señora mayor que se prepara para descender en la próxima estación. Ve que a esta mujer, al hacer un esfuerzo enorme para incorporarse, se le caen las tijeras en el asiento. Le dice: “Señora, perdió sus tijeras”. La señora es muy mayor y no la escucha. Entonces, ella se levanta, toma las tijeras y se las da. La señora la mira a los ojos y le dice: “Usted tiene ojos. Y lee a Lacan”. Esto la deja boquiabierta. La mujer le hace una interpretación salvaje, pero tiene para ella un efecto inmediato. Del lado del tener, ella se dice: “Sí, tengo ojos”. ¡Lo que quiere decir que ella no es un ojo! Dicho de otro modo, su propia fetichización como ojo, ojo bello, que le impedía ver, lo recupera como tener. Pero tener buen ojo supone también no tenerlo, perderlo, como en el caso de la señora con sus tijeras. Naturalmente, no se le escapó que con las tijeras se hacen agujeros.

Quise traerles estos ejemplos para demostrarles que lo que a veces aparece como demasiado abstracto en el texto de Lacan, es de hecho un punto de referencia fundamental para la clínica.
A Grosso modo, lo que Lacan llama objeto a, los objetos a, son nuestros modos de goce que se apoyan en una pérdida.
 
 
Traducción: Candela Méndez

sábado, 11 de julio de 2020

cbd autismo

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#####salud mental####


La normalidad psíquica completa no existe. Universalmente hablando, y más allá de las patologías, todos somos un poco neuróticos, todos tenemos que cuestionarnos algo de nuestro mundo interior, siempre hay algo que no anda del todo bien. Y esto es debido, como dice el Dr. Jacques Lacan, a que no somos seres completos. La incompletud es nuestra condición, también el deseo insatisfecho.
No olvidemos que según el filósofo alemán Heidegger, somos “un ser para la muerte”; y ésto nos afecta más allá de que creamos o no en Dios. Por otra parte, estamos castrados, como lo antedicho, somos incompletos.
Para Freud, el deseo busca siempre el paraíso, una satisfacción que nunca encontrará y que, en realidad, nunca encontró. Esto lo podemos leer en su trabajo”Proyecto de una psicología para neurólogos”.
Por otra parte, según Lacan(continuador de Freud y psicoanalista francés ya fallecido) la sexualidad es siempre traumática: nos marca el trauma, no hay un ser hecho para otro.
Pero Freud da una definición muy acertada, según nuestra opinión del principio de realidad (que es lo que marcaría lo que llamamos normalidad psíquica), dice que es: “el rodeo que tiene que dar el deseo para alcanzar la satisfacción”, la tolerancia a la no inmediatez.
Esto no quiere decir que la felicidad no exista, si no que existe junto al dolor. Un dolor de existir que es completamente normal.
Freud decía que el secreto de la normalidad psíquica, consiste en “amar y trabajar”. Agreguemos que también consiste en no esperar un mundo ideal, una familia ideal, un ser ideal, una pareja ideal, unos hijos ideales,etc.etc. Es decir, es muy importante la caída de las idealizaciones y aceptar las miserias del mundo y de nosotros mismos y los que nos rodean. Aceptar las diferencias, tan odiadas y rechazadas por los neuróticos, los perversos, los psicóticos y los fanáticos.
Una dosis de amor por sí mismo (la autoestima, el narcisismo atemperado) es positiva, pero un exceso de egoísmo o altruismo llevan a la enfermedad.
No hay un concepto de salud mental, es relativo.
Hay síntomas que no se curan nunca y sin embargo, esa persona puede tener una vida plena. Existe, por períodos, la plenitud.
Es muy importante para la salud mental, no estar demasiado alejado de los ideales y metas que el sujeto se ha propuesto. Pero siempre y cuando estos ideales no sean inalcanzables; si lo son, hay patología.
También es muy de destacar la tolerancia a la frustración y a los límites: cuanto más tolerante sea un sujeto, más sano va a estar.
La capacidad de reflexionar (que el psicoanálisis promueve) lleva al sujeto a la salud, a la realidad, también a despertar la imaginación (otra cosa que el psicoanálisis promueve). No nos referimos a las racionalizaciones o rumiaciones, si no al pensamiento que conduce a buen puerto.
La cultura y la creatividad, son otra de las fuentes de donde extraer salud.
Un exceso de represión va a ser siempre fallida y va a producir enfermedad; pero una represión bien instalada y analizada produce salud, y más aún el mecanismo de defensa que Freud llamó sublimación: la canalización de los deseos en el amor, el trabajo, la creación y la cultura.
Agreguemos, por último, que hay que aprender a renunciar, pero no a resignarse, la vida no tiene sentido ...si el deseo produce un "cobarde".


¿Qué es el Trauma? Es un suceso, o una serie de sucesos que acontecen en la vida de un sujeto y que se caracterizan por su intensidad, la imposibilidad del individuo para responder adecuadamente, y por las secuelas patógenas que deja en el aparato psíquico. Se trata de acontecimientos para los que el sujeto no está en modo alguno preparado a reaccionar y se defiende patológicamente, no con defensas normales; ya sea reteniendo el afecto o reprimiéndolo.
En los comienzos del psicoanálisis, Freud creyó que la descarga o abreacción del afecto sería suficiente para la cura, pero luego descubrió la inexactitud de esta creencia.
De hecho, en los pacientes que han sufrido intensos traumas, como violaciones, secuestros, consecuencias de una guerra, que he tenido la oportunidad de analizar tanto en Argentina como en España, he descartado la posibilidad de que con las descargas de afecto sea suficiente a efectos de la curación.
El paciente que sufre una neurosis traumática, puedo afirmarlo junto a otros autores, se cura gracias a la transferencia con el terapeuta. La transferencia es el vínculo, positivo o negativo que el paciente crea con su analista, volcando en él y canalizando afectos y huellas de su pasado. El analista pasa a ser como la madre, o el padre, o los hermanos, o los tíos, etc.
Esto no significa que la abreacción, la descarga, no sea importante: de hecho es indispensable, pero es insuficiente. La transferencia positiva sublimada es lo que da pie a la elaboración del trauma, dentro del vínculo con el terapeuta. Entendemos por “transferencia positiva sublimada”  un tipo de vínculo amoroso pero no sexualizado con el analista, donde las intervenciones de éste son poco a poco toleradas y elaboradas junto a las interpretaciones.
Es muy importante, además, la actitud de la gente de alrededor del paciente: por ej. sería patógeno que no toleren sus descargas y sus llantos, sus momentos de no querer hablar o de necesitar imperiosamente de comunicación, es decir, la paciencia que le tenga el entorno al paciente.
El trauma es como “un cuerpo extraño” que el paciente tiene que ir digiriendo paulatinamente, poder sentirse en un vínculo donde sea escuchado y pueda hablar de aquél con libertad. La transferencia, que es esencialmente la relación con el analista, posibilita ésto y la simbolización consiguiente del hecho traumático hasta que sobrevenga la cura.
En éstos casos muchas veces he acudido a entrevistas de familia o vinculares, que son muy eficaces, porque hacen comprender al entorno como ayudar al paciente, como vincularse con él, no dejar la verdad en el silencio, no negarla (que es otro de las frecuentes maneras patológicas de reaccionar), etc.

La depresión es un estado de apatía, tristeza, pesar y a veces abandono. Puede llegar, si es severa, a la pasividad total del paciente.
Es imprescindible,  que el paciente acuda a tratamiento terapéutico, sino, no saldrá de ella y puede ir a peor. en mi experiencia profesional , he observado que tiene un componente fisico irreductible a la experiencia psicanalitica, Aunque el CBD no cura la depresión, ha demostrado ser una promesa para su tratamiento. El cuerpo humano produce sus propios cannabinoides, conocidos como endocannabinoides.Estudios recientes indican que el CBD es capaz de interactuar con el sistema endocannabinoide del cuerpo para reducir los síntomas de la depresión. La investigación preclínica confirma el potencial antidepresivo del CBD. ...Independientemente de su causa, los síntomas de la depresión suelen ser bastante similares. Se caracteriza por un deterioro del estado de ánimo, pérdida de motivación, de interés y de energía, trastornos del sueño e inquietud. La depresión también conlleva problemas mentales como la pérdida de la concentración y la disminución de la capacidad de pensar. La depresión es un factor de riesgo importante para el suicidio y la autolesión, el abuso de sustancias y consecuencias negativas para la salud.
La depresión a menudo se simplifica como un desequilibrio neuroquímico y se trata como tal. Sin embargo, muchos científicos creen que las deficiencias neuroquímicas son un síntoma, más que una causa de depresión. Por tanto, muchos médicos e investigadores han centrado su interés en la prevención y en minimizar las causas o desencadenantes.El cuerpo humano produce sus propios cannabinoides, llamados endocannabinoides, ayudados por el consumo de ácidos grasos que se encuentran en alimentos como el pescado, las nueces y las semillas. Los estudios demuestran que el CBD es capaz de interactuar con el sistema endocannabinoide del cuerpo. El sistema endocannabinoide es una red de receptores celulares y moléculas que ayudan a regular las funciones humanas como el estado de ánimo, el apetito y el sueño. Al unirse a receptores específicos en el cerebro humano, los endocannabinoides aumentan la acción de la serotonina, un neuroquímico que mejora el estado de ánimo y alivia el estrés.
la depresion puede trabajarse en analisis partiendo de el concepto de que tiene un componente fisico de base, que hay que atender en primera instancia!!!!!
El CBD mejora los síntomas de la depresión al aumentar la actividad de los receptores a los que se une la serotonina. Los efectos del CBD sobre el sistema endocannabinoide y su capacidad para liberar y optimizar la serotonina son responsables de producir el efecto calmante y relajante que se asocia típicamente con el cannabidiol.Las conclusiones de los estudios científicos apoyan el uso de CBD como tratamiento potencial tanto para la depresión como para la ansiedad.Inmediatamente después de inyectar CBD a los sujetos, los investigadores notaron "acciones rápidas similares a las de los antidepresivos".....

jueves, 9 de julio de 2020

NOVELA FAMILIAR


Novela familiar... la otra historia
Por Mónica Fudin
“Entre el grito que nos origina y el silencio final, somos danza del significante, susurro de la lengua, prisioneros de nombres que no hemos elegido, ocupas de mitos que nos recorren mientras tratamos de librarnos de un destino que solo en tanto ilusión nos pertenece” Sefir1

Las fantasías elaboradas por los pacientes en relación con su familia interesaron a Freud desde el comienzo 1909 en su trabajo “La novela familiar de los neuróticos”. La hipótesis freudiana parte de la idea de que el desasimiento de la autoridad parental es en el individuo que crece “una de las operaciones mas necesarias, pero mas dolorosas del desarrollo”. También suele construirse una historia con situaciones traumáticas que el paciente relata o el analista infiere en los casos graves con pacientes psicosomáticos o psicóticos o niños. Y tal como la describe Freud la construcción sería el equivalente a la creación de la novela.
Para Lacan hablar implica no saber lo que se dice, la articulación alrededor de lo real y del objeto a nos aportan otras vías de acceso a lo inconsciente. En la construcción de la novela individual de un sujeto, el analista pone en escena fantasías que va atribuir al pasado infantil e imaginario del paciente Si ponemos el énfasis en lo que Freud consideraba “llenar las lagunas mnémicas”, si buscamos la rememoración del recuerdo cuando hacemos una construcción, no será necesaria nuestra comprobación, para tener certeza de la elaboración.
La atención flotante del analista es necesaria y se corresponde con la asociación libre del paciente para ir forjando, modificando o estructurando una realidad discursiva de la vida del mismo en el transcurso de un análisis, cuestión que se ve entorpecida cuando el analista queda fijado a una sola historia, imposibilitando que surjan otras. La noción de historia como un relato que registra acontecimientos en una sucesión temporal lineal ha ido modificándose. Será en esas revisiones constantes donde se cuestionarán los hechos apareciendo “varias historias” en un mismo plano, coexistentes y no excluyentes.
Si bien en un primer momento dan figura y forma a las fantasías y deseos inconscientes, el peligro −señala Piera Aulagnier− esta en “sustituir un singular que se busca, por un universal que se posee” o se cree poseer. Los celos y la rivalidad vinculados a la conflictiva edípica aportan los elementos teóricos necesarios para entender y describir la neurosis, dándole características de fantasías universales al estilo de las fantasías originales. No alcanza con contar la historia, tiene que ser una historia donde haya afectos contrariados, frustraciones, conflictos, una forma novelada de organizarla, entramado de pasiones, diferente de una anamnesis.
Freud considera que la novela familiar se constituye en varios estadios o capítulos al modo de un teleteatro.

Un período inicial en el cual el niño idealiza a sus padres. Posteriormente relegado asociado al nacimiento de hermanos u otros motivos, donde aparece la crítica a sus padres.
El estadío siguiente donde se constituye la novela familiar propiamente dicha, en la prepubertad, fantasías que surgen en adultos como recuerdos o asociación libre, coexistiendo con otras ideas sobre su familia. La construcción de la novela tendría el movil de librar al protagonista de sus padres menospreciados sustituyéndolos por otros de posición social mas elevada, también aparece la idea de ser hijo bastardo o adoptivo. Configurándose dos familias: la original degradada y la ficticia enaltecida.

Desilusión, angustia, enigma se confunden y se matizan cuando se relata la historia familiar. Un tío mujeriego, noctámbulo, piola, puede pasar a ser un sujeto incapaz de sostener una relación amorosa y despegar del acogedor regazo de su madre, de su casa paterna para armar su vida, y no tiene expectativas laborales más allá del día a día. Una hermana casera y siempre dispuesta a cuidar sobrinos puede pasar a ser vista en su condición evitativa y aislada del otro social. Un padre que llegaba tarde todas las noches porque su trabajo lo requería puede convertirse en sospechoso de haber tenido ocultas aventuras amorosas. Una madre victimizada por su marido jugador presenta la cara de haber vivido una vida de holgura económica que le permitía hacer su vida sin privaciones. Asi sucesivos momentos de las historias donde familiares, o padres idealizados de la primera etapa de la novela, pasan a la degradación y menosprecio de la segunda parte. La creación de la novela es el exponente de la ruptura de ese orden y un intento de ligadura. Da explicaciones sobre los orígenes y forma parte del proceso ideal del yo.

Una historia que se hace y se deshace en ilusiones permanentemente. Freud destaca con dos palabras diferentes la historia real y objetiva −que sería el “acontecer histórico”− y la historia vivencial −es decir, como ocurrió para cada hombre−. Así desde el punto de vista del acontecer histórico una familia es la auténtica y la otra la ficticia, la de la invención literaria. “Las dos familias son espejamientos de la propia”. Así pasamos a la tercera familia −que denomina la propia− y que proviene del encuentro de un conjunto de historia que hace aparecer de su conjunción con su nueva realidad.
Como psicoanalistas solemos tener en cuenta las vivencias del paciente en relación con la historia objetiva, sin embargo no podemos quedar pregnados de ciertos hechos, lo que equivaldría a admitir una sola versión del acontecimiento y haríamos depender la dirección de una cura de ese hecho. Se pueden crear las condiciones mediante asociaciones de posibilitar la vivencia del hecho, cambiando el orden de la historia.

El significado de Real o ficción no es unívoco, cambia con la cultura. El mundo del cuento de hadas no altera el mundo real, se da por descontada la magia, equivalente a la primera etapa de la novela donde el niño enaltece la figura de los padres en el rey y la reina. En la etapa de latencia la concepción de un mundo previsible y lineal es irrumpido por fantasías puberales, la novela familiar propiamente dicha por Freud. La creación de novelas forma parte de algo que contribuye al desarrollo de capacidades creativas y simbólicas. Para Maud Mannoni son signos de salud siempre y cuando no quede prisionero de su ensoñación. Es importante que tenga en lo imaginario un público a donde dirigir su escena. El público “lo otro” del narcisismo, representa para quien y ante quien se crea la novela que en la infancia son seguramente los padres. En la neurosis conviven disociadamente ambas familias sin poder crear la propia, reprimiéndose aspectos de la novela, siendo causa de síntomas y malestares.

Para concluir
Freud decía “repetidamente he oído expresar a mis enfermos, cuando les prometía ayuda o alivio por medio de la cura catártica, la objeción siguiente… –Usted mismo me ha dicho que mi padecimiento depende probablemente de mi destino y circunstancias personales. ¿Cómo no pudiendo usted cambiar nada de ello, va a curarme? - A esta objeción he podido contestar –No dudo que para el Destino sería mas fácil que para mi curarla, pero ya se convencerá Ud. de que adelantaríamos mucho si consiguiéramos transformar su miseria en un infortunio corriente”

En la reconstrucción de su historia muchas veces el ser humano recurre a la noción de destino para explicar lo inexorable, lo que no se puede cambiar, lo repetitivo, lo que no da posibilidades y nos enfrenta a la falta de opciones. La opción de elegir una alternativa u otra conlleva siempre un significado. Los relatos basados en la noción de destino como inexorable reservan la ilusión de que los hechos hablan por si solos. Los episodios históricos no se repiten si bien se establece entre ellos una relación de transformación, y están sujetos a reconstrucción a partir de los signos perceptibles en la superficie de los hechos. Destino equivale a falta de opciones, compulsión a la repetición. El establecimiento de opciones se aproxima mas al deseo, posibilita el acceso a nuevos niveles de la realidad. El destino suele asociarse por una parte a lo biológico, a lo genético y por otra a los grandes acontecimientos sociales, como si la propia historia del sujeto se moviera entre esas dos variantes. Cada intervención del analista abre nuevas opciones, nada hay fuera de la historia a pesar de ser escrita luego de los acontecimientos, desde lo actual es posible reordenar e interpretar los hechos pasados y darles nuevos sentidos.

A la historia propia de la familia que el sujeto relata no la equiparamos con la de la realidad histórica objetiva o con la verdad material, sino con la realidad individual abierta a nuevas experiencias en la que cada uno va encontrando y perdiendo lugares en una reconstrucción continua. La historia familiar no es una verdad inmutable, pues la significación creativa de las producciones fantaseadas destaca que de la familia con la que se convive y de la ficticia surge la propia historia familiar.
Después de todo como dice el dicho popular “a la familia uno no la elige” y ya que esto ocurre es necesario hacer algo con ello.

Bibliografía
Aulagnier, Pierra. “Vías de entrada en la psicosis” n/A n° 7 1994 cap 3 Mexico Ed. Siglo XXI
Freud, Sigmund. “La novela familiar de los neuroticos” AE IX Moisés y la religión monoteísta AE
Mannoni, Maud. Amor odio separación Bs. As. Ed. Nueva Vision 1994
Winnicott Donald. Realidad y juego Barcelona Gedisa 1982
Turjansky D. “La novela familiar... otra historia”. Revista de psicoanálisis APA n° 3 julio 2002


1 Schoffer Wechler La metáfora milenaria Ed. Paidos. Bs. As. 1993 pag 19