domingo, 19 de noviembre de 2017

LOS COMPLEJOS FAMILIARES



                                                 Según  J. LACAN

 
Típicamente se toman las teorías del desarrollo como teorías que dan cuenta de las  particularidades del niño en un determinado momento ; particularidades de su desarrollo afectivo, de la construcción del psiquismo, del pensamiento, de las relaciones con el otro, del lenguaje como algo que pertenece al pasado del niño o al presente, pero que se van a superar cuando llegue a la edad adulta. Se piensan como momentos preparatorios por los que el individuo pasa pero que eso queda atrás.

En el complejo del destete, Lacan introduce la idea de que ese complejo por más que aparentemente se soluciona en el momento en que el niño acepta o no acepta el destete, no quiere decir que quede solucionado sino que aparece en los momentos difíciles. Se juega como una crisis vital y crisis psicológica,  es un destete vital, pero también psicológico, y como tal deja una huella imborrable. Por tanto habrá una vuelta a atrás, a ese situación y a esa crisis, en momentos de dificultad vital o psicológica muy grande.

El psicoanálisis plantea que la forma de vivir ciertas relaciones y ciertos momentos en esas relaciones, no es algo que se supera y queda atrás sino que muchas veces a lo largo de la vida hay nuevos acontecimientos que le reactivan a la persona esas situaciones y lo catapultan atrás y esa vieja herida que la colorea y le hace vivir a uno esa experiencia como algo muy difícil : por ejemplo en el caso del abandono uno se queja del nuevo abandono con el agregado de lo que ha vivido previamente.
Esto nos introduce en otra temporalidad respecto al desarrollo humano.
 Esta idea de temporalidad es la que permite el trabajo terapéutico psicoanalítico porque es la idea de que yo en el presente puedo cambiar el sentido de algo vivido, lo dramático vivido en el pasado para que no me siga atormentando, para verlo de otra forma y no me resulte nocivo, algo que me daña; sino para convertirlo en algo que pueda usar en mi beneficio.
La noción de inconsciente es muy difícil de sostener actualmente, pero si se revisan los estudios de neuropsicología uno se da cuenta de que la memoria es una memoria corporal que está en las neuronas, en la piel, en la sinapsis, que aunque uno no sea consciente, en el aparato neurológico están esas huellas. Así es más fácil entender porqué muchas cosas de las que no somos conscientes se reactivan, se disparan frente a un evento con el cual están asociadas y por el cual se forma una cadena neuronal que inmediatamente trae todo el tono emotivo, de los contenidos de ideas, que tenían esas vivencias.

Cuando se lee a Damasio “El error de Descartes”, parece fácil pensar lo del inconsciente, pero cuando se lee a Freud, no, porque lo que sí tuvo éste fue una intuición fulgurante y que quizá con nuevas investigaciones se podrá entender mejor cómo el aparato psíquico es un aparato corporal.

El psiquismo es corpóreo, son huellas de memoria que están allí repartidos por todo lado. Por supuesto hay muchas cosas que no llegan a la conciencia pero si afectan el tono psíquico con que uno vive las experiencias.

Así se entiende mejor la temporalidad porque nuestro pasado está inscrito en nuestras neuronas, órganos vitales, piel, entonces lógicamente cualquier estímulo adecuado hace que eso se active y se vuelva a sentir. No es cualquier cosa, pero si ciertas configuraciones: pérdida, abandono, humillación. De ahí que el psicoanálisis no esté interesado en las elucubraciones cognitivas, sino en cómo uno es marcado por los afectos y cómo eso le da tono a lo que uno piensa.
En psicoanálisis el trabajo fundamental es desmontar los discursos que uno se ha echado de por qué uno es víctima, por qué le va tan mal en la vida, desmontarlos para que uno vea, reconozca que ha tomado parte pero no los ha querido ver. Porque las racionalizaciones no le permiten ver la totalidad del problema. Lo que uno dice no es cognitivamente explicado sino emocionalmente elaborado. De ahí el problema de comparar cognición y afectividad. Compararlos es dejar por fuera el valor afectivo que tiene para la persona.
Es mirar qué de la historia del niño se revive en el adulto.

COMPLEJO DE INTRUSIÓN  según Lacan

El intruso es aquel que con su aparición, suscita, en quien ya estaba allí, el terror de perder los privilegios, el miedo de verse desalojado del lugar especial que tenía y por tanto lo lleva a una serie de sentimientos sociales, no es la emoción individual; los celos son el arquetipo de los sentimientos sociales, porque es la idea de que la relación de cada uno de nosotros con los demás, no es de confianza, ni de cooperación sino de pensar que el otro me va a quitar mis privilegios. La confianza y la cooperación son construcciones a posteriori para apaciguar y calmar ese primer sentimiento antisocial que sería el más primitivo en los seres humanos.

Lacan trae a cuento la escena  de la infancia de San Agustín que ve a un niño ponerse verde de la envidia por su hermanito de leche, de sentir que otro a ocupado su lugar. La base de los celos no son una rivalidad vital, no está en juego la subsistencia, no es por hambre o por sustento que el niño pelea sino una identificación mental con el otro que ha tomado mi lugar lo que produce tanta rabia.

Lo que el psicoanálisis pone de manifiesto es que los celos infantiles tienen un papel fundamental en la  génesis de la socialización y de ese modo del conocimiento en tanto que humano. Es una relación paranoica con el otro, meterme en la mente del otro.

Cita ejemplos de niños pequeños que se identifican con el otro y pone sus actos a funcionar a través del otro. Desde aquí se esboza el otro como rival: con actitudes de alarde, seducción, despotismo; no es un conflicto entre dos individuos sino entre dos actitudes opuestas y complementarias en cada sujeto. Esta participación bipolar es constitutiva de la situación misma. ¿ Quien es el seductor, quién es el más sojuzgado ? Cada participante confunde la parte del otro con la suya propia y se identifica con el otro. En este estadio la identificación específica  de las conductas sociales se funda en un sentimiento del  otro que no puede sino ser desconocido porque se desconoce su valor completamente imaginario.

El sojuzgado es el que sojuzga. Esa es la fascinación de los hechos sociales que a uno le muestran lo que uno quiere ser o hacer. En el circo, por ejemplo, cuando algún trapecista se va a caer sufrimos porque nos identificamos con su peligro como si fuera nuestro. Continuamente se dan estos sentimientos de identificación que permiten la formación del tejido social, la compasión, la condolencia.

La cultura lo que trata de hacer es que se privilegien estos sentimientos de cohesión y no los que disocian.

Aunque también se puede dar la posibilidad de que se goce con el sufrimiento del otro, que es el caso del torturador.

Como en los celos se da el mecanismo de identificación, pero el mecanismo de identificación rebasa el problema de los celos, es la base de los celos, para que haya celos debe haber identificación con el lugar del otro, con lo que el otro está disfrutando. Por eso no a todos les da celos, porque hay quienes han aceptado que ese ya no es su lugar y aceptan al recién llegado. Es a partir de una identificación con el lugar del otro. En la base existen las dos posibilidades, pero lo que se juega es que cada uno quiere ese mismo lugar. La identificación no es unívoca sino bipolar.

En El juego del deseo de Fracoise Dolto, Página. 94. Se pueden ver las reacciones de celos cuando nace un hermano.

Hay vigilancia visual por parte del hermano. El hermano quiere ser como el lobo, saca pecho. Quería agredir al bebé. Logra la bipolaridad en el momento en que llora porque se pone en el lugar del bebé agredido. Tomó mi lugar y por eso lo muerdo.

Dice Lacan: “La imago del otro está ligada a la estructura del cuerpo propio, la imago del semejante está en función de aquel que tiene una similitud conmigo”. Los niños discriminan quienes son sus semejantes, el sexo, y quienes son niños y quienes son adultos.

La doctrina psicoanalítica nos permite estudiar los celos en una etapa en que no se han dado las preferencias sexuales.

En los primeros años amor e identificación se confunden.

En la mayoría de los adultos se distingue el objeto de amor del objeto de identificación, como formas de relacionarse con el otro no así en el primer año amar a la madre y ser como la madre es la misma cosa. El desarrollo de la vida afectiva exige que esto se separe y que sean personas distintas aquella con la que identificó de aquella que es objeto de amor, proceso que debe darse a lo largo de la vida.

En el caso del hermano hay confusión de las dos relaciones. Siente rabia con aquel que reconoce como igual. Por eso el celoso, adulto, está mas interesado en el rival que en la mujer misma que es objeto de los celos, de él está pendiente cómo es y qué hace. El problema no es con la mujer sino con la relación y con el interés y la fascinación que despierta ese otro. Siente celos de la persona que él se enamoraría, no cualquiera despierta celos, no cualquiera es rival, sino que es alguien que posee unas características que lo hacen digno de ser amado, así sea imaginario.

EL SENTIDO DE LA AGRESIVIDAD PRIMORDIAL

La agresividad es secundaria a la identificación. Se cuestiona a los que sostienen que la agresividad humana está en continuidad con la agresividad animal y que es algo primario. La agresividad es algo que surge posterior a la identificación. La identificación es el mecanismo psicológico fundador de los social y sobre ese mecanismo se puede instaurar o se instaura la agresividad. La agresividad humana no tiene nada que ver con la agresividad animal. Lacan critica a Freud porque no vio el fenómeno de la identificación previa a la agresividad. La agresión no viene inscrita en los genes.

Estadio del espejo: el niño adquiere una imagen de sí que no tiene, esa imagen lo remite al otro como semejante. El ser humano se constituye con una imagen que le da una identidad imaginaria y al hacerlo en el mismo movimiento está constituyendo al otro con minúscula, al semejante. Es como si prestara de ellos, de los otros, la imagen, para colocarla sobre sí. Así como ellos son, soy yo; los constituyo y me constituyo. Eso me crea un vínculo permanente, la posibilidad de siempre poder identificarme con los otros humanos con los que me relaciono. Para odiarlos, agredirlos, amarlos: son rivales o benefactores. Agredir implica reconocimiento del otro. Es una violencia que no tiene que ver por la lucha por la vida.

No es casual que el momento de identificación (estadio del espejo) es cuando surge la angustia del octavo mes.

Cada cara desconocida angustia al niño porque se pregunta ¿ ese otro en qué medida soy yo ?. El niño se hace una idea de su rostro a través del rostro de la madre en el cual se refleja, se ve. Es ese rostro el que lo reasegura en su conocimiento.

Un ejemplo clásico de pérdida de identidad es el del ejercito pierden todos los referentes cotidianos que los despoja y duele como pérdida de identidad. También hay pequeños que no resisten que se les quiten las cosas que traen de la casa. Un abrigo puede ser un contenedor corporal.

Hay un juego en el que el niño arroja objetos, como representación de lo que quisiera hacer con el hermano.

Volviendo al complejo de Intrusión:

Una salida es rechazar al intruso y querer mantener la relación de bebé con la madre o acoger al recién llegado como forma característica del conocimiento humano como rival y compañero con el que se emprende la lucha o el contrato. Encuentra al otro y al sentido se ser sociable.

Se trata de descubrir al otro como un tercero, implicaría constituirlo, de entrada, como aquél que lo separa de la madre, como el rival, pero también con el que puedo llegar a  acuerdos, al contrato; el otro existe, no lo puedo negar, pero puedo llegar a acuerdos con él, hacer pactos, hacer contratos o destruirlo como un rival, que sería lo patológico.

LA FORMACIÓN REACTIVA

Es la reacción frente a una situación que primitivamente no estaba constituida.

En el niño se puede manifestar a través del miedo cuando lo dejan solo. Es la expresión del sentido gregario que se puede interpretar de manera más verosímil así : es la expresión de un deseo de la madre, que el niño transforma en angustia, que se intensifica con la presencia de otro semejante. El sentimiento colectivo se forma poco a poco  en el jardín como efecto de las relaciones entre los niños y sus padres y precisamente a titulo de reacción a la envidia con la que el hijo mayor acoge en un principio la intrusión de su nuevo hermanito. Lo que éste desearía es alejarlo de los padres y recuperar su lugar, despojándolo de todos sus derechos, pero ante el hecho positivo de que también este hermanito como todos los otros es igualmente amado por los padres y a consecuencia de la imposibilidad de mantener sin daño propio su actitud hostil el pequeño sujeto se ve obligado a identificarse con los demás niños lo que le permite crear el sentimiento colectivo o de comunidad que luego experimenta en la escuela un desarrollo interior que se manifiesta en la vida adulta  en la justicia y en un trato igual para todos.

Ver S. Freud en Psicoanálisis de la masas. Instinto gregario cap. 9

“Sabido es con que fuerza y solidaridad se reivindica este principio, si yo no soy el preferido por lo menos que nadie lo sea. Esta transformación de los celos entre los niños de una familia o una clase parecería inverosímil si mas tarde en circunstancias distintas no observáramos de nuevo el mismo proceso. Es el caso del ídolo al que todas las fans comparten, obrando como una comunidad solidaria".

La justicia social significa que renunciamos a muchas cosas para que los demás tengan que renunciar a ellas o lo que es lo mismo, no puedan reclamarlas, esta reivindicación de igualdad es la raíz de la conciencia social y  se une el sentimiento del deber.

El sentimiento de rivalidad fraterna es la base de la socialización, de la relaciones sociales entre adultos y no es simplemente lo que pasa con los pequeños. Así que la rivalidad fraterna lo que hace es fundar relación social y tipos de relación y cómo volver social lo que en un principio significó agresión, rechazo. Resolver esto es lo que le va a permitir a un individuo tener sentido fuerte de relación fraterna, familiar. No es gratuito que sean los hermanos mayores de José los que lo meten en el pozo y lo vendan a los mercaderes, es la revuelta de los mayores, los despojados, Caín y Abel no luchan por el amor de los padres sino por el privilegio de ser mejor a los ojos de Dios. Caín era el mayor. También en el pasaje de Esaú y Jacob, el problema es que Jacob suplanta a su hermano para ser el sucesor de la promesa de Abrahán. Esto no es nuevo, existe en todas las mitologías, en todas las épocas de la humanidad.

En los gemelos, el problema no es tanto de rivalidad sino de individualidad, cómo forjar mi individualidad cuando se vive a (dúo) dos. De hecho la mayoría de los gemelos sostienen una relación muy intensa muy de mimetismo, simbiosis, se dice el uno siente lo que el otro siente.

EL COMPLEJO DE EDIPO

Es una teoría poderosa en tanto que da cuenta:

1º  De cómo se constituye el ser humano con una identidad sexuada, cómo pasar de haber nacido con una sexualidad orgánica a poder asumir eso en la identidad.

2º A partir de allí se definen los objetos de identificación y los objetos de deseo. Uno no solamente se sexual para decir soy hombre o soy mujer sino para desear como hombre o como mujer para identificarse con aquellos que son de su mismo sexo.

Citar el estudio de Edmund y Marie Cecilie Ortiguez  en África sobre el Edipo contando con el marco de referencia simbólico de esas culturas.  Está en el libro El Edipo africano. Da cuenta de cómo se da la inscripción de los niños en la norma y en la cultura a través de su identidad sexuada y a través de saberse uno u otro sexo. Dan cuenta de los tratamientos que hacían que tomaban en cuenta de los ritos de sus creencias, basadas en interrelaciones comunitarias. Está en Español, publicado en Argentina.

Así que el Edipo no se puede entender solo como lo postuló Freud en Viena, porque hay muchas organizaciones parentales que refutan toda la teoría. La teoría se vuelve flexible o se cae. Se trata de repensar los mitos a la luz de las diversas culturas.

En este momento está muy de moda hablar de género y no de sexo haciendo una diferenciación en que sexo es lo biológico y género es la construcción cultural. Desde una perspectiva psicoanalítica no se puede pensar así; el sexo es una construcción cultural que se hace en la historia de vida. Se nace sí con un organismo definido como hembra o como varón, pero la manera de convertirlo en un cuerpo sexuado va a ser diferente de acuerdo con los referentes de masculinidad, feminidad, etc. que  tenga la cultura y la familia en la cual uno se inscribe.   

La evidencia de que el sexo no es solamente orgánico es que las funciones sexuales o de reproducción se pueden transformar con la palabra. Si una mujer infértil, por ejemplo, pasa por un proceso psicoanalítico es muy probable que quede en embarazo. La idea es que el psicoanálisis da cuenta de cómo se construye una identidad sexual a lo largo de toda la infancia y la adolescencia. El deseo no aparece cuando el sujeto está maduro fisiológicamente sino que tiene que ver con toda la construcción de identidad sexuada del niño o niña, y cómo desde allí empiezan las primeras elaboraciones de identificarse con un sexo que se reproduce. Todo esto hace parte de lo que para el psicoanálisis es la construcción de una identidad.

El edipo no es solamente un problema de erotismo, de hacia dónde dirigir el deseo sino de las normas que rigen y controlan el deseo y lo encauzan. Esas normas son de dos tipos que establecen a quién es lícito desear y en qué circunstancias. ¿Es lícito con los del mismo sexo, dentro fuera del matrimonio, de la misma o diferente generación? Son preguntas que los niños hacen porque hay entendido que hay ciertas regularidades y que cuando éstas no se cumplen es que hay una infracción a una norma cultural. No es mera curiosidad sexual, va más allá; el niño trata de comprobar las regulaciones del grupo.

La idea es que regulación de la sexualidad en todas las culturas da lugar a normas que no simplemente son la prohibición del incesto sino la prescripción de con quién sí y con quién no, cuándo, con cuáles, con qué género. Hay, pues, prescripciones muy claras en cada cultura que regulan el ejercicio de la sexualidad y de la reproducción y el niño tiene que ingresar en esas normas y entenderlas.

Por todas estas observaciones se ha tildado a Freud de pansexualista. Para él el problema era el de la norma y el deseo y el juego que hay entre estas dos situaciones y cómo el deseo existe porque existe la norma ; que no es mero instinto animal sino que es efectivamente algo regulado por la prohibición.

Esta regulación que establece con quién sí y con quién no, rápidamente le va a definir al niño una regulación muy precisa y es la prohibición de la relación sexual al interior del grupo familiar sea ésta una familia extensa, unicelular. Además de la prohibición de tener relaciones sexuales entre distintas generaciones: la generación de los padres no puede tener relaciones con los hijos. Es también una regulación del parentesco que exige definir posiciones. Y la definición de posiciones es la de que nadie puede ocupar doble casilla en el parentesco. Una persona no puede ser al mismo tiempo esposo e hijo, sólo puede tener una relación de parentesco, tener dos implica una violación de la norma, de ahí que modernamente se estén presentando tantos líos.

La idea es que los niños tienen que aprender que ellos no pueden ser al mismo tiempo hijo de la mamá y compañero - esposo de la mamá. Si tu eres mi hijo no puedes casarte conmigo cuando seas grande porque rompes dos prohibiciones : 1º la endogamia y 2º la mezcla de generaciones.

Los padres espontáneamente enuncian la regla como prohibición, o como postergación. Te casaras con alguien de afuera y de tu generación.

Aunque también cuando hay transgresiones a estas normas para los niños es muy difícil tener un lugar simbólico en su familia cuando no se le significan estas normas en la forma de vivir la familia. Porque lo interesante es que el niño va entrando en la organización simbólica de la cultura que rige las relaciones de las familias, de la sociedad no porque le den lecciones, ni porque les enseñen genealogía sino porque por el trato cotidiano, por lo permitido y lo prohibido por lo prescrito y lo que se enuncia a nivel de la cotidianidad, es lo que le va a permitir al niño construir todo el entramado del parentesco y hacerse un lugar en esa familia.

Los niños construyen esa genealogía y en la medida en que lo hacen esto no es un proceso imaginario, sino a nivel simbólico de fusión o distancia. A veces el trato familiar les impide establecer el lugar de hijo porque cuando uno está en fusión no se reconoce individuo, pero cuando es rechazado tampoco se logra reconocer miembro afectivo es esa familia porque no lo quieren. En ambos casos los problemas de afecto mal manejados impiden y dificultan al niño establecer un lugar simbólico, pero cuando se trabaja sobre lo simbólico a través de que el niño reconstruyera cómo era su familia, quién era quién en su familia, qué lugar ocupaba si su papá tenía relaciones de alianza, fraternidad lo que permite al mismo tiempo establecer las generaciones y las relaciones de unos con otros y la transmisión de los apellidos.

En la medida en que el niño logra construir esto se apacigua y se calma respecto a la relación con su familia y puede vivir de mejor manera el hecho de no ser tan querido y tan amado porque era parte de esa familia. Y cuando se daban relaciones de fusión si vimos que se presentaban dos posibilidades o bien el niño no volvía porque la familia no le permite o se producían cambios en la dinámica familiar para que el niño viviera cambios para que se resolviera esa situación fusional, que a los 7 años no lo tenían resuelto, no en su deseo con las niñas, sino en el aspecto del aprendizaje.

La teoría del Edipo no es la de que el niño se quiere casar con la mamá sino precisamente cómo el niño construye la idea de los lugares generacionales que es doble: quién está autorizado en las relaciones  con esta persona que es mi mamá, con éste que es mi papá que puedo yo esperar de esas relaciones, cómo me está permitido quererla con un amor filial y no con un amor erótico. O cómo me está permitido identificarme con él pero no destruirlo ni matarlo.

Esta mirada es más interesante  porque resulta de los niños hasta los cinco años viven con una idea de omnipotencia muy grande en la que ellos a través de sus fantasías quisieran cumplirlas y las apoyan su virilidad en los padres y en sus fuerzas que le ayuda a establecer sus lugar. Son ciertos imaginarios donde la potencia viril les permite pensarse lo máximo y es cuando debe ocurrir una situación muy singular y es que para poder salir de la situación edípica, él tiene que aceptar que no hay omnipotencia ni en él ni en ese personaje parental que representa la potencia máxima.

Aceptar la mortalidad, situación bastante complicada para un niño y que uno pocas veces reconoce que los niños se estén planteando. La idea es que él tiene que aceptar que cuando crezca va a tomar el lugar del padre y el padre va a decaer y morir. Es la sucesión de las generaciones, el reemplazo generacional que se da en la medida en que el niño acepte la no omnipotencia del padre su mortalidad  y que el padre está sujeto a las leyes establecidas por la sociedad y a las leyes de la vida implican que todos los seres humanos nacen, crecen, se casan y mueren y que la generación que sigue establece el relevo. Se trata de aceptar la muerte, la sucesión de generaciones, de que los seres humanos no somos inmortales y que hay un orden en el parentesco y las generaciones.

El edipo tiene que ver con ocupar un lugar como persona sexuada en una organización social de acuerdo con las regulaciones de esa organización social y que tiene que ver con las reglas de la vida y de la especie. Todos nos vamos a reproducir, envejecer, morir. Y el niño lo que tiene que interiorizar es  eso. No la prohibición simple de que no toque a su mamá sino la norma cultural de cómo ser femenino o masculino en esta sociedad.  Esta es  la castración: la aceptación de la muerte y la aceptación de la prohibición de estar en dos lugares genealógicos.

Por todas estas situaciones es que para el psicoanálisis la sexualidad es algo fundamental, pero no la sexualidad genitalidad, sino con el hecho de asumir una identidad sexual con todas las dificultades que eso implica

Cómo regular la sexualidad, cómo nos constituimos como seres sexuados, y cómo  esto nos permite establecer relaciones con los demás.


Los complejos familiares
 Complejo en psicoanálisis es una serie de reacciones que pueden involucrar a todas las funciones orgánicas desde las emociones hasta las conductas adaptadas del sujeto.

El complejo reproduce la realidad del ambiente y lo hace en dos aspectos:

1º  Representa una realidad en lo distinto en una etapa del desarrollo psicológico.  La etapa señala la génesis.

2º  Cuando se manifiesta repite lo que se vivió cada vez que se producen ciertas experiencias que exigirían una actitud diferente, superior a esa realidad.

Dependiendo de la cultura, el complejo, se manifiesta de manera diferente en su forma y en su contenido.

El complejo es del dominio de la cultura que desempeña el papel de organizar el desarrollo psíquico. Un psiquismo construido en drama de las separaciones que ayudan a crecer.

Es necesario conocer en qué consiste el estadio del espejo descrito por Lacan para entender los complejos familiares.

El estadio del espejo se detecta a partir de los ocho meses que es cuando el niño comienza a reconocerse. El niño descubre su imagen especular (la del espejo) distinta a él mismo; cuando al mirarse en un espejo ve a la madre que viene a buscarlo por detrás y se voltea para recibirla. 

El niño construye la imagen de sí mismo cuando mira a la madre y esta le devuelve la mirada de reconocimiento. Este es el llamado monitoreo de la mirada de la madre. El niño está pendiente de sus gestos. Es la madre o persona que lo cuida la que lo dota de una imagen de sí. Es la imagen ideal que cada uno va construyendo de sí mismo, la imagen corporal y la que cada uno comienza a aceptar de sí, de ahí que esa imagen sea una construcción mental. “Yo soy uno como los otros”,  lo que permite la identificación y que es lo que no sucede con los animales. Parte de esa identidad es el nombre.

Todo esto se puede observar en  la teoría de Tomasello que muestra los mecanismos psicológicos de la relación social; de lo social como fundador del psiquismo. Es la interacción con el otro la que permite constituirse como sujeto. De todo esto surge una concepción de sujeto, la de  que se constituye a partir de la cultura y de la relación con los otros.

La cultura como el nicho donde se construye la realidad a partir del contexto en que se está inscrito.

El adulto es un vehículo, es quien guía, crea situaciones de instrucción que Vigotsky llama ZDP ya que  en un primer momento el adulto le presta al niño su saber y sus habilidades.

DESTETE

Para Lacan el amamantamiento es diferente en cada cultura.

El drama del destete no es el de dejar la leche o el biberón sino de la separación de la fusión con la madre. Que oscila entre aceptarlo o rechazarlo. El niño tiene que empezar a ser él. Todas estas situaciones están ligadas a manifestaciones culturales y patológicas arcaicas.

La ablactación es la quitada del seno. El destete es la separación psicológica de la madre. Esta situación vivida traumáticamente  o no deja una huella en la relación.

Lacan ve en esta experiencia vital humana una situación que moldea las vivencias del sujeto ya que las particularidades de la relación con la madre hacen que esta experiencia sea única.

El destete psíquico deja una huella imborrable que reaparece en las crisis existenciales.

Entender la realidad psíquica de esta manera, introduce otra temporalidad: la reactualización del pasado que da un matiz diferente a las vivencias. Se trata de una memoria corporal ya que todas las vivencias quedan inscritas en el cuerpo.









Con tecnología de

Profesora: Martha Lucía López H.
Notas de clase

Recapitulación sobre el aporte del psicoanálisis a las teorías del desarrollo.
Traducido  por María Cristina Tenorio

lunes, 13 de noviembre de 2017

LA Pere Version



LA PERE-VERSION O
Dice Soren Kierkegaard en el último párrafo del epílogo de su libro "Temor y Temblor":
"Hay que ir más allá, hay que ir más allá". Este impulso de ir más lejos es ya muy antiguo en la tierra..., Heráclito, el Oscuro, ha dicho: "Nadie puede cruzar dos veces el mismo río". Heráclito, el Oscuro, tenía un discípulo que no se contentó con permanecer en este punto de vista; fue más lejos y añadió: "... ni siquiera una vez".¡Pobre Heráclito , que tuvo tal discípulo! La máxima de Heráclito se convertía con esta puntualización en un aforismo eleático que niega el movimiento, sin embargo este discípulo deseaba únicamente ser un discípulo de Heráclito..., e ir más allá..., pero de ningún modo volver a una posición que ya Heráclito había abandonado". ¡Pobre Heráclito que tuvo un discípulo que quiso ir más allá! dice Kierkegaard. ¿Será por éso que Soren renuncia a su amor, Regina, tal como su padre perdió todos sus bienes? ¿Compadeciéndose de su padre, no pudo ir más allá?Perè-versión o ...? Me preguntaba ¿Qué obstaculiza o qué propicia ir más allá del Padre? ¿La perè-versión acota el Goce del Otro Primordial al precio de dejar al hijo retenido en otro Goce: el del Amor al Padre? ¿Se tratará de posiciones encontradas o de la posibilidad de encontrar otra respuesta en la compleja estructura de cada sujeto y sus implicaciones lógicas?En el ser humano nada es natural ya que hay una gramática pulsional y una lógica en juego. Ser padre no es tampoco un hecho natural. Ser padre es una adjudicación hecha por una madre y un hijo y no siempre coincide con el padre biológico.La Metáfora Paterna alude a la función del Padre y su relación con el Complejo de Edipo introducido por Freud como el punto nodal de su teoría,En el tiempo de las "Formaciones del Inconciente", Lacan dice: que no hay Padre sin Edipo e inversamente, hablar de Edipo implica introducir como esencial la función paterna. El Edipo se relaciona con: la función del Ideal del Yo en tanto a la asunción de la genitalidad, es decir con la asunción en el sujeto de su propio sexo; con el Super-Yo y con la realidad. Dialéctica edípica que según como se juegue determinará la modalidad de estructura subjetiva:
Neurosis - Psicosis - Perversión
La función del padre está ligada a la ley primordial: prohíbe a la madre el incesto, la castra. Esta ley está esencialmente relacionada con la castración cuyo punto de partida es imaginario: amenaza de castración. El padre, agente real de la castración, es un padre simbólico.Cuando Lacan afirma "El padre es una metáfora" está queriendo decir que el padre es un significante que viene a sustituir a otro significante y su función en el Complejo de Edipo es precisamente ésa: ser un significante que sustituye al significante primero, el maternal: Significante Nombre del Padre (N.P.) viene en el lugar del Significante Deseo de la Madre (D.M.) y éso trae consecuencias para el sujeto.Metáfora Paterna: 4 términos que dan cuenta de la constitución subjetiva y que implica la posibilidad de articular el Complejo de Edipo y su resorte, el Complejo de Castración."En un tratamiento posible de la Psicosis", Lacan trabaja la fórmula de la metáfora. Metáfora: fórmula de sustitución que se constituye en una relación de cuatro términos donde el significado también es un significante pero ubicado en otro lugar. Significante del Nombre del Padre por cuya eficacia, otro significante, el Deseo de la Madre cae bajo la barra de la represión y gracias al éxito de dicha metáfora esa "x" que era el infans se significará de otro modo: de ser falo imaginario ubicado como objeto de goce para un Otro completo pasará a ser "parlêtre", hablante ser, sujeto escindido entre lo que sabe y lo que dice. El N.P. sitúa al A/ en relación al FALO F, falo simbólico: significante en más que descompleta al Otro primordial.
NP DM DM X FALO
Sólo en la medida que la madre hace del padre aquél que sanciona, por su presencia, la existencia del lugar de la ley es que él se ubica por encima de la cadena significante en esa posición metafórica. Recurro a dos citas de Lacan:"El Nombre-del-Padre redobla en el lugar del Otro el significante mismo del ternario simbólico, en cuanto que constituye la ley del significante".... "Nombre-del-Padre es decir del significante que en el Otro, en cuanto lugar del significante es el significante del Otro en cuanto lugar de la ley" Padre muerto: Padre Simbólico: es el padre del Mito de Freud. Padre Excepcional, dice el matema Ex Fx : Existe un "x" que dice no a la función fálica. Es un padre que guarda todo el goce para sí, padre que dice NO a la castración, padre terrible de "Totem y Tabú" que al ser asesinado por sus hijos hace surgir en ellos la culpa y por obediencia retrospectiva, funda la ley: Ley de Interdicción del Incesto y con ello posibilita la entrada en la cultura y en las leyes del intercambio social. Padre simbólico que una vez cumplida su función, cae. Lugar de excepción que no se mantiene cuando ese padre se dirige a una mujer como objeto "a" que causa su deseo. Por lo tanto, el 1er. piso de las fórmulas de la sexuación, Lado Hombre se completa con otro matema Ax Fx : Para todo hombre, existe la función fálica: castrado, busca en una mujer aquello que le falta. Al padre se lo ama porque se lo supone no castrado, ésto conduce al Ideal: aquél que sabe sobre nuestro bien, sobre lo que nos conviene para ser felices.El Super-Yo nos conduce a identificarnos con el Padre muerto y decidir, en base a su modelo, por donde conducir nuestras vidas. Identificación a un padre que es un Amo lo que implica creer que existe un padre que sabe lo que al hijo le conviene: Dios. Una idea creacionista se apodera del Sujeto: él le debe al padre esta creación: ser $ del Inconciente. Dice Lacan que el Inconciente se sostiene de suponer el Nombre del Padre y ésto es Dios, así es que los sujetos se transforman en creyentes y el Amor al Padre es el punto central de la estructura. Si de la constitución subjetiva se trata podemos hablar, siguiendo a Freud, de tres Identificaciones que Lacan relaciona con tres tiempos lógicos instituyentes.
1ra. Identificación: previa a toda relación de objeto. Esta primera Identificación es por incorporación de un pedazo del padre (Einverleibung) y queda "en suspenso" hasta que se hace eficaz por la vigencia de la prohibición.
2da. Identificación: secundaria a la relación de objeto: perdido el otro, objeto de amor, el sujeto se identifica a un pedazo de ese otro,incorpora un trazo: rasgo unario (einziger (Zug). Tiempo en que el infans "se introduce" en el lenguaje inmerso en la Demanda del Otro donde a partir de ésta, aparece en el sujeto el trazo que lo representa, diferenciándose de ese Otro. Implicaciones entre Demanda del Otro y deseo del Sujeto y viceversa.
3ra. Identificación: llamada Histérica. Dice Lacan "la Histérica sostiene su armadura por el amor del padre".
Esta identificación al objeto, causa del deseo, posibilita que el deseo del Otro devenga deseo del sujeto.
Esta 3ra. Identificación presentifica la 1ra. cuando el A y el S, ambos sin barrar, no se diferencian: tiempo mítico de un Otro primordial completo y de un sujeto no atravesado por la palabra, tiempo de la pre-historia del sujeto donde no hay sujeto pero que es posible que advenga sujeto barrado por la eficaz intervención de un padre real y el Otro, también barrado pasa a constituir el lugar del Inconciente: batería significante del $.
La Identificación Primaria, anticipada lógicamente, se realiza en el tiempo de la Identificación Tercera. Del Nombre del Padre pasa Lacan a los Nombres del Padre: Tres Nombres para las tres Identificaciones. Ahora el significante N.P. de la metáfora constituye uno de los Ns. del Padre.
Tres nombres que implican la contemporaneidad constitutiva de tres registros R.S.I: Real, Simbólico e Imaginario que anudados borroneanamente dan cuenta de la estructura neurótica.
Nudo borromeo de tres cuerdas cuya condición es que si se corta una de ellas, las otras quedan sueltas.
Ya no es la primacía de lo simbólico sino la triplicidad contemporánea de ex-istencia (Real), consistencia (Imaginario) y agujero (Simbólico).
Lo Real empieza en la cifra 3 y si hay un Otro real está en el nudo mismo, por lo tanto, no hay Otro del Otro.
La Identificación Histérica al deseo del Otro significa Identificarse al Imaginario del Otro real. Identificación Secundaria al rasgo implica identificarse a lo Simbólico del Otro real e Identificación Primaria: Identificarse a lo Real del Otro real y éso es el Nombre del Padre, donde Freud dice que la Identificación tiene que ver con el amor.
Amor al Padre que podía ser eterno en lo que se relaciona con la función del padre como "portador de la castración" (en referencia a la horda primitiva ya que privados de mujeres, los hijos aman al padre).
Ley del Amor al Padre: Perè-versión: Versión del y al Padre que implica una operación de corte y una relación al Goce.
Perè-versión: única garantía de su función de padre: mantener la represión en el "justo-medio": separa lo que no se puede unir: al niño del Otro Primordial, la madre, y es en éso que su función es de excepción ya que guarda todo el goce para sí. Padre Primordial cuya función es estructurante. El padre, agente real de la castración, viene a suplir la falta de relación sexual.
Leo en L'Insú: "No hay relación sexual, no la hay salvo incestuosa". Dice Lacan "Al menos con la castración uno puede escapar a éso" lo que implica dejar de ser objeto de goce del Otro primordial y advenir Sujeto deseante. Deuda de génesis hacia el padre, que al cumplir dicha función, siempre fallida, propicia pasar de un goce a otro: del Goce del Otro, incestuoso, al Goce fálico, único permitido por el significante.
Por éso al padre se lo ama pero ¿cuál es el riesgo?: ¿quedar sometido al goce del Padre?
Podrían pensarse dos vertientes de la perè-versión: la del Imperativo Superyoico que le ordena al Sujeto "Goza-Goza" y otra, propiciatoria, cuando un padre encuentra su objeto de
goce más allá del hijo. Dimensión agujereada del Goce del padre que goza con una mujer o una profesión y que propicia que su hijo también goce más allá del padre.
¿Podría ser éste un modo de propiciar ir más allá de la perè-versión, de no quedar retenido en el goce del Padre?
¿Cómo ir más allá del padre?
¿Desde el padre, ubicándose como hombre, facilitará que un hijo goce más allá de él?
¿Desde el hijo, arriesgando su acto más allá del paraíso de garantías que un padre le ofrece, podría dejar de sostener, por amor, a ese padre que lo constituyó subjetivamente?
¿Sólo atravesando un análisis podría hacerlo? El fin de análisis se juega por 2 vertientes:
- Atravesamiento del fantasma, $ <> a, que se constituye cuando el sujeto se ofrece como objeto para taponar la falta del Otro supliendo la ausencia de relación sexual.
- Identificación al Sinthome: 4to. nudo que hace "valla a laerè-versión".Fin de análisis que no implica identificarse al Inconsciente sino "saber hacer ahí": advertido del sinthome que lo constituye pueda el $ manipularlo para acotar la perè-versión.Perè-versión o ... si no se trata de posiciones encontradas: quedar retenido a merced del Otro primordial o quedar retenido a merced del Goce del Padre ... ¿que el sujeto encuentre una salida propiciatoria implicaría prescindir del padre después de haberse servido de él?Transitar un análisis y llegar a su fin sería uno de los caminos pero creo que el arte podría ser otro. Recurro a una frase de Picasso:"Un día, mi padre me dió su paleta y sus pinceles. De momento, no entendía por qué. Yo era muy joven. Me alegré y basta ... Mucho después comprendí todo el alcance de su gesto".








 ...                                                                                                                              

Estela M. Durán
(*) Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis: Buenos Aires; 1995.




REFERENCIAS
- "Totem y Tabú". S. Freud. Tomo II. Obras Completas.- Clase VII y VIII del Seminario Nro. 5 "Las Formaciones del Inconciente". J. Lacan
- "Tratamiento posible de las psicosis". Escritos. Tomo II. J. Lacan- Seminario 22. R.S.I. J. Lacan
- Seminario 23 El Sinthoma. J. Lacan- Seminario 24 L'Insu ... J. Lacan- El mito individual. J. Lacan. Intervenciones y textos. Tomo I
- "Incidencias del análisis en las estructuras de discurso". I. Vegh. Seminario E.F.B.A. 1988- "Las Psicosis nos enseñan". I. Vegh. Seminario E.F.B.A. 1993- La transferencia: una nueva vuelta. B. Domb. Seminario E.F.B.A. 1993- Del Goce y de lo Escrito; del Amor y del Significante. B. Domb. Seminario E.F.B.A. 1994- El Padre en la Clínica Lacaniana. E.F.B.A.- "Los nombres del padre". Cuaderno de Psicoanálisis Freudiano. Escuela de Psicoanálisis de Montevideo- "Acerca de un tratamiento posible de la psicosis" y "Los tiempos del Otro". Matices del Psicoanálisis. I. Vegh- Lacan 10 años después. Inventar una sexualidad que no sea perversa. B. Domb. Cuadernos Sigmund Freud Nro. 15. Escuela Freudiana de Buenos Aires.

MADRE HIJA ,UNA RELACION DEVASTASTADORA


LA FUNCIÓN MATERNA : ENTRE EL DESEO Y EL ESTRAGO
Cristina Calcagnini
(*) Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis: Tucumán, 2003.
Comienzo sosteniendo la inevitable pregunta sobre la pertinencia de definir la función materna. Distintos interrogantes sobre mi propia clínica me han llevado a hacer este recorrido, que como un collage va extrayendo de algunas lecturas realizada, un camino posible.
La clínica con niños, nos confronta con la problemática que pone en juego la dimensión del deseo del Otro, en tanto el despliegue discursivo va dando letra de como se juega en el niño sufriente, el deseo de la madre, si fue deseado o no lo fue y también como se juega la relación deseante de los padres entre sí. Lo cual nos lleva a operar en un tiempo primario de la estructuración del deseo.
También la clínica con adolescentes nos lleva a escuchar en las demandas maternas, la dimensión del estrago que nos advierte de que el despertar sexual de los hijos, marca una nueva vuelta de lo no tramitado de la problemática edípica, en donde los espejos resquebrajados tambalean , las palabras faltan a la cita y el acting out despliega su escena.
Por otro lado la fantasmática neurótica de algunas analizantes nos confronta todo el tiempo con el retorno siniestro devastador de la relación entre madres e hijas, historias que no ahorran tinta a la hora de desplegarse las intervenciones con sus propios hijos.
Planteo alguna de mis preguntas en torno al tema: ¿Cual es la transmisión esencial que esperamos opere la función materna? ¿Podemos pensar que con el deseo alcanza para hacer de barrera al estrago materno? ¿Podríamos plantear a la posición femenina de la madre como garantía para que la función supuesta opere eficazmente?
A la pregunta freudiana ¿qué es un padre?, Lacan responde, luego de hacer correr mucha agua bajo el puente, diciendo : ... "un padre no tiene derecho al respeto sino el amor más que si dicho respeto, el dicho amor está pere –versement orientado, es decir si hace de una mujer, objeto a causa de su deseo. Pero lo que una mujer a-coge de ello, no tiene nada que ver con la cuestión. De lo que ella se ocupa, es de otros objetos a, que son los hijos, junto a los que el padre intervine, excepcionalmente, en el buen caso, para mantener en la represión, en el justo me-dios, la versión que le es propia por su pere versión. Pere-versión única garantía de la función del padre, la cual es la función del síntoma. Basta con que allí sea modelo de la función. He ahí lo que debe ser un padre, en tanto sólo puede ser excepción. Solo puede ser modelo al realizar el tipo. Poco importa que tenga síntomas si añade a ellos el de la pere versión paterna. Es decir que su causa sea una mujer, que haya hecho hijos (con ella), y que a estos los quiera o no les brinde un cuidado paternal. (1)
Introduje esta cita de Lacan para recortar que para una mujer los hijos están en ese lugar que desde el psicoanálisis lacaniano, construimos como el del objeto a .Tomando en cuenta que la escritura del objeto a la ubicamos en el agujero central del nudo borromeo, en cuyas cuerdas ubicamos lo simbólico, lo imaginario y lo real, para dar cuenta de la estructura desde la que una mujer aloja a sus hijos. Cuerdas en las que se ordenan, el amor, el deseo y el odio, anticipando entonces la posibilidad de que la función materna, el deseo y el estrago se anuden borromeanamente.
La función materna nos remite, a pensar en primer lugar la madre simbólica.
... " La madre simbólica es el 1° elemento de la realidad simbolizado por el niño, en tanto puede estar ausente o presente. Cuando ella rehusa el amor la compensación está en el pecho real, por aplastamiento, bajo la satisfacción real, lo que no impide que se produzca una inversión. Al mismo tiempo el pecho es el don simbólico mientras la madre se convierte en un elemento real, omnipotente que rehusa su amor....." (2)
En los primeros tiempos del niño, la demanda se dirige a la madre. La frustración en el origen sólo es concebible como la negación de un don en la medida que el don es símbolo deamor. Al llamar el don se da o no se da. Lo cual ubica de movida a la madre primordialmente omnipotente, y no porque lo contenga todo como suponía M. Klein sino porque es ella quien decide dar o no dar.
... "La madre no es sólo la que da el seno, también es la que da la marca de la articulación significante..."(3)
Por eso la omnipotencia está del lado de la madre y no del niño. Esto no es sólo porque ella le habla al niño y presume que lo entiende, sino porque toda la clase de juegos de ocultación que rápidamente desencadena una sonrisa en el niño es ya una acción simbólica, en el curso de lo cual lo que ella revela es la función del símbolo. Hacer aparecer y desaparecer su propio rostro, o la figura del niño, o descubrirla pone en juego la función reveladora.
Decíamos que la madre con el pecho, también da la palabra, y con la palabra el significante y la voz. Ella encarna el lugar del Otro, A con mayúsculas, el Otro primordial, molino de la palabra, tesoro del significante.
Cito a Lacan:.... "El gran Otro, no da más que la tela del sujeto, o sea su topología por la cual el sujeto se introduce en una subversión,......que es aquella de la cual se sirve lo real definido como lo imposible ya que no hay sujeto más que del decir...(...)El tema es que es del deseo al Otro que yo soy. Es en esto que estoy interesado en la suerte del Otro...(4)
Como decía en un trabajo: Escuchar a un niño, .... "la prematuración, la indefensión originaria con la que el sujeto nace, implica ser mecido en los brazos del Otro primordial, ahí donde lo que acuna es el deseo del Otro. El sujeto adviene a la escena de la vida en tanto el objeto preciado, o denigrado del deseo del Otro. En la dimensión simbólica la condición de parletre, implica que el sujeto no tiene más remedio que acceder al significante que está en el campo del Otro. Se trata de la enajenación a los significantes del Otro primordial.
El sujeto se constituye exclusivamente en el lugar del Otro primordial, no hay posibilidad de elegir. Si elige quedarse sin el Otro para no sufrir sus caprichos, pierde la vida, por lo tanto no le queda otro camino más que no elegir, o en todo caso se trata de una elección sin opciones. Sólo un camino posible, buscar en el Otro ser constituido ahí donde el Otro con su lengua lo cifra.
Como dice Jacques Hassoun en Los contrabandistas de la memoria :.. "La lengua materna es la que vehiculizada por la madre permite que el niño se separe de ella. La lengua
materna permite dirigirse al primer Otro, la madre, pero para que esa dirección sea posible, es preciso que se instaure una distancia que permitirá al niño formular una demanda, sin temor a
ser tragado por un sí que se adelanta a sus deseo o por un no que experimentaría como un rechazo absoluto..."
El Otro primordial como un amo absoluto, lugar del tesoro de los significantes, ha de ir produciendo sus marcas en el sujeto, precisamente a partir de cómo signifique los llamados que el sujeto emita.
Puesta en causa de la demanda del Otro de que el sujeto lo demande. Desde el sujeto, despliegue y articulación de la pulsión en las vueltas de la demanda, precisamente como las marcas en el cuerpo de que hay un decir.
La madre habla y en tanto esta habitada por estructura, en el campo de la neurosis, por el significante del nombre del padre, ella amoneda ese nombre en su voz y lo trasmite en el decir no de ciertas prohibiciones que es dable escuchar.
Cito a Lacan: .... "La madre por la cual la palabra se trasmite, es reducida a trasmitir, ese nombre (nom) por un no (non), justo el no que dice el padre, lo que nos introduce en el terreno de la negación (...) "El desfiladero del significante por el que pasa al ejercicio de ese algo que es el amor, es precisamente ese nombre del padre, que sólo es no a nivel del decir y que se amoneda por la voz de la madre, en el decir no de cierto numero de prohibiciones. Esto en el feliz caso, aquél donde la madre quiere con su pequeña cabeza proferir algunos cabeceos (.... )La perdida de lo que se soportaría en la dimensión del amor a ese nombre del padre, se sustituye una función que es nombrar para, "ser nombrado para algo", he aquí lo que despunta en un orden que se ve efectivamente sustituir al nombre del padre. Salvo que aquí la madre se basta por si sóla para designar su proyecto, para efectuar su trazado, para indicar su camino. Es preferible que antes pase lo que tiene que ver con el nombre del padre, y la dimensión del amor. ."(5)
Lacan nos advierte que cuando el Nombre del Padre, está forcluído ese nombrar para, puede para el sujeto ser signo de una degeneración catastrófica. De esto testimonia la psicosis.
En tanto el Otro primordial, Otro materno, amoneda el nombre del padre en su estructura trasmite al niño en la eficacia de su deseo, el significante del nombre del padre que funda la estructura neurótica.
Otro primordial que por la eficacia de esta función pondrá en juego la mostración de su castración. Tiempo para el niño en el que se juega la separación del Otro, a partir precisamente de que pueda poner a jugar una pregunta sobre lo que él es para la madre. Advierte así que afortunadamente a la madre la habita un deseo más allá de él.
De esta operación de constitución del sujeto en el campo del Otro queda un resto, el objeto a, construcción fantasmatica que vela el agujero, de la carencia original, de la falta en lo real de la privación materna, entramado en el que se soporta del deseo.
El enigma que la pregunta por el deseo de la madre plantea para el niño, abre el camino de la operación de separación que tiene como principio la metáfora paterna y que pone en juego la sustitución de un significante por otro, aportando el advenimiento de una nueva significación. Recordemos que Lacan escribe la fórmula de la metáfora paterna en la que el deseo de la madre: ( DM), significa al sujeto con una x, que como en el álgebra puede adquirir diferentes valores. Para el deseo de la madre el hijo adviene al lugar del falo imaginario. El N. P., nombre
del padre, reprime el D M. y pasa bajo la barra y como producto de esta eficacia este lugar adquiere un nuevo valor. El sujeto deja de ser el falo del Otro y en tanto deja de ser objeto de puro goce entra en el lazo social, entra en la significación fálica.
El deseo de la madre está doblemente orientado hacia el niño y hacia otra cosa .
Siguiendo la línea freudiana que Lacan recorta, podemos reiterar que en relación al deseo de la madre, es importante diferenciar que no es lo mismo si el niño adviene como metonimia del deseo de falo, o como metáfora del amor al padre.
Si el niño queda fijado en el lugar de falo de la madre obtura la posibilidad de que ella pueda tener acceso a su propia verdad. Y deja al niño hipotecando su cuerpo y su existencia para satisfacer esta exigencia materna.
Dice Lacan: ... "El papel de la madre es el deseo de la madre. Esto es capital. El deseo de la madre no es algo que pueda soportarse tal cual, que pueda resultar indiferente. Siempre produce estragos. Es estar dentro de la boca del cocodrilo, eso es la madre. No se sabe que mosca pude llegar a picarle de repente, y va y cierra la boca. Eso es el deseo de la madre. Traté de explicar que había algo tranquilizador. (...) Hay un palo, de piedra por supuesto que está ahí en potencia, en la boca y eso lo contiene, lo traba. Es lo que se llama el falo. Es el palo que te protege si de repente, eso se cierra. (6) .
Ya Lacan nos advierte que el deseo de la madre siempre produce estragos, lo cual hace consistir el fantasma de devoración que vemos siempre palpitando detrás de las fobias.
¿Podemos pensar que el estrago forma parte del deseo de la madre?
El estrago es uno de los fantasmas que advierte de esta posición caprichosa de la madre, (que a veces se transforma en ley) cuando pareciera que si se lo propone puede reintegrar su producto.
Cito a Lacan: ..."El deseo de la madre en su fundamento es insaciable, el niño toma el camino de hacerse él mismo objeto falaz, engañador...( ....) Esta madre insaciable, insatisfecha,
a cuyo alrededor se constituye el narcisismo del niño es alguien real, ella está ahí como todos los seres insaciables busca devorar." (7)
Devastación, estrago, que podemos definir como lo propone Marie Magdelaine Chatell, (8) como una "incontorneable disarmonía", un imposible que ex-siste, y que se sitúa en el corazón de la relación madre hija.(9)
El fundamento del estrago es la insatisfacción, y estamos entonces en el terreno del goce, allí donde ubicamos la dimensión del odio, muchas veces desmesurado que nos lleva a pensar que el superyo materno es arrasador y pareciera que no deja salida posible. Donde lo que insiste es el "goza, goza", y considerando que el gozar podemos definirlo como despedazar, triturar, cortar un cuerpo en pedacitos, goce que definimos como goce del Otro y que cuando se presentifica en la clínica, nos lleva a intervenir, en esa difícil orilla en la que el goce fálico hace de barrera al goce del Otro.
Concluyendo: cuando una mujer se ocupa de esos objetos a que son los hijos, es decir cuando acepta encarnar a la madre, es no toda madre. Sostener este lugar, no es sin síntomas, pero en tanto amoneda el nombre del padre en su estructura dice que no a la demanda de su hijo cuando el exceso se hace reclamo, y también puede decir no a la demanda de goce del superyo materno que sin dudas la habita.
En este sentido tomamos como una de las garantías de la función materna que el nombre del padre haya grabado su surco en ella y el amor es testimonio de la eficacia de esta operación, y así se instaura ella en transmisora del nombre del padre.
La insatisfacción que bordea el deseo de la madre abre a pensar la dimensión del "más allá del falo". Hacer lugar a la pregunta por la mujer, abre a situar el problema en el campo de la sexualidad, en el encuentro que suele ser del orden del desencuentro con su partenaire, en el camino que la feminidad abre hacia el otro goce, el goce femenino.
La posición femenina, de la madre entonces podemos considerarlo como otra de las garantías de la eficacia de esta función. Al comienzo proponía pensar la función materna, el deseo y el estrago anudadas borromoeanamente, este es el lugar desde el que podemos pensar al síntoma. Que supongamos garantías no quiere decir que hablemos de normalidad, hablamos de lo que por estructura no puede más que sintomatizarse.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
(1) J. Lacan , Seminario 22, inédito, versión Biblioteca E. F. B. A. Clase, 21-1-75
(2) J. Lacan, Seminario 4, Editorial Paidós, clase 5-6-57
(3) J. Lacan, Seminario 6, inédito versión Biblioteca E. F. B:A. Clase 19-11-58
(4) J. Lacan, Seminario 16, inédito versión Biblioteca E. F. B.A, clase del 4-12-68
(5) J. Lacan , Seminario 21, inédito, versión E.F.B.A., clase del 19-3-74
(6) J. Lacan, Seminario 17, Ed. Paidós, clase 11-3-70.
(7) J.Lacan Seminario 4. Editorial Paidós clase 27-2-57.
(8) M.M.Chattell A falta de estrago una locura de publicación.
  1. Lacan en uno de sus últimos escritos, L´etourdit, nos dice :" la elucubración freudiana del complejo de Edipo, que hace allí a la mujer pescado en el agua, por aquello de que la castración esté en ellas desde el principio (Freud dixit), contrasta dolorosamente con el hecho de la devastación que es en la mujer, para la mayor parte, la relación a su madre, de donde ella parece esperar como mujer más sustancia que de su padre, lo que no va con el al ser segundo en esa devastación



















Estrago Materno

La relación de una madre con una hija esta siempre teñida del hecho que la madre fue aquella a quién la hija dirigió sus primeros pedidos, dice Freud que este tiempo es pre-edipico y comporta “un amor que pide exclusividad y no se contenta con fragmentos... es un amor propiamente sin límite, incapaz de una satisfacción plena y por esta razón está condenado esencialmente a terminar con una decepción y dejar lugar a una actitud hostil”.1
Freud hace referencia a ese desacuerdo inevitable entre madre e hija, y dice que entre ellas permanece no el amor sino el odio, un odio incurable, pre-edípico. Odio que reaparece en diferentes momentos de la vida de una mujer, recordemos que Freud hacía responsable del fracaso de muchos primeros matrimonios a esta relación madre-hija, sobre cuyo modelo, para él, se funda muchas veces este primer matrimonio. La hija se consagra a su madre o la rechaza.
Existe una segunda causa de ese odio y es la castración, la niña se da cuenta de que la madre está castrada y privó a su hija, con lo cual también la hizo castrada, “mal hecha”.

Para Freud el pasaje de la madre al padre marca el comienzo de la femineidad. “La fuerte dependencia de la niña a su padre no hace más que recoger la sucesión de un lazo a la madre igualmente fuerte y esta fase antigua persiste durante un período de una duración inesperada”.
El Edipo deja a la niña siempre un poco en déficit, ella nunca termina de separarse de la madre y el peligro del retorno de esa figura materna la “acosa”.
La niña a lo largo de su vida no cesa de resistir, de defenderse de diferentes maneras sintomáticas de ese peligro.

Si para Freud el varoncito encuentra una salida al Edipo de forma adecuada en la identificación viril con el padre, por el contrario la niña –cuando se dirige al padre buscando a aquel que sí posee el falo– encuentra otra insatisfacción. Ella no encuentra tampoco en su padre algo que le permita su identificación sexual. No hay allí tampoco respuesta para su identidad femenina. Al contrario, para Freud esta universalidad de la significación fálica, la reenviaría a la ausencia de un rasgo, de un significante que la identifique femeninamente. Así ella saldrá del Edipo presa de un penis-neid, incurable.
Las feministas y las teorías queer han rechazado esta formulación de la salida del Edipo para la niña que hace Freud.
Como ejemplo podemos citar a la antropóloga Gayle Rubin que en su artículo “La economía política del sexo: transacción de las mujeres y sistema de sexo/genero” denuncia la tentativa de poner un elemento masculino en la base de la organización edípica y en consecuencia en la base de la organización de todos los sujetos.

“De alguna manera, el complejo de Edipo es la expresión de la circulación del falo en el intercambio intrafamiliar, la figura inversa de la circulación de mujeres en el intercambio intrafamiliar. (...) El falo pasa por intermedio de las mujeres de un hombre a otro: del padre al hijo, del hermano de la madre al hijo de la hermana y así sucesivamente, en ese círculo las mujeres van por un lado y el falo por el otro. Él está allí donde nosotras no estamos, en ese sentido el falo es mucho más que un rasgo que distingue a los sexos, es la encarnación del estatus de los machos, al que los hombres acceden y al que le son inherentes ciertos derechos, entre otros el derecho a una mujer. Él (el falo) es la manifestación de la transmisión de la dominación masculina”.2

Los psicoanalistas y sobre todo los que nos decimos lacanianos deberíamos prestar atención a estas consideraciones de las que aquí señalamos solamente una cita, para así corrernos aunque sea levemente, un pequeño pasito (sabemos lo importante que puede ser en psicoanálisis, un pequeño pasito), de ese saber adormecedor, saber referencial, repetitivo que nos haría “interpretar” las palabras de Rubin como una expresión más del penis-neid.
Se dice que cuando un periodista le preguntó a Lacan ya en el final de su vida, qué había sido lo más difícil de desenmarañar en su práctica psicoanalítica, él evocó inmediatamente la relación madre-hija.
Lacan calificó esta relación con la palabra francesa ravage3, que aparece por primera vez en L´etourdit, en la época en que intentaba hacer sus propias consideraciones acerca de la sexualidad femenina y traducida habitualmente por “estrago”, quizás también podría ser traducida como “devastación”.

En esta época Lacan está creando una lógica distinta de la tradicional para explicar que el goce femenino es la lógica del pastout, todo no está bajo la hegemonía fálica.
No es casualidad, seguramente, que sea ese el momento en que Lacan utiliza por primera vez este término que califica algo específico, en la relación madre-hija.
En una conferencia dada en Estados Unidos vuelve a hablar de esta relación devastadora.4
“La niña está en un estado de reproche, de desarmonía con su madre. Tengo bastante experiencia analítica para saber cuán devastadora puede ser esta relación”.
Esta relación devastadora, de estrago no debe ser entendida como el resultado de una desastrosa relación entre madre e hija a causa de una mala madre.

Más bien se trataría de un hecho estructurante que da cuenta de la imposible armonía de esa relación. Madre e hija deben renunciar a ese ideal de armonía producido por la ilusión de pertenecer al mismo sexo.
Es la experiencia que viven madre e hija, ellas ponen en práctica esa experiencia devastadora debida a la imposibilidad de similitud, debido a una disparidad radical existente en el seno (¡!) de esa relación.
Vemos a veces en la práctica, mujeres que ofrendan un hijo o sus hijos a su propia madre con la esperanza de calmar esa violencia. Y madres que se quejan de la ingratitud de su hija, incluso de la malevolencia de su hija respecto de ella.
Marie Madelaine Lessana5 dice que para que una niña se convierta en madre, es necesario que haya habido ravage con su madre, no se trata aquí de parir, eso no significa que se convierta en madre. Ellas tienen que atravesar ese ravage como una manera de renunciamiento, de arrancamiento sin sustitución.

La maternidad no se transmite, no se recibe de la madre la autorización para ser madre –dice Lessana– ¡Hay que hacerlo!
El ravage no es un síntoma a curar, sino una condición de la relación madre hija.
Podríamos conjeturar que para que una madre y una hija sean madre e hija debe haber habido entre ellas una relación devastadora.
Pasar por allí sería de alguna manera aceptar que una madre y una hija no serán nunca amigas a pesar de sus esfuerzos. Aceptar esa disparidad fundamental.






1. Sigmund Freud, “Sobre la sexualidad femenina” en Obras Completas.
2. G. Rubin, “Léconomie politique du sexe”. Universidad París 7. Traducción nuestra.
3. J. Lacan “L’étourdit” en Scilicet 4.
4. J. Lacan Yale 29 noviembre 1975.
5. Marie Madelaine Lessana, “Une folie de la publication” en Un folie d’ apres Lacan Littoral Nro.37.



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