sábado, 14 de julio de 2018

QUE QUIERE UNA MUJER?

Escuchar Esto!!!!
QUE EL QUIERA SER TU JARDÍN CON ENANITOS
Hoy le pido a mis sueños, que te quiten la ropa, que conviertan en besos ,
Todos mis intentos de morderte la boca
y aunque entiendo que tu
tu siempre tienes la última palabra en esto del amor
Y hoy le pido a tu ángel de la guarda, que comparta
Que me de valor y arrojo en la batalla pa ganarla
y es que yo no quiero pasar por tu vida como las modas
no se asuste señorita nadie le a hablado de boda
yo tan solo quiero ser las cuatro patas de tu cama
tu perro todas las noches, tu tregua cada mañana
quiero ser tu medicina, tus silencios y tus gritos
tu ladrón, tu policía, tu jardín con enanitos
quiero ser la escoba que en tu vida barra la tristeza
quiero ser tu incertidumbre y sobretodo tu certeza
Hoy le pide a la luna, que me alargue esta noche
y que alumbre con fuerza este sentimiento
y bailen los corazones
y aunque entiendo que tu
seras siempre ese sueño que quizás nunca podre alcanzar


Y hoy le pido a tu ángel de la guarda, que comparta
que me de valor y arrojo en la batalla pa ganarla
y es que yo no quiero pasar por tu vida como las modas
no se asuste señorita nadie le a hablado de boda
yo tan solo quiero ser las 4 patas de tu cama
tu perro todas las noches tu tregua cada mañana
quiero ser tu medicina, tus silencios y tus gritos
tu ladrón, tu policía, tu jardín con enanitos
quiero ser la escoba que en tu vida barra la tristeza
quiero ser tu incertidumbre y sobretodo tu certeza
Y es que yo quiero ser el que nunca olvida tu cumpleaños
quiero que seas mi rosa y mi espina aunque me hagas daño
quiero ser tu carnaval, tus principios y tus finales
quiero ser el mar donde puedas ahogar todos tus males
quiero que seas mi tango de gardel, mis octavillas
mi media luna de miel, mi blus, mi octava maravilla
el baile de mi salón, la cremallera y los botones
quiero que lleves tu falda y también mis pantalones
Tu astronauta, el primer hombre que pise tu luna
Clavando, una bandera de locura
para pintar tu vida de color, de pasión,
de sabor, de emoción y ternura
siempre que usted que yo ya no tengo cura
sin tu amor
RAMON MELENDI (apellido paterno)ESPINA
  Lo que quiere una mujer
Se terminó el misterio. Se ha descubierto qué desea una mujer y Página/12 lo revela en forma exclusiva: sepa el lector por qué, “a pesar de los orgasmos, sigue dudando”, sepa por qué “la primera decepción viene de la madre”, sépalo todo. Si el lector no encuentra su respuesta, deberá intentarlo nuevamente.

¿Cuál es el lugar de la mujer? ¿Mejor estar sola que mal acompañada? ¿Qué quiere una mujer? ¿Gozan de lo mismo el hombre y la mujer? Con estos interrogantes comenzamos nuestro camino.
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Freud considera que, para una mujer, el hombre es fundamentalmente un padre, y, sobre todo, el padre del amor. O bien, peor, puede ser una madre, con los reproches de ella hacia él que esto ha de acarrear.
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Si él es para ella un padre o una madre, hará de la mujer misma un niño, ella quedará acoplada toda su vida al superyó. Freud cree que lo mejor que puede pasar es que un hombre, para una mujer, sea un niño: si lo es, como dice Colette Soler, traerá la paz, pero no la pasión.
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¿Qué es una mujer para un hombre? Una mujer para un hombre es el falo, o un objeto, o el síntoma, según Jacques Lacan. Según Freud, una mujer es, para el hombre, una madre o una puta; en este último caso, no satisfará al amor sino sólo al goce.
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Las niñas están prometidas al lugar del objeto, señalado por el discurso. Una niña puede convertirse en mujer, pero no parte de una respuesta acerca de cómo serlo: deberá recorrer un camino sinuoso, con obstáculos; será necesario que la niña cambie de zona erógena, de objeto, que cambie de meta pulsional, que pase de las pulsiones activas a las pulsiones pasivas para, finalmente, situarse como objeto.

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Freud se pregunta cómo un sujeto puede querer asumir este lugar de objeto: ¿cómo alguien puede subjetivar un rol que el discurso mismo no presenta como del máximo valor? De allí el acento freudiano sobre el dolor irreparable de la privación a la que la niña debe enfrentarse.
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Requisito de la transmisión de la feminidad es castrarse de madre a hija, hacerse objeto de desecho, borrarse como cosa que completa a la madre, para aceptar el vacío del objeto.
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La pregunta acerca del deseo materno es constitutiva de toda subjetividad.
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Como dice la humorista y escritora Gabriela Acher: “Yo soy insatisfecha por parte de madre”.
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En el libro de Marcela Serrano, Nosotras que nos queremos tanto, Sara, profesional exitosa, madre soltera, le pregunta a su propia madre: “¿Nunca te dieron ganas de volver a casarte?”. “Noooo, m’hijita: todos los hombres son malos; y los que no lo son, se mueren.”
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La madre deberá tramitar y aceptar su propia castración, para luego introducir en ella a su hija, sin hacer de la misma el objeto que complete su propia falta. Es, en la madre, el pasaje en la madre de tener el falo a ser un sujeto deseante: deseante de un hombre.
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La madre está condenada a recibir el reproche porque está en el lugar del Otro de la demanda, de la demanda de amor, que es imposible de satisfacer: como tal, va a ser necesariamente decepcionante; la primera decepción viene de ella.
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Pero, también, la mujer encuentra en la madre la mirada que constituye el primer espejo: la transmisión de la feminidad es narcisizante.
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En el mito de Baubo, mito de la melancolía original de la mujer, Deméter ha perdido a su hija Perséfone, arrebatada por Hades, Dios de los Infiernos. En su camino se encuentra con otra mujer, Baubo, quien la consuela haciendo el gesto de levantarse las vestiduras para mostrarle su desnudez: le muestra lo que a ella también le falta, la reconforta con lo que no tiene. Con ese gesto, Baubo provoca la risa de Deméter, lo cual significa la salida del duelo por la hija perdida. Ese acto hace caer el luto.
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La risa caracteriza la posición de la mujer con respecto a la castración de la madre, que no es otra que su propia castración.
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En el hombre hay conjunción del goce y la satisfacción narcisista. En cambio, el goce femenino sobrepasa a la mujer, no la identifica: a pesar de los orgasmos, seguirá dudando sobre si es una verdadera mujer. Ella se fuerza por identificarse por el amor de un hombre: lo que espera de un hombre es que la haga valer como deseable, lo que quiere de un hombre es su deseo; ser dicha, ser reconocida como aquella que causa el deseo de un hombre. El narcisismo femenino es un narcisismo del deseo.
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Para Lacan, el goce netamente femenino no está regulado por la castración: puede ser experimentado, pero se torna indecible; la mujer es amiga de lo real.
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¿Qué quiere una mujer? Puede encontrarse la condición femenina, no en lo que la represente en el discurso sino en el lugar que ella pueda encontrar en el deseo (que es deseo sexual). Una mujer no puede decir lo que es como mujer sino lo que desea. Puede decir que lo que le falta es un hombre pero, a la hora de encontrar una respuesta que designe la relación entre hombre y mujer, como relación de deseo sexual, el lenguaje desfallece. No hay respuesta que indique la manera más segura de situarse para encontrar un partenaire con el que la relación de deseo esté garantizada, ni señal para una satisfacción que se conjugue con la satisfacción del otro.
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¿Qué quiere una mujer? Ella se sitúa entre hacer gozar y ser amada. Se confronta a ser dividida por el goce del partenaire, a ser sobrepasada por su propio goce y a una exigencia de amor imposible de satisfacer.
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Una mujer desea lo que no tiene, a partir de aceptar que ella no lo va a tener nunca, reconociendo que el varón es quien lo tiene y, por lo tanto, que en él está el símbolo de lo que es deseable para ella.
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Una mujer también quiere hacer hablar, que es hacer desear.

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Pero cuando los hombres ven a las mujeres desde la lógica masculina, desde la lógica fálica, dicen: “El deseo femenino es posesivo, ellas quieren castrarnos, atarnos, tenernos a su servicio, quieren quitarnos hasta la palabra, buscan en nosotros lo que les falta...”. Y eso, para un hombre neurótico, es demasiado, es angustioso, es insoportable.
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Las mujeres existen una por una, de manera singular, sin tener nada en común, no sólo con el hombre sino tampoco con otras mujeres.
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Los hombres, en cambio, quedan definidos en su condición sexual por la referencia al falo; de allí la queja tan frecuente de las mujeres, luego de una decepción amorosa: “Todos los hombres son iguales, lo único que quieren es eso”.
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El amor no resuelve la contradicción de los goces.
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El goce femenino es en exclusión: la mujer siempre está en soledad, mal acompañada. Para Colette Soler, la mujer cuya fórmula es “mejor mal acompañada que sola” ha comprendido que estamos siempre mal acompañados, incluso cuando estamos acompañados de lo mejor. Nunca se produce la fusión, la unión de los sexos.
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“Cuando miro hacia el pasado, el jardín me parece un sueño. Era hermoso, encantadoramente hermoso, pero ahora se ha perdido y ya no lo veré más.
He perdido el jardín pero lo he encontrado a él, y estoy contenta. Me ama tanto como puede, yo lo amo con toda la fuerza de mi naturaleza apasionada, y pienso que esto es propio de mi edad y de mi sexo.
Si me pregunto por qué lo amo, encuentro que no lo sé, y realmente no me importa mucho saberlo; supongo que esta clase de amor no es producto del razonamiento y las estadísticas. Pienso que así debe ser. Amo a ciertos pájaros por su canto, pero no amo a Adán por el suyo. Sin embargo, le pido que cante, porque quiero aprender a gustar de todo lo que le interesa.
No es por su inteligencia que lo amo, no, no es por eso. No hay que culparlo por su inteligencia tal como es, porque él no la hizo.
No es por sus maneras graciosas y consideradas ni por su delicadeza que lo amo. No es por su laboriosidad. No, no es eso. Pienso que es algo que lleva consigo, y no sé por qué quiere ocultármelo. Es mi única pena.
No es por su caballerosidad que lo amo. No, no es eso. Entonces, ¿por qué lo amo? Simplemente porque es hombre, pienso. Es fuerte y buen mozo, lo amo por eso y lo admiro y estoy orgullosa de él, pero podría amarlo sin estas cualidades. Sí, pienso que lo amo simplemente porque es mío y es hombre. Sencillamente llega y no puede explicarse. Soy Eva, sólo soy una chica y la primera que ha analizado esta cuestión.” Mark Twain, “Después de la caída”, en Diario de Adán y Eva.









Lic. Diana Gurny citando a Miriam Britez, Graciela Etchegoyen,Marta Fargiano, Libia Nijamkin y Patricia I. Torres *
* Extractado del trabajo “Qué es un hombre para una mujer”,

viernes, 6 de julio de 2018

Deprimidos en Verano

La depresión vista desde la perspectiva psicoanalítica

 La depresión vista desde la perspectiva psicoanalítica"Deprimidos"
El fenómeno moderno de LA DEPRESION no cesa de insistir en nuestra época, se ha instalado ampliamente en el discurso común contemporáneo y en los medios de comunicación. Más allá del hecho de que la clínica psiquiátrica da una gran prioridad a los trastornos del humor parece existir un lazo entre la época contemporánea y la llamada depresión. Si leemos los informes de los epidemiólogos de la OMS que predicen nuestro porvenir de salud en los próximos 20 años podemos constatar que el problema de la depresión está adquiriendo la dimensión de una epidemia que atraviesa ya todas las franjas de edad de la población: niños, adolescentes, adultos, mayores. Nos dicen, pues, estos expertos, que estamos expuestos cada vez más a sufrir un episodio depresivo a lo largo de nuestra vida. Por tanto, hay un aumento progresivo de lo sujetos que, para alegría de las multinacionales farmacéuticas, se nombran "deprimidos".
En efecto, los grandes avances en el campo de la técnica - por la alianza de la ciencia con el liberalismo capitalista - han venido a convertir el Mundo en el mundo de Peter PAN ,todo es posible ,todo esta permitido.Las “leyes” de otra generación impedían que obtengamos lo que queremos en 1 minuto ,una compra en Amazon ,una pareja en Tinder, entonces había un espacio para DESEAR , menos para pecar, entonces la conciencia moral no tenia que trabajar tanto hostigando al que todo lo quiere, todo lo tiene……. 

"Cobardía moral"
Lo que nos tortura se engrandece cuando el sujeto cede en su deseo y accede a la recuperación del placer sufriente aquí y ahora. Ahora bien, el que elige la salida fácil ,la casa, el lujo ,el coche ,los viajes ,todo para “llenar un vacio” a costa de ceder en su deseo lo pagará, tarde o temprano, con el afecto depresivo, ésta es la falta moral, ésta es la "cobardía moral" del sujeto deprimido que Lacan menciona.El capitalismo nos vende la ilusión de que los objetos del mercado van a colmar nuestra falta, que van a colmar nuestra división, el imperativo consumista es una nueva cara LA CONCIENCIA  MORAL. Por otra parte, la ascensión de los objetos del mercado al zenit social tiene la contrapartida de producir una disolución de los lazos sociales.
La relación Social en la depresión se encuentra perturbada, el sujeto deprimido experimenta un fuerte sentimiento de soledad, un gran desinterés general invade al sujeto y ello tiene consecuencias en su decir. El acto de hablar, el decir, suele estar afectado, el sujeto siente, piensa, que no tiene nada interesante por decir, tampoco nada interesante que escuchar. Se produce así una separación entre el sujeto y el Otro propiciada por una desvalorización de la palabra.
El psicoanálisis aún cuando no acepta la depresión como una entidad clínica unificada no deja de aportar respuestas, pero esas respuestas son una por una, porque la clínica psicoanalítica es una clínica del sujeto, y como tal cuestiona la forma particular en que cada sujeto, a través de su depresión, trata de situarse en relación al deseo y al goce. Es decir que, para la clínica psicoanalítica, lo que está en juego en el sufrimiento del ser hablante, depresivo o no, es la relación del sujeto al goce, así como su relación al saber inconsciente.

La responsabilidad del sujeto
Todo ello introduce algo que para el psicoanálisis es fundamental: la responsabilidad del sujeto, lo que nos sitúa en el registro de la ética. Cuando hablamos de responsabilidad lo hacemos en el sentido de que estamos frente a un sujeto de derecho, es decir, un sujeto que responde y que, por tanto, tiene la capacidad de elegir. Hay una elección en juego, una decisión del ser, no un conformismo del ser. Este punto implica explorar la dimensión ética de las respuestas del sujeto y ahí nos podemos encontrar, por ejemplo, por lo que respecta a la depresión con múltiples coyunturas: desde la cesión de un lugar simbólico, pasando por un retroceso en el momento de afrontar una pérdida, hasta una renuncia pulsional.
Lacan en Televisión habla de la tristeza, la depresión, como cobardía moral. Dice así: la tristeza que se califica de depresión "es simplemente una falta moral (...) una cobardía moral, que no cae en última instancia más que del pensamiento, o sea, del deber de bien decir o de reconocerse en el inconsciente, en la estructura". Es decir, que para Lacan se trata de una falta simbólica, de una renuncia del sujeto que cede en su deseo frente al goce. La consecuencia de ello es el afecto depresivo, el desinterés por las cosas del mundo y por lo que a uno le rodea, el no querer saber, esa es la cobardía moral. Desde este punto de vista también podemos decir que la depresión denota un problema de enunciación del sujeto, hay una detención, hay un paso que el sujeto no hace en la enunciación, como decíamos hace un momento la renuncia afecta al decir.


De la queja a la dignidad del síntoma
Entonces, el psicoanalista, en la dirección de la cura, ante aquel sujeto que se queja y se desespera por su injusto destino, producirá una rectificación subjetiva que permita al sujeto hacerse cargo de sus elecciones y de las primeras consecuencias de su goce. El sujeto, entonces, podrá pasar de la queja y del afecto depresivo a la dignidad del síntoma que abre la pregunta sobre la causa y sobre la satisfacción, lo que siempre conlleva un relanzamiento del deseo y una disminución de la mortificación.
Como señala Eric Laurent, el psicoanálisis nos permite poder vivir con la experiencia de la pérdida y darnos cuenta de que hay otro modo de goce que la tristeza.




Lic. Diana S. Gurrny citando a


 Xavier Esqué 
* Psicoanalista, AME de la Asociación del Campo Freudiano, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP), AE de la Escuela Una (2003-2006). Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Docente de la Sección Clínica de Barcelona, ICF. Jefe Clínico del CSMA (Centro de Salud Mental 9) Nou Barris Sur, Barcelona.
* Resumen de la conferencia pronunciada en Milán el 19 de enero de 2007 en la sede del Instituto del Campo Freudiano) www.blogelp.com 31.05.2007


sábado, 9 de junio de 2018

Es NO porque lo digo YO


Hijos tiranos, padres rehenes, un juego en el que todos pierden 

"El síndrome de Dorian Gray es uno de los fenómenos de nuestros tiempos, padres y madres que borran diferencias entre ellos y sus hijos pensando que eso acerca lazos", dice el licenciado Alejandro Schujman. Nada más lejos. Una invitación a reflexionar juntas y algunos consejos que siempre vienen bien.
No es lo que parece. No es un niño que disfruta y saca tajada de la debilidad de su madre cuando en una juguetería la arrincona contra las cuerdas de un juguete mucho más caro del que podría comprarle, y bajo la amenaza de la vergüenza en público se lleva el trofeo entre manos. No disfruta ese niño, no...
No disfruta tampoco el muchacho que ante el desconcierto y el desacuerdo de sus padres los pone en jaque con un barullo de ideas, contradicciones y presiones que le permiten birlar un permiso bajo la suplica del "todos van", argumento que hace sentir a sus padres señores despóticos que dejan a su hijo sumido en la tristeza de ser el "único" que queda en casa, solo y triste mientras sus amigos se divierten.
No la pasa bien tampoco el pequeño que somete a sus padres a un boletín de calificaciones espantoso como agradecimiento a un interés excesivo por su rendimiento escolar, ejerciendo así la "tiranía desde la libreta de calificaciones". "¿Quieren un abanderado? Pues bien, ¡les regalo el peor de la clase!"

"En contextos profesionales, el Síndrome del Emperador recibe el nombre de Trastorno de oposición desafiante (TOD).
Para conseguir sus propósitos, gritan, amenazan y agreden física y Psicológicamente a sus padres. Se podría decir que su nivel madurativo en el ámbito de la empatía (esa capacidad para ponerse en la piel de la otra persona) está subdesarrollado. Por esta razón "parece que no sean capaces de experimentar sentimientos como el amor, la culpa, el perdón o la compasión".Establecen pautas conductuales e interpersonales para privilegiar sus caprichos y exigencias por encima de la autoridad de sus padres o tutores. Quien no acata los imperativos del niño es víctima de escandalosos berrinches y hasta agresiones.
La violencia que ejercen los hijos hacia sus progenitores, aprendiendo a controlar psicológicamente a éstos, redunda en conseguir que obedezcan y cumplan con sus deseos". 
Hijos tiranos, padres rehenes, un juego en el que todos pierden.
Cuando los adultos no asumen su lugar desde una posición clara, firme y desde el amor responsable, los hijos comienzan a intentar distintos tipos de reclamos en pos de obtener lo que de sus padres necesitan. Cuando esto no resulta, y a partir de la combinación de distintos factores, el vínculo se desnaturaliza y la violencia se apodera de la escena:
 la violencia en manos de los hijos, el miedo del lado de los padres.

Hijos tiranos, padres sometidos; pero hijos también sometidos a su propia tiranía que los toma de rehenes a ellos mismos.
El juego del sinsentido, el juego del disparate, el juego de padres e hijos que pelean como perro y gato. Y se olvidan de quererse, de cuidarse, de ser padres, de ser hijos...
Estamos en presencia de padres que han sido hijos temerosos y que en el esfuerzo de que sus hijos no sufran sus propios padeceres se pasan al extremo de la híper-Permisividad.Error. Los límites alivian. No son ni deben ser penitencias, castigos, revanchas, ni nada que se instrumente desde lo punitivo, son medidas de cuidado.
Y la sobreprotección genera una dependencia y una modalidad de vínculo que a veces suele ser riesgosa.
Los chicos saben, saben mucho más de lo que los adultos nos damos cuenta. Y están a la espera muchas veces de que tomemos decisiones que intuitivamente entienden que son para su bien.


Claves para generar antídotos contra vínculos tiranos
* No taponemos las emociones de nuestros hijos con nuestra angustia, con nuestra bronca, con nuestros miedos. Dejarlos crecer, acompañarlos en el pasaje de lo endogámico (dentro de la familia) hacia el afuera es un proceso que inevitablemente asusta. Vivimos en un mundo hostil y áspero, pero no por eso debemos retener a nuestros hijos bajo el amparo de la "seguridad del hogar" más que lo que el sentido común indique. Abramos las puertas necesarias para que salgan al mundo adulto de pie y con la mejor caja de herramientas que podamos darles.
* No seamos como padres "cancheritos arrepentidos" (como decía el querido Hugo Midon), que decimos NO para después decir SI.
* Mantengamos el eje a la hora de poner límites, pensemos a estos como "el equilibrio entre la firmeza y el afecto". Los gritos son siempre la impotencia del no saber qué hacer. Un pacientito me contaba que su madre le gritaba mucho, al preguntarle yo qué le decía me contestó "¡No sé..., grita, no la entiendo... Es ruido!".

* No tiremos por tierra rápidamente aquello que enunciamos, aquellas medidas de cuidado que implementamos si es que creemos que son las adecuadas para acompañar los procesos de nuestros hijos. Si tenemos dudas, recordemos que no somos ni bomberos ni obstetras, tenemos tiempo de pensar antes de actuar.
* No cedamos a la tentación de tapar los conflictos inmediatamente: es siempre pan para hoy y hambre para mañana. Recordemos que la construcción de un umbral de frustración sólido es esencial a la hora de salir al mundo adulto. Permitamos que nuestros hijos tengan hoy sus chichones para evitar "fracturas expuestas" el día de mañana.
* Ante lo difícil de entender a los hijos de la post modernidad, no perdamos de vista la asimetría esencial para el vínculo.

Límites y asimetría
El síndrome de Dorian Gray es uno de los fenómenos de nuestros tiempos, padres y madres que borran diferencias entre ellos y sus hijos pensando que eso acerca lazos... Comprar ropa en el mismo negocio, tomar lugar en la ronda de amigos que hacen la previa para ir a bailar, intentar congraciarse desde chistes típicamente adolescentes.... Nada más lejos de acercarlos: ¡todo lo contrario! Abochorna a los hijos y nos ubica como padres en un lugar de difícil retorno.
* No anticipemos el deseo de nuestros hijos. Recordemos que la "voracidad de los padres genera la inapetencia de los chicos". El nene no me come, no me estudia, no me aprende, son maneras de auto-referenciar cada acto de nuestros hijos y anular la iniciativa.
Les aseguro que la llave que libera las cadenas de esta condición de rehenes, en la que nos hallamos a menudo respecto de nuestros hijos, está, como la mayoría de las cosas que tienen que ver con ellos cuando son pequeños, en alguno de nuestros bolsillos. Los invito a una búsqueda tan necesaria como posible.
NO, porque lo digo YO!!!!!!!!
Por nuestro bien, por el de ellos, ni tiranos ni rehenes, ni perros y gatos, solo padres e hijos, ni más ni menos.
Que de eso se trata...









Fuente: Lic. Alejandro Schujman autor de "Es NO porque YO lo digo., Padres rehenes de hijos tiranos", editorial Lumen.
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martes, 22 de mayo de 2018

La Corrupcion es estructural